martes, 4 de mayo de 2021

La puerta

A qué puerta me asomaré para no verte.

Entro en mi noche,
no hay ventanas ni luz,
a tientas la vida es una incógnita.

Salgo al jardín,
en el umbral florido cada espacio rebosa color,
la claridad duerme
un sueño efímero.

Guardé mi llave en un bolsillo roto.

La puerta de cristal deja pasar la luz
y la sombra,
adivino que soy gris
como una nube que la lluvia opaca.

domingo, 2 de mayo de 2021

Tu mirada

Cuando tú miras el mundo

penetra en ti

con su luz

y su misterio de relojes encendidos.

 

Hay una pausa en tus párpados

y en el iris un ruiseñor que canta.

 

Cuando miras la calle es el espejo quien te mira,

el horizonte se acerca con paisajes mudos

para que tú veas el color de su edad en las persianas.

 

Si ves un árbol caído

se alza su sombra

y renace con vertebras vírgenes.

 

Si tú miras la noche

un relámpago ilumina la penumbra

con venas de azul que se posan en tu cuerpo.

 

Al penetrar tu mirada en mí

creas un hilo indescifrable donde los pasos se suceden,

los tuyos, los míos

como las huellas de un ángel.

 

Aún dormida

tú ves horarios invisibles,

cartas no escritas

que dictas con tus ojos

al posarse en los míos.

 

Cuando tú lees

los poemarios crecen

y se preguntan si hay un dios

en esa luz que, lentamente, llega de tus pupilas.

 

A veces observas distraída el baile de las olas

o en un café tu reflejo en el cristal.

 

A veces callas y yo no sé lo que ves

porque no me lo dice tu mirada

que ve lo mismo que la mía, acaso.

 

 

 

 

 

sábado, 1 de mayo de 2021

Las palabras

Son tan libres y esbeltas,
se engarzan como matrimonios felices,
transmiten la emoción o la sentencia,
seducen con silogismos de amor,
razonan juicios y verdades, la máscara
de la mentira es un vuelo de pájaros
que alimenta mi noche. Dime otra vez 
que me quieres.

viernes, 30 de abril de 2021

La estación

 


El reloj se paró, la lluvia parece eterna.
Este olor a calendario fósil se alza como
una nube rota. Espero bajo la marquesina
la llegada del tren, estoy aquí igual que un poste
de alambres invertidos que ya no da luz. No hay
paneles despiertos, el bar cerró a las doce,
el quiosco son maderas y persianas corridas,
los párpados se cierran sobre el cristal, la cabina
del vendedor ya está sola como una flor arrancada.
Paseo en la penumbra bajo la urdimbre del óxido,
mi gabardina es una bandera de plástico,
el silencio muere en los vagones varados
como una pregunta que ansía un destino.
El banco verde es mi cuerpo, el agua cae
por la piel de las locomotoras, me abrigo
mientras aguardo un tren de oro que aprenda
a volar sobre raíles de luz hasta el confín de la nada.
Creo que seré su único pasajero.

jueves, 29 de abril de 2021

Enamorarse

 Se acabó la música y el color finge.

 

Quedan babas en el suelo,

pantys perdidos,

moquetas que sudan vodka.

 

Recoge tu abrigo,

al espejo no le digas nada,

las banderas de la noche

ondean como murciélagos borrachos.

 

Tu seno izquierdo bulle debajo del tafetán rosa,

los tacones odian tu pie lunar,

las bragas de encaje son negras.

 

Ahora ya sabes que todo tiene un principio.

 

 

 

miércoles, 28 de abril de 2021

El deseo retorna con ojeras de anciano

 Es tiempo de encender el prisma y volver al humo
y al resplandor, al fuego cetrino y al día de la metamorfosis.
Las rodillas cabalgan en el cosmos, un hilo desplegado
forma tu cuerpo que es carne y virtud, una ofrenda de siglos.
Hemos vivido olas de oscuridad, todos los crepúsculos amanecieron
sin abriles ni lunas verdes, a mi lado tus labios fingían una bruma
y yo pensaba que tu alma era roja como el beso de la noche encendida.
Quise decir un himno, ser amapola en tu rojez altiva, te acompañaba
cuando la lluvia era una voz que fingía un arrullo de madre vieja,
y llegaron los minúsculos ejes del deseo con filamentos de plata,
cosieron un lienzo de dibujos impares, tú en el frente,
yo como nube detrás, o pilar donde apoyas tu aliento.
Había un destino de oasis en la vereda del páramo,
contigo los viajes perdidos fueron color en tu iris,
ciudades en la niebla, ríos como sortijas líquidas
que rociaban tus venas con el agosto de la vida.
Quise diez primaveras blancas y un sueño de albatros,
soñé parques de fulgor infinito, un tobogán de caramelo
que alegrara tu verdad. A veces los estíos cuelgan de los árboles
igual que soles que no maduran. En las amígdalas del ojo oscuro
se escribe una historia de lunas rosas, vuelve conmigo a la espiga,
al centeno febril, a las murallas donde tu imagen es un arpegio voraz,
entrégame de nuevo la limosna esbelta del junco, que nunca
sea tibio el silencio en que te meces, hada que descubre
su eternidad en la quietud de mi pupila adolescente.

lunes, 26 de abril de 2021

Escribiré un poema de luz

 Es de mercurio la pared

donde mi hermana dibuja un sol.

 

El pasillo crece con el alba,

se ilumina el corazón de la esfinge,

jugamos con los labios quietos

para no asustar a la noche.

 

En el espejo no hay rostros perdidos

ni la mirada seduce al azogue

con su sed de nostalgia.

 

Las lágrimas de la araña apenas dan luz

cuando los horarios se culpan

de no inventar el verano.

 

El que sabe de la muerte

no cree en la lluvia,

busca el sol en las praderas azules

como un náufrago su isla imaginada.

 

Tú sabes que el tiempo es una flor que asoma en la negrura

para ser después semilla nueva en otro cuerpo.

 

Escribiré un poema de luz,

tal vez descubras en él lo que una vez soñé

en las horas vírgenes de la claridad.