miércoles, 31 de diciembre de 2025

Autoconocerse

 

Aunque alargue los pasos

no llegaré antes a mí.


Porque lo que está equivocado es el camino.


martes, 30 de diciembre de 2025

El opositor en su habitación de estudio

 

Fue el invierno mi isla de palmeras bajo la fiebre

de una lluvia sin retorno, el ciclo de los días está

quieto con su pétrea luz que desnuda el pacífico

edén del silencio, y tú que fuiste cuervo con el disfraz

oscuro de las mañanas al sol cuando el ansia era tricolor

y en los ventanales un nombre sin apellidos, un perfil

de columna oblonga, una dalia de vientre azul morían

entre el vaho que mi índice dibujó en la sed de un vidrio

humedecido por la escarcha, y en mi habitación las alas

de un papel escrito con la tinta del sueño, la caoba negra

que acaricié con el músculo triste que anunciaba la dura

inclemencia del fracaso, el metal sin óxido de la lentitud

con horas de alquitrán sobre las páginas en flor de un único

texto que repite en el trasluz las oraciones que la singladura

de un vocablo no reconoce al vaciar el oro de su alba en el surco

de unos labios febriles, y la llamada del frenesí, y la polifonía

de los arabescos, y la raíz que no fue árbol ni nació al aire

de abril como un desliz de la primavera, y la encendida

voz del trino en la fuente de aquel jardín que en tus ojos

nunca vi diluirse bajo la luz sin estrellas de la noche.

lunes, 29 de diciembre de 2025

Apagándome

 

Ahora ya no vibra el pulso que enciende las luces del ardor,

y en los ópalos la luz es un candil de amarilla luna, fui la pasión

que hace estallar el cristal donde la voz del silencio se aquieta

como un río helado, fui el árbol solitario de una navidad fiel

en el oasis de la juventud, fui la sombra de un niño que huye

de su sombra para al fin ser faro de su noche, fui la lluvia

que no cae derrotada en los charcos del hastío, pero hoy tan

solo una huella que ya es lejanía brilla en el talud del recuerdo.

domingo, 28 de diciembre de 2025

La palabra en el corazón

 

Las frases proyectan sombras en el aire.


Y escriben en la memoria al compás de los relojes.


Lo dicho no muere

aunque se inscriba en la latitud

de unos segundos donde la voz escucha

solo a su eco.


Si retorna la palabra al corazón, ya no será olvido.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Los ojos de la juventud son ventanas abiertas a la vida

 

Desde el lloro que no articula la palabra que aún es semilla

se descubren los sentidos al mundo.


Y es de júbilo el reír sin la losa que en el horizonte

escribe el legado de lo que deja un fósil

que ya solo late en la memoria.


Y se aprende del mar la universal canción de la vida,

del cielo que el sol cumple un ciclo de luz en la cicatriz

que va dejando la hilatura del ser.


Del roce que despierta los sentidos a la fragilidad del existir

un arpegio multicolor de arco iris en la telaraña

sin las rosas del hastío

cubriendo el jardín que nace a un alba virgen.


Y de pronto escuchas la música que en tu corazón alegre

es un crisol de paz que fluye por las venas de la juventud

como un aullido de lobos en el bosque de tu ansia.


Ves lo invisible cuando la mirada cruza los misterios del porvenir

con el fuego vital que se adentra bajo los círculos del azar.


Y al fin te cubre de luz la aurora que en tu corazón resplandece

como un ascua que no ha conocido aún el hostil mensaje de la edad.

viernes, 26 de diciembre de 2025

La mirada del poema

 

Aún se percibe la llama juvenil que acecha el día,

y eres el pájaro del sueño, la fe del iluso que hace

añicos lo real con el fusil de la palabra, el don

del que nacieron las alas invisibles de un ruiseñor

que le silba a la noche con el alegre canto que fluye

por un aire que no se detiene en el arbitrio fiel

de la memoria común, y estás en mi mañana

con tu voz cautiva bajo la jaula de un tiempo

que no reconoce la luz que vendrá a morir

en los cristales del hoy, en la sombra fugaz

que se perfila bajo los puentes que surgieron

sin un río que desembocará en el yo que 

se desnuda ante la mirada infantil del poema.


jueves, 25 de diciembre de 2025

Una sola palabra

 

Qué lisura de faz en el equilibrio de la geometría,

cuánta mansedumbre en los arcos que atraviesan

el color de la noche, adónde va el señuelo de tu altivo

edén que finge ser lluvia en los ojos que callan la sed

de los cometas, murieron los pájaros de granito azul,

en el sur de tu calle hay laberintos de cristal y caoba

sin el orden feliz de las cuadriculas que vierten

su río fósil en mis cicatrices de ángel, de tu balcón

las guirnaldas cuelgan como pendones de un ejército

sin memoria de haber vencido al silencio, y si abril

se posa en la oscuridad de tus axilas igual que una flor

de hielo es para que recuerdes mi tacto como fría luz

en la penumbra de aquella habitación

donde oí de tus labios, por primera vez,

una sola palabra que yo no olvidé, olvídame.


martes, 23 de diciembre de 2025

El lenguaje del recuerdo

 

Sorprende la lluvia el atardecer del aire cuando se ha ido

la última palabra que nombraste.


El mar ya no escribe en la profundidad de tu huella

su canción de ola febril y en los círculos que trazamos

con la tiza del ensueño no baila el amor su carnaval alegre

de labios que cruzan los pórticos donde se une el alba

de dos caligrafías que desembocan en un delta azul.


En los confines la luz que conocimos es un sol opaco

que ilumina el jardín de las frases sin voz.


El recuerdo es ahora quien habla, no somos nosotros.

lunes, 22 de diciembre de 2025

A mi sombra

 

Has elegido el fruto dócil que antecede al invierno,

tu mansedumbre de carnaval exhausto no duda

en seguirme como si en ti los racimos del sol fluyeran

hasta la piel traslúcida que lloró en lo opaco, y vas

con tu efigie de autómata pisando los corredores

del artificio que mi cuerpo delinea entre ceniza y albor,

vas a tu pozo donde las formas del agua son de aire

y en las palabras de la noche descubres tu silencio

longilíneo y espectral; como un títere que ha perdido

los hilos que le unen a la claridad giras dentro de ti para

que el mediodía más luminoso no ciegue unos pasos

que imitan la vulgar andadura de quien recibe

en su perfil de carne la llama de un sol que proyecta

sobre el vacío tu forma insolente, tu ser que agoniza

cuando el crepúsculo hunde su raíz púrpura en mí.

domingo, 21 de diciembre de 2025

Llueven flores de desamor

 

Ya la lluvia es para ti una máscara que arroja

las guirnaldas del agua por corredores múltiples.


No durmió el infantil ruego que, tras los cristales de la noche,

contempló la huida de tu piel bajo un sollozo dulce.


Sientes al árbol crecer en el espacio que deja la sinrazón del olvido

y es el vago cariz de las palabras un asomo de virtud

en las bocas que silabean tu nombre.


Pináculos con siglos que cuelgan de la robusta sed del tiempo.


Con rostro de mujer, sin las alas del ángel en su espalda de abril,

camina el arrojo que vierte eclipses fugaces por el surco que ciega

de resplandor frío los metros cuadrados que dan fe de la lejanía

que nos reduce a sombras

entre luz y luz.


Ventanas que miran sin ver los portales incoloros del azar.


Y del flujo que va de tu esquivo tránsito al lineal trayecto

donde mis pies son dos almas que sigilosamente

buscan tu huella bajo las cornisas del hambre

nació, de un íntimo vestigio, el perfil de tu frágil nube

que ahora derrama finitud, como si desde un aljibe llovieran,

sin pausa, flores de desamor

y de nostalgia.


sábado, 20 de diciembre de 2025

Así arribó tu ausencia

 

Como el agua que primero fue nieve y después un hilo

que corre por el surco del adiós, como el peregrinaje

de un reloj que ha dejado atrás una primavera de rosas

en el carmín de los labios, como el sonido que en los espejos

repite mi voz sin tu perfil de niña en el corazón del azogue,

como la ciudad que en tus ojos resplandecía con sus luces

de alba y su silencio de árbol dormido, como la sombra

que ya no viste tu cuerpo ni espera una luz que desnude

el ansía de buscarte, como el pájaro que voló y dejó

junto a mi cama las rotas flores del deseo, así arribó

tu ausencia, sin el rostro de piedra de la melancolía.

viernes, 19 de diciembre de 2025

El desencanto

 

Como una cicatriz insomne el acre sabor permanece,

tal vez cada arruga finge ser el dibujo de un niño

en las paredes del tiempo, cumplí con el reloj

que indicaba el signo de un norte que no era mío,

en la ausencia del otro escuché fluir su sangre

y no le di curso por las raíces de mi memoria.

Si me entregué al rubor que puebla las mejillas

de azar, si mi navío zozobró tantas veces lo debí

al ensueño que dirigía mis pasos cuando la juventud

gritaba soliloquios de amor y niebla, y vi rosas

en el corazón de la noche, vi en los espejos a la luna

vestirse de novia, vi la corona de la nieve resplandecer

en mis ojos de infancia; y en la lejanía los pétalos

de una lágrima sobre la piel ajada de un anciano

que hizo balance de su vida para descubrir

que no cumplió ninguno de sus sueños.


jueves, 18 de diciembre de 2025

El faro de tu isla

Afuera el mar y en ti el océano infinito.

Yo nado de mi isla a la tuya
y soy ola que inevitablemente
derrama su espuma
en los arrecifes de tu playa.

Tú, en cambio, te rodeas de coral.

A tu alrededor las anémonas
como un jardín celeste
donde habita la perla
que me atrae
igual que un faro atrae al navío
a su seguro puerto.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Soledad

 

Aún contigo la vida no me niega su canción de voces sin paz.


Hablan lo espejos, en la pared tu rostro sonríe como una luna

de redonda virtud, y en la cortina de los párpados un símil

de lo que fue enciende sus luces de duermevela en la acróbata noche.


Susurra el aire un misterio que se filtra por las grietas del ventanal.


Y yo que abrí los ojos para ver la sombra que dejaste en el trasluz del olvido,

me encontré con el revés de tu ausencia que, de pronto, sentí más mía.


martes, 16 de diciembre de 2025

Poema contra el mentiroso

 

Al fin es el filo de la palabra, su hilatura en el bordado

de la creencia, o es el artificio que asume el precio negro

del no perdón; pero la fe de los sentidos o el valor limpio

de la pureza, ¿no salvan a la inocencia del vil comercio

que absorbe el pudor del hombre vacuo?, en lo útil hay

llagas que silencian al corazón con su canto que vibra

en los vacíos del alma; yo sé que el azul es azul cuando

el cielo escribe en mis ojos el nombre de sus ángeles;

reconozco ante mí las luces de la certeza si iluminan

el crisol que da valor a mi ser, a la luna la llamo luna,

a lo que es lo describo con la palabra exacta que honra

su identidad; a veces me siento como alguien de otro mundo.

lunes, 15 de diciembre de 2025

Aquella noche, en aquel sitio


Cómo se densa el aire en azul mientras el habla elige

pronombres entre el frenesí y el ansia de confundir misterio y luna;

y el vidrio en tornasol, la membrana que el humo deja en la caoba,

quizá el duelo frágil donde los diálogos son de azúcar, también agrios

como preguntas que vaciaron su rencor en palomas negras.


Finge la paz dormirse bajo los párpados, tú me das el cilindro de papel

donde tus labios de fósil rojo cubrieron de carmín la anochecida luz;

fumar el miedo, la sed de ti, la oscuridad de mi alma

que deja círculos de un gris absorto en la sien de tu olvido,

y la voz de aquel que jamás habla, y el signo que en los ojos

se vuelve lentitud de búsqueda, atmósfera tibia entre nosotros,

silencio de ruiseñores que tiembla bajo el mostrador de cristal.


Tú que nunca arrojas en el vaso un anhelo, eres sabia y eres dúctil,

eres una sombra que en el espejo dibuja lo oscuro de las estrellas blancas.


Te miro y sé que hay un duende en el último rostro

que abandonaste a la mentira, sé que de licor son los pétalos

que cubren tus senos y que el halo ámbar que tiñe de miel a las palabras

es tan solo un ardid, un soliloquio que reverbera en el umbral de tu pórtico,

que ilusiona a los epitafios que gritan en la noche la memoria perdida

de este momento en que ya los murciélagos regresan a su pared enjalbegada.


Una luz muy débil acude a mí, y la música sin quererlo te nombra.

domingo, 14 de diciembre de 2025

Recuerdos

 

Están aquí, conmigo, los hay salvajes, jubilosos, tiernos

o tristes, aparecen y se van como asomándose a puertas

que ya no podré cruzar, los llevo en mis párpados, actores

de un ayer que reproducen una y otra vez la misma película,

sombras que acompañan a la luz del presente sin decir nunca

adiós a la vida porque son ellos la razón que da sentido a mi ser.


La ciudad medieval

Ya lo presentíamos, que la noche sería más noche,

que un zumbido de avispas llegaría del teatro
con sangre tibia en los dientes.

Tú siembras algodones de espumas,
levitas con la prisión de los dedos abierta en racimo,
sigues la línea pura de los blasones, el trino agreste
de los frailes azules.

En la ciudad vieja se inclinan las calles
con sombra de álamos, una extraña algarabía de cuerpos
disecciona el cristal, en el reloj de las flores asaltan deseos
vestidos de rosa, de estambre, de ceniza.

Ya no somos los heraldos de la medialuna,
a tu pecho los lagartos lo nombran con el pudor del nido,
la aventura arrastra pendientes, hojas de carmín,
agendas de anticuario con marfil en los cantos
y plata en los ombligos.

Nuestro ímpetu es rojo,
lleva en la cintura el musgo del delincuente,
su naturaleza cuelga de los portales como una insolencia.

sábado, 13 de diciembre de 2025

La isla que amé

 

Te dibujé en el cristal húmedo porque conocía el perfil

de tu sombra en el mar, las líneas que en el trazo dejaban

un acento dulce como de trino-mujer.


El desafío de conocerte dejó su huella en la piel de mi índice,

su desnuda memoria en mi ansia, su cariz de flor recién nacida

en mis ojos que volaban a ti como pájaros que aprendieron

del olvido a ser niebla que ante el sol calla, que ante la luz gime.


Me regalaste, también, la voz del silencio, la fuente de una espuma infantil,

el ángulo irreal en que los vértices se unen, sin querer,

para formar las letras de mi nombre.

viernes, 12 de diciembre de 2025

Como el árbol, tengo vida dentro

 

Tú me ves inmutable, quizá roca o raíz, con la pasividad

inocente del árbol que disimula su latido bajo la corteza

estriada, en su armazón por el que corre la savia hay flujos

invisibles de temblor y ecos que crean paraísos fértiles

como lágrimas vivas que transcurren por la íntima quietud

de sus recónditos parajes, porque adivino luz en mis horas

ciegas, al fondo del cristal que ocultan mis párpados, en la sed

que teje mis sueños con los hilos de una imaginación desmedida,

en los pasos que sobreviven a la herencia circular del retorno,

al continuo devenir que dirige lo aparente, tan contrario

al oxígeno que nutre el múltiple recorrido de mi sangre.

jueves, 11 de diciembre de 2025

Entrégate a la noche como si fueras luna nueva

 

Con la yema del sueño palpas la rendija que se abrirá al horizonte.

Sabes que no existe un adiós si en cada paso vences al pájaro
que surca las arterias del silencio con las alas rotas del ayer.

En tu cicatriz de infancia aún relucen las acuarelas que en los arco iris
son eco de una fragua donde crepitan las olas del éxtasis,
el mercurio volátil que arrojaste a la luz con el orgullo del niño
que desnuda su arrebol entre cadenas de sílice.

Y descubres el hondo candil de la voz que en ti ilumina la palabra
sin el rastro del rubor en los pómulos, sin el alba en la noche que describe tu ciudad
de farol encanecido, de sombras en las acequias yacentes, de ímpetu que se adueña
de los corales luminosos, de la fe sin tregua de las rosas que han brotado desde tus ojos,
de un azul en llamas.


miércoles, 10 de diciembre de 2025

Año 1.976

 

En mi mundo sonaban aún los clarines de la infancia.


Lluvia que buscó en mi nombre un aljibe de blancura,

en mi cuerpo de leve tallo un desdoblarse de ramas

que dio sombra a un futuro de sed inédita

y mujeres en flor.


Aprendí un idioma de coral y anémonas,

sin la música de la tradición, sin la palabra hostil

que anunciara un orden de lirios rotos

en la pradera de mis sueños.


Nació el frenesí que en los labios no supo elegir

entre los abriles el más cálido, ni entre el aire de las respiraciones

el mismo aliento, única fe de mi juventud, único ardid de mi aprendizaje.


Qué desnudez vestía el arpegio que cantaba noche

bajo las molduras de cristal, los espejos que no me reflejaron

pues el humo robaba a mi perfil su constancia de disfraz nítido,

su inútil transformación en árbol más allá del bosque común.


Me vi gris, no de ceniza, gris de nube que ensombreciera los ojos amantes.


Me vi manantial de agua nueva, me vi en los patios con el rubio cáliz

del azar entre las manos, me vi armonía que desfila por los surcos del silencio

con el abrazo irreal de los otros

en fraterno desliz.


Era de calor y de frio, de lluvia ardorosa, de noche y de día

el cúmulo que una vez azotó a la luz que dejó de ser oscura

cuando abrí las compuertas

por donde fluyó la corriente

de mi recién conquistada

libertad.



martes, 9 de diciembre de 2025

Lámpara de salón

 

Cómo derrama en nube de luz su cabellera de sol innombrable,

desde el cáliz globular o el angosto tubo, o a través de los caireles

que desdoblan con sus prismas de cristal a la luminosa fontana;

y así, de pronto, el haz nace de la tiniebla, inunda con olas

de fulgor la estancia, descubre el paso del microscópico

insecto por la desportillada pared, permite a los ojos

encenderse como luces de cinematógrafo en la oscura

sala donde los sentidos recuperan bajo el manantial

que refulge su función primigenia de mostrar el mundo

a quien no vió más que el corazón de su negrura;

y, al fin, uno siente que la noche es un gran árbol

en donde cantan los festivos pájaros de la luz.

lunes, 8 de diciembre de 2025

El ángel de la infancia

 

A quién persigues sino al ángel que en ti aún quiere

cantar bajo el duro caparazón de tu cuerpo, y te asomas

a la algarabía de los corros infinitos para ser igual

que eras entonces, con el mandil azul del colegio

y la risa en unos labios que no se abren al dolor,

con el lápiz intacto que todavía no escribió en un papel

la palabra soledad, con la inocencia del ciervo

que no sospecha que en la mirada del felino

hay un ardid de muerte; ya nunca regresará

el ángel que en tu recuerdo jamás fue hombre.

domingo, 7 de diciembre de 2025

El triunfo del poeta

 

Lo que busca es el eco donde su nombre repique

en el mar de sí mismo; resistió al aire que pulía

su inocencia, ante la negación opuso espadas de silencio,

fue bandera de su arcadia con la tenacidad de quien esculpe,

lentamente, un rostro mineral; caen pétalos sobre el laurel

que corona el cenit de su cuerpo, aplausos de almíbar,

flores blancas en el ojal de su toga púrpura, la nieve

es maná cuando recibe en sus labios el cristal puro

de la dicha; ya olvidó los días en que su voz

lloraba azucenas, hay un pedestal en sus ojos

y sobre él- al fruto que hoy resplandece- llegará

el insaciable gusano que, al fin, lo pudra.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Pupilas

 

En lo hondo de vuestro pozo está la vida, quien os ve

no hallará un espejo, quien os ve sabe que en lo oscuro

hay algo más que un azogue donde lo real asiente, acompaña,

juega a reproducir aquello que forma una única verdad,

la que yo administro, pues no solo imagen es el espacio

que hago mío, en ese tapiz tan íntimo hay palabras de luz

que fluyen hasta ser pensamiento, y en ellas descubro

otro jardín, porque crear es revivir lo vivido, rehacer

los hechos con ojos que miran al interior, allí donde

las flores de la realidad no existen o ya son olvido.

viernes, 5 de diciembre de 2025

Mí índice recorre el mar de tu piel

 

Detrás de los abalorios hay un liso continente

que ampara al sol del deseo, en el roce puro

de la enagua, bajo el blancor que viste de rocío

tu intimidad, tras la floja caricia que el algodón

regala al suave océano que es como una nube quieta

el frío intuye un espacio donde verter su estéril temblor

de manantial que anuncia ya el fin del invierno, y así

la fina pátina, tu mapa inhabitado, el confín donde aún

nadie descubrió el tesoro que guardas se convierte

en un sueño que surca mi índice, sin otro rumbo

que el que señalan las venas azules de tu alba piel.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Imágenes de mí

 

En su perfecta nitidez de mapa que dibuja los contornos de la piel,

el rictus que en el instante detiene su transcurrir por si se fija

en la memoria de la luz el frágil segundo que después morirá

bajo la paz de los relojes, la finitud que confunde ayer y mañana

con el flujo del río fugaz que nunca será vivencia de la piedra,

lo que ahora el espejo me devuelve, tan extraño a la fisonomía íntima

que engaña mis noches, ese inútil refugio que en el sepia de un papel

es magia del tiempo sostenida por la pose ya anciana de lo que fui,

y el misterio que nace de los ojos a los que llega el perfil

de mi estatura, el racimo de los días en que me desgrano

como cereal desnudo, la imagen que doy, jamás del alma,

únicamente la de un cuerpo que mira en derredor la única

realidad que para él existe, la de los otros.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

El hombre errado

 

Soñé con el tigre que anidaba en mis manos

y fui sombra antes que luz, desembocadura de río

antes que manantial, ascua antes que fuego.


Junté palabras en la mudez de los labios

y no les di voz, ni sentido, ni orden.


Tan seguro, con la terquedad que la infancia sembró

en mi espíritu volátil, pisé en el vacío

las rosas azules que solo yo dibujé

con mi torpe trazo de niño.


Llegó el sol para morir en la palidez de mi luna

entre suspiros que negaban la razón de su querencia.


Creí comprar oro y recibí el metal inane que imita su color.

martes, 2 de diciembre de 2025

La paz interior

 

Ese escenario que en su ósmosis se reproduce en ti

con ensueño y a veces, con una fósil melancolía de paraísos rotos,

viene desde el norte de tu corazón y no sufre el duro impacto

que en las pupilas abiertas desnuda tu fe, agosta tu esperanza.


Son tus deseos al sol, de ángel o demonio, es el candil

que ilumina tu terquedad cuando el amanecer estalla

en olas fúnebres y el hoy anuncia lo improbable,

lo inusual, lo que llega así,

de pronto, sin avisar.


Pero al fin has encontrado una paz de lluvia alegre

y bajo la hendidura de tus pestañas un oasis de flores

fluye por el jardín de tu sangre mientras gritan la pasión

y el frenesí, la dulzura y el eclipse que ensombrece

los rayos puros que hieren el árbol donde tu sombra aún es azul,

como el mar o el cielo que contemplas

si abres los ojos al silencio del día, 

o al cenit de una noche imaginada.


lunes, 1 de diciembre de 2025

Nudos

 

Del cabo o punta la ilusión de volar, sin embargo el vínculo

fuerza ese cruzarse sin adioses por los invisibles caminos del aire,

en su núcleo la fuerte trabazón que anilla la piel del esparto

con la promesa de fidelidad al unir dos delirios que coinciden

en no reconocerse como pájaros; dibujos o símbolos en la sabia

herencia que entre los dedos fluye hasta que en la doblez

de los ojales la forma definitiva instaura una función, tal vez

de lazo que sostiene dos alas que nunca quisieron separar

su horizonte con la distancia que se propuso ser lejanía;

en su fiel designio no hay amor, una rosa múltiple, una flor

de pétalos de cáñamo es su estandarte, y desde la tenaz

sujeción solo un grito mudo responde a la hilatura libre

que fue demanda de un sueño: estoy aquí para que el abrazo

que te doy sea tu más constante y ejemplar compañía.