Tiernamente el sol posa su melena de luz
en la soledad del espejo, y vibra el silencio
y entona el día un canto en el azul de aves
que despiertan a la mañana con su alegre
trinar de coro que en la plenitud del estío
figuran ser las notas de un ángel múltiple
que con arpegios de dulzura entrega a la vida
su himno de fraternidad entre vítores de luz.
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