sábado, 1 de agosto de 2026

Verano apóstata

 

Que ausencia de mármoles en esa dura caída

que eleva sus alas como un grito sin paz,

qué azul en lo hondo si no hay cielo en la raíz

que conoce lo oscuro, qué lágrima en la mejilla

no busca un río, qué corazón no confunde el latido

con un estertor de llamas en el frenesí de un tiempo

que yace, qué diluvio brota hacia arriba y nos bendice

con la lluvia de un verano que se niega a ser verano.

jueves, 30 de julio de 2026

Noche de invierno en la Plaza de María Pita(A Coruña)

 

Tu único habitante un rayo luna, en las galerías el sueño de las olas,

el edificio de tres globos con sus escamas ocres, sus cariátides

sin dosel, sus columnas de acanto, las ventanas como un faro

negro en la noche, la lluvia que atraviesa el haz de las farolas

y muge con el aire vivo de la madrugada, la heroína que defiende

la llanura del mar, que se enfrenta al galeón con el grito y el arma

que brotan de su corazón libre, los arcos en silencio, sin el eco

de la multitud, un olor a sal añeja, a fauna insomne, los ojos que miran

ocultos tras los vidrios cómo golpea el invierno las losas centenarias,

y mi nostalgia de verte pasar en los días de la luz camino de tu casa,

junto a la iglesia y el parque donde los árboles dan sombra a mis sueños.

miércoles, 29 de julio de 2026

Se hace largo el camino

 

No puedo echar la vista atrás, es tanta la lejanía,

tantas huellas que el polvo cubrió, tantos los rostros

que ya no están, tan largo el viaje final entre la bruma

que solo me permite ver lo próximo, ya no nítido el horizonte

que, quizá siempre fue una imagen irreal, ningún haz,

pesan los segundos que han perdido sus alas, la canción

de la vida repite un eco en mi boca que nadie oye, los pies

responden mecánicamente a un compás antiguo, los cubre

el óxido de un pasado que no guarda el tesoro de la juventud,

en los ojos la veladura, el celaje, la celosía de los recuerdos

donde mi alma pervive bajo la inútil sombra de un árbol sin hojas;

todo muda, todo prosigue, como una flecha lanzada

al infinito su órbita de la que pronto no seré pasajero,

todo está aquí, la luz, el silencio, las flores del azar,

y yo que no busco en la clepsidra ser el agua que

contempla, inagotable, el suicidio del tiempo.

martes, 28 de julio de 2026

Amor tibio

 

Tu dedo pulgar

cubre la luna llena.


Mis ojos solo ven un halo de claridad

en el contorno de tus dos falanges.


Así es tu amor

como un eclipse

que ensombrece

la más

clara

luz.


lunes, 27 de julio de 2026

Lo que no hice

 

Aún espera, como un remanso, que agite el agua. Y me dice, ven, porque es semilla que no floreció. Y me dice todavía puedes, estoy aquí, a tu sombra, en el lado oscuro, en la fantasía, en el sueño, en el otro yo que te invita a ser. En la cruz de la memoria solo existe lo ido, no la fugaz idea evanescente, sí la vivencia, las huellas que un día yo marqué en la piel del tiempo. En cada segundo hay una elección implícita que abandona a su suerte no nacida el caudal invisible que se verterá en otro río, por eso mi sangre lleva en su interior la cicatriz de lo que hice, indeleble como un fósil en el mar de los latidos.


domingo, 26 de julio de 2026

La alegría

 

La llamo siempre pero es caprichosa,

se presenta sin avisar con ese rostro infantil

y ese cuerpo que baila en medio de las sombras

para que brote en mí la paz que el corazón festeja

con latidos que galopan sin pudor entre la espesura

de la sangre dolida.


Los lobos del desencanto la acechan, los tristes días

son un ejército que sitia su canto, pero que no consigue apagar

la música que surge de lo hondo y que acompaña al festival de la luz.


Así llega y así se va, en un estallido agota sus fuerzas

como fuegos artificiales en la plenitud de la noche;

y después, se oculta.




sábado, 25 de julio de 2026

Ciudad de invierno que habitas el cauce de mis venas

 

De pronto amaneces sol, con la luz tan clara del verano

y yo pienso que no eres tú, bajo mis párpados sigues gris,

derramada en lluvia, con el hastío secular que en los edificios

se transforma en metáforas de nieve, con el frío húmedo

que en mi carne aterida deja constelaciones azules como

ramificaciones de un manantial que transita por los recovecos

más íntimos de mi ser creando surcos de paredes mudas,

sin una voz que responda a su fluir de agua casi retenida

por el cauce que se multiplica en frágiles cristales de hielo,

flores de escarcha que decoran el líquido paso, ya no es rojo

el frenesí sanguíneo, un haz de blancura surge de mis venas

abiertas a la luz donde habitas tú en la espiral de un invierno

que no consiente que llegue a mí el sol amarillo del estío.


viernes, 24 de julio de 2026

Hermana melancolía

 

Hablas tan lento, gimes, susurras, a menudo te retiras

si la alegría llega con las voces del éxtasis en corro

festivo, y eres lágrima y eres la flor de una tristeza

que viste tus horas con pétalos caídos junto al árbol

que regaste con los sueños más caducos, recurres sin 

fin al pasado como quien visita la vieja casa de la infancia,

piensas en los amores idos, en las personas que ya no están

y que tanto has querido, no ves en el futuro un horizonte

en el que el color resplandezca con la luz que emana

de una juventud ya marchita, tu raíz es oscura y tiñe

de silencio los días, para ti vivir no es un don sino una

carga que hay que llevar con la dignidad propia del 

que fue derrotado por la sed inclemente de la fiel tristeza.


jueves, 23 de julio de 2026

De nombre, Narciso

 

Parecen citas, pero no lo son.


Esperando en la tienda por el pan,

igual que tú.


En el vagón de metro,

a la una de la mañana,

nosotros dos solos.


Aquella película de Kieslowski,

sesión de las cuatro,

en los cines Tom y Jerry,

el único perfil de la sala

que entreví era el tuyo.


En el pub “El tranvía” tú también tomabas Tío Pepe.


Es indudable hay muchas cosas que nos unen.


Y hasta es posible que nos gustemos.


Te lo digo ahora que hablo contigo

y el espejo

no contesta.


La escalera

 

Nunca conté tus peldaños hasta la puerta de casa.


Te veía serpiente de recodos oscuros, laberinto

que inclina su pedestal sobre cuatro pisos

de los que solo uno es mi hogar.


Un eco me persigue si desciendo con pisadas impares

los escalones que forman tu espalda.


Nunca me cruzo con nadie, nunca llamo

a las otras puertas de ennegrecida madera.


Eres un río por el que circula mi cuerpo como un galeón furtivo,

eres mi confidente porque en los momentos de soledad

te muestras receptiva igual que una madre amorosa.


Al hollar tu piel busco mis pisadas más jóvenes entre tus losas

que ya no son niñas.


Son la cicatriz que perdura abierta para que yo encuentre

el mapa que me permita subir a lo alto, hasta tu cielo inmortal.

martes, 21 de julio de 2026

Recuerdo familiar

 

En tu vientre mi piel torna a ser niña, un balón

rueda por el largo pasillo, cruza el umbral donde

cantan los pájaros de la infancia, da en la pared

con el estruendo vivaz de la celebración en mi voz

todavía sin la grave nota que la edad pondrá a los tonos

mas dulces, el aroma de la merienda que espera

sobre el aparador, una pausa, y la inocencia que

acompaña la risa de los niños camino del salón.

lunes, 20 de julio de 2026

Sigues esperando la lluvia

 

Y si vuelve a la memoria toda la sed perdida

qué parpadeo dejará en mi nombre aquella luz

que retorna a las calles de nuevo vivas.


Luce la lluvia sus flecos que lavan la sombría piedad del granito;

voy adonde la música inventa círculos, al ágora que bendice

las palabras que nos dijimos tras el cruel insomnio.


Aquella noche fue una isla sin el océano que aleja los cuerpos

como ramales de un árbol que perece bajo la sola luz

del candil que yace en un rincón sin ningún ojo

que reciba ya su artificial cabellera de ámbar.


Te ves en los charcos con la faz que huye igual que una risa

entre los ecos de la penumbra, piensas que hubo playas

con olas de satén en tus orillas de sal virgen.


Das testimonio de un farol sin la llama de los leones

en las hebras caoba que de pronto encanecen como flores de metal.


Y sigues esperando la lluvia bajo los pórticos del azar

con tus alas verdes, en los pómulos el hambre del futuro,

en los dedos las sortijas de cristal roto, en tu espalda

las agujas que indican la dirección a la que te conduce el olvido.

Nadadora

Siempre pensé que en tu espalda morirían olas.

Acostúmbrame al insomnio de una luz ambigua,
y a los grandes carteles, porque mi delirio es una autopista
que recorre esquinas, y ama el verde imaginado de los cielos.

Mientras tu sonrisa trataba de esconder el pliegue de tus senos
-la gruta de un sueño-, aquel mito(pues era un mito el acantilado
blanco en la memoria)volvía a pegarse a tus arenas,
y fue como regresar a tu cuerpo sin heridas
verte a contraluz, en el océano manso
nadar sobre espejos.

domingo, 19 de julio de 2026

Lo que sucede

 

Fruto de las horas lo que sucede llega

sin la memoria vivida, y es el renuevo

una semilla que vio la luz y al instante

descubre la sombra que oculta su efímero

existir, sin previsión el azar nos viste

con galas de sueño, sin demora los círculos

se superponen para cesar en la orilla su tránsito fugaz; 

nos defrauda el color que preveíamos completamente 

azul, y es también rojo como el día que nace al alba 

y concluirá con el ocaso que precede a la noche.

sábado, 18 de julio de 2026

Verano

 

Ahora descríbeme cómo incendia la luz el paisaje,

el calor y el color son uno, barcos en el horizonte

de un mar azul y gris, el sol descubre el nido de la piel

en la humana pasión de mostrar los cuerpos al frenesí

de la vida, zumban los mosquitos al atardecer,

la tarde no termina de morir, ni el frío forma ya

flores de hielo en los caños de las fuentes.

viernes, 17 de julio de 2026

La inútil búsqueda

 

Busco la palabra niña, el verbo que haga del corazón

un hogar vivo, la sintaxis donde la lágrima se junte con

la ardorosa pasión que alimenta las raíces de la ternura,

el mágico flujo que sobrevive al desliz de los adjetivos

aparentemente inconexos, el artificio que construye

redondas esferas en los vértices de un papel en blanco,

la flor inédita que brote de lo mas hondo del léxico febril;

busco sin encontrar en el poema a su diosa madre, la poesía.

jueves, 16 de julio de 2026

La dura convivencia

 

Te vas sin decir nada.


A cualquier hora.


A la vuelta ni un saludo.


El silencio es para ti un don.


Hablar, ¿de qué?

murmuraste, incómodo,

la última vez

que abriste la boca.


Sin interlocutores

me dirijo al espejo,

al ficus del salón

y continuamente al gato

que maúlla protestas

contra mí

en su incomprensible

idioma.


La verdad es que cada día

se me hace más difícil

convivir

con mi otro

yo.


miércoles, 15 de julio de 2026

Tu destino

 

Sí, el mar era tuyo, como lo era el triste viento

de la tarde, por la ciudad las plazas sin infancia,

en sombra de tenue luz, con bancos de forja,

los trinos del agua en surtidores de hierro,

los pájaros inmóviles, mudos en las ramas

tupidas, el sol en el árbol con su tapiz brillante,

el aire salino que se vierte con su aura de fina ola

en tu rostro de alba palidez te vestían con el oropel

tardío del crepúsculo, pero ni el mar, ni el viento

ni la plaza que con amor te vestía cambiaron tu destino

que es idéntico a la luz que fulge a la vez que ya

es sombra al instante inmediato en que sucede.

martes, 14 de julio de 2026

Versión freudiana

 

En lo más hondo de ti

alimentas un monstruo llamado deseo.


Cada pulsión que reprimes es un niño que no crecerá.


Te masturbas pensando en la muerte.


Una vez soñaste con el sexo de tu madre.


Tu hermana te dijo que amó a tu padre

gritándolo histérica

en medio del salón.


Da igual que lo niegues

eros y tánatos

conviven

dentro

de ti.

lunes, 13 de julio de 2026

Amor a la vida

Ay! del flujo que recorre interminable la red

de arterias que envejece, la luz es áurea y el aire

gris como el fulgor de la luna, tu palabra me da calor

y en tus ojos hay el brillo que dejan las olas antes

de volcarse, ríos de abril ajenos a la lentitud,

ese rastro inmemorial que convierte la piedra

en testimonio, antítesis de olvido, canción de nubes

en el cielo secular; ay! del color que ronda el espectro

de mis días contados, como circunciso del deseo

me abro al aire de los pulsos recónditos, allí donde

la vida se vierte en rubios bucles de añoranza.