Desde la noche intacta, como un sueño
en el silencio añil de la palabra,
se vive en soledad, en la macabra
duda, con el mutismo del ensueño
en los ojos azules, con la vida
que no calla mi voz, con el dolor
como un vestido gris tras el color
de los días ambiguos, con la herida
que se vuelve memoria de un pasado
que no busca el ayer tras el espejo
donde se acaba un nombre. Mi futuro
son las horas que vivo sin listado
como si fuera el hoy un sol añejo
que ya no tiene luz, un rayo oscuro.
martes, 26 de julio de 2016
lunes, 25 de julio de 2016
Fragmento de "La peste" de Albert Camus
"Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa".
domingo, 24 de julio de 2016
El mojito

Ya no sé si es medianoche, pero no importa. Un suburbio,
una calle sucia, el tatuaje en su hombro, un rótulo desvaído,
la atmósfera de un desamparo real. Ella es una máscara,
con su pelo de azafrán y su risa desnuda. Ella dice que
no servirá recuerdos, sobre la bandeja de zinc el licor
del olvido. Me gusta cómo hay una danza de amistad,
palabras que rebotan en los vestidos, en la piel, en el misterio
de por qué alguien espera un roce entre el acero de las sillas
o un mensaje de madrugadas, de penuria y naufragio. El ron
se vuelve verde mientras un espejo recita el otro sí y el otro
no de una pregunta.¿Qué es la búsqueda sino un reflejo
en los cristales de la noche? Solo existo para esta copa
que es un alma alegre. Qué necesidad la de la lluvia,
qué ola sin regreso busco. Soy el mar calcinado,
una sed que se sacia con la penúltima flor de esta
plaza encantada.
sábado, 23 de julio de 2016
El paisaje
Es un amarillo inverso lo que ves.
El sol implorando el agua de las fuentes,
los campos como un retal de enjambres
dentro de las espigas
y la sombría sed de los olivos.
El viaje supura sueños,
me sumerge en la luz,
en su iconografia estéril.
Siempre hay un destino en los pájaros que vuelven.
Mi vuelo cruza las carreteras sin alma,
regresa al eco del adobe,
se enseñorea con los campanarios vacíos,
deja en el horizonte una sentencia que no duda
en herir mis ojos fieros.
Para mí el azul de no sé qué agosto.
Si me dices que ha dormido el cauce su razón,
si un círculo serpentea con su verde de orfandad
entre murallas, torres, almenas, aliento.
Si la noche se recoge entre fachadas de ámbar,
si la virtud es el olvido de una llamada viajera,
si los duendes nunca amanecen en las manos
y el rumor de las pintadas solo es un laúd de piedra,
qué del estío, qué de los saltimbanquis,
qué de la singladura que me envía hacia esta luz
en la que tampoco habito.
En ningún lugar vive mi dios blanco,
mi delirio desnudo.
El sol implorando el agua de las fuentes,
los campos como un retal de enjambres
dentro de las espigas
y la sombría sed de los olivos.
El viaje supura sueños,
me sumerge en la luz,
en su iconografia estéril.
Siempre hay un destino en los pájaros que vuelven.
Mi vuelo cruza las carreteras sin alma,
regresa al eco del adobe,
se enseñorea con los campanarios vacíos,
deja en el horizonte una sentencia que no duda
en herir mis ojos fieros.
Para mí el azul de no sé qué agosto.
Si me dices que ha dormido el cauce su razón,
si un círculo serpentea con su verde de orfandad
entre murallas, torres, almenas, aliento.
Si la noche se recoge entre fachadas de ámbar,
si la virtud es el olvido de una llamada viajera,
si los duendes nunca amanecen en las manos
y el rumor de las pintadas solo es un laúd de piedra,
qué del estío, qué de los saltimbanquis,
qué de la singladura que me envía hacia esta luz
en la que tampoco habito.
En ningún lugar vive mi dios blanco,
mi delirio desnudo.
domingo, 17 de julio de 2016
Prometeo

La traición como el amparo de la debilidad.
El titán, el dios, la noche perfecta que desafía
a la luz. La astucia es un don, sí, como lo es
la magia en unos brazos sin símbolos. Una chispa
para que al ardor conozca todas las pieles, el fuego
que escribe en la caverna idilios de sangre, la especie
que conmemora la dádiva de un ser mitad tiempo
mitad ceniza.¿Ignoras que la venganza es un capricho
inmaculado? Pandora virgen, con sus alas de esplendor,
su adivinanza y su miedo, sus manos que asen el cobre
de un arca ensimismada, una pregunta en la niebla...
Cuando la armonía escoge sus flores no hay viento
que se aleje. Pandora, niña mártir, efigie en un sueño,
el sol de un alma débil. Epimeneo, corazón roto después
del silencio de la noche de las noches, el mal como
un cuervo que mata la luz. Pero tú eres la lógica
de las serpientes y callas mientras la piel y la carne
juegan al escondite y precipitan la macabra estulticia
de un dios, soberbio, infantil, cruel como las lágrimas
de un león. El castigo es la penumbra, el odioso
grito del águila, su repiqueteo insomne, su resistir
amargo. Nada sobrevive a los ojos nuevos, el héroe
menciona el destino de los hombres y calla el crepúsculo,
calla la miseria de la carne renovada, el eco hambriento
de su simplicidad, la enseñanza que acecha en los corazones.
sábado, 16 de julio de 2016
La playa
No se oye el mar.
Bajo el sol
la arena húmeda resiste.
El olor salino posa sus alas en los cuerpos.
El verde de las algas como el verde de la vida.
Mi piel se entrega al abrazo de la espuma.
Dentro del agua
la memoria es un tiburón perdido.
Nademos
hacia la luz de las horas
con los párpados de un ángel.
Que no acabe nunca este día azul, este día azul.
Bajo el sol
la arena húmeda resiste.
El olor salino posa sus alas en los cuerpos.
El verde de las algas como el verde de la vida.
Mi piel se entrega al abrazo de la espuma.
Dentro del agua
la memoria es un tiburón perdido.
Nademos
hacia la luz de las horas
con los párpados de un ángel.
Que no acabe nunca este día azul, este día azul.
viernes, 15 de julio de 2016
Nosotros
El hilo invisible del silencio que llora, llora.
Como una telaraña entretejida de miedos,
así los dos.
Tú, angosta, libre, efímera
como los pájaros que saltan desde su desnudez.
Yo, sin meteoros, sin la luz ni la memoria,
sin ayer o casi.
Las caras de un poliedro que brillan bajo la luna fiel,
los absurdos espejos del día
que nos devuelven una imagen infantil.
La madurez de tu rostro
-lo podría dibujar en la niebla-
como el arquitrabe donde rompió el existir
su ternura.
Los años afilan ecos que no nos pertenecen,
yo sé de la pérdida y el horror,
de los eclipses y la luz.
Cae mi voz con un yugo en los labios
para ser indolencia y éxtasis en los rótulos del porvenir.
Qué cálido el aliento de esta noche eterna,
qué oscuro el sinónimo que me arrulla.
Tú y yo somos múltiples
porque somos uno y nada.
Como una telaraña entretejida de miedos,
así los dos.
Tú, angosta, libre, efímera
como los pájaros que saltan desde su desnudez.
Yo, sin meteoros, sin la luz ni la memoria,
sin ayer o casi.
Las caras de un poliedro que brillan bajo la luna fiel,
los absurdos espejos del día
que nos devuelven una imagen infantil.
La madurez de tu rostro
-lo podría dibujar en la niebla-
como el arquitrabe donde rompió el existir
su ternura.
Los años afilan ecos que no nos pertenecen,
yo sé de la pérdida y el horror,
de los eclipses y la luz.
Cae mi voz con un yugo en los labios
para ser indolencia y éxtasis en los rótulos del porvenir.
Qué cálido el aliento de esta noche eterna,
qué oscuro el sinónimo que me arrulla.
Tú y yo somos múltiples
porque somos uno y nada.
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