miércoles, 7 de abril de 2021

Madrugada

 El dial descansa sus alas en números de azúcar.

Ayer llovió un sueño de hojarasca,
el otoño es un abril húmedo,
nostalgia del agua libre
que fluye con enjambres de lirios
y mariposas con perlas que irisan el verdor de las plantas,
canal como hilo que flota entre álamos y niebla.

Es diferente el color del asfalto,
el neón de soles de artificio,
la blandura de un ciempiés que roe el instinto de la calzada,
el murmullo de las bocas con soliloquios blancos,
el avizor espejo en el cantil de un mar de fósiles,
andrajos bicolores entre la música del aullido
y la risa desdentada de la madre
sin un resol en tus muñecas
que ilumine el oscuro tapiz de la noche.

Esa es la realidad,
mi ovillo de terciopelo
que se desnuda bajo el mercurio de la hembra roja,
cinco y media de la mañana y ríos ciegos,
muslos que sudan un billete de amargor,
el reloj proclama taconeos en mi sien,
quejidos de luna en los portales,
gongs y vientres que golpean con carozos desahuciados
el pavimento azul de las horas sin músculo.

Estoy en el sur del mosaico donde las teselas encajan flor y miedo,
el devenir de la fuente, lluvia de jazmín en el parasol ya humedecido,
atmósfera de alquitrán en este collar que la plaza subyuga
con madroños de nieve, balcones sin alelí,
alguaciles de sonrosadas mejillas,
jardineros del tiempo que se escapa
como un homúnculo en la primavera de los carámbanos.

lunes, 5 de abril de 2021

La noche húmeda

 La lluvia no miente,
nos arropa como un sudario
por las calles maquilladas
de líquida sed.

En un bar tres figuras sin rostro
se levantan desde las mesas en penumbra
como soles cautivos que añoraran la luz.

Sigue lloviendo en las rúas,
en los paraguas anónimos,
en el frenesí del tráfico que escupe cláxones de sal
o faros invencibles
o músculos de motor averiados.

Ya no forma tu faz un hilo blanco,
ya los caballos nocturnos agrietaron las hojas de la piel
y en la voz queda la valentía del recuerdo,
mi oscuro adiós que afirma una latitud.

Ya somos canto o nieve esculpida en estatuas insomnes,
ya cae el precipicio de las frentes calladas
y un único anuncio indica el portal de la huida,
la ágil paloma de los besos.

Y silabea el sicomoro,
y en un farol olvidado los ayeres crecen
como el crepúsculo que jamás se ve.

En mis ojos el amor al silencio,
no hay música ni labios azules,
solo una caricia que se mira dentro
y encuentra unos pasos donde sonreír en compañía,
como dos sombras que han vivido en la misma luz
y se reconocen en la estatura de los niños que han sido,
en los eclipses que nunca serán.

domingo, 4 de abril de 2021

El desamor

Hay un caracol que repta sordo por tu silencio.
Y trenes fugitivos en tus uñas. Hay melancólicas
elipses en el sinfín de orquídeas donde envejece
la sed. Hay lóbulos de azahar en las cortinas
que ocultan el deseo de las sirenas. Existe
un barranco de lapislázuli y ovillos sin Atlántida
en la luz de tu frente. Maduran frutos de metal
bajo las cornisas de chocolate, y es un dulce
de lluvia el beso infantil del confite que hila
su azúcar con misterios de araña sobre tu piel
de ángel. Esta noche los carámbanos procrean,
el hielo emerge en tu arrebol, la latitud
de mi hombro mira, sin querer, las hojas
del olivo que, mansamente caen, igual
que preguntas de nieve, y no se alejan
con los ojos del azor; así tu lejanía,
será que, al fin, está llegando el invierno.

sábado, 3 de abril de 2021

Las palabras nocturnas

 Por mi garganta cruzan pájaros ciegos.

Hablo con un cíngulo en las vocales

y un resol en la astucia de convencerte.

La átona cruz y tu labio enmascarado,

el rincón que compartimos en ondas frágiles

de ternura. Tu cabello que lanza artículos

al aire con flores de plástico que gritan nubes.

El carmín que aúlla lenguas bífidas bajo un horizonte

de aljibes, mandrágoras y somieres de azúcar.

La confidencia como una voluta de piscinas

en el cristal de tu voz; y la música infértil

de un himno que roza tus mejillas con acento

carmesí. Diálogos sin pulir, eclipses en la noche,

letras de humo que son nada, nada.

 

 

De sombra y cal

 Todo fósil como un pétreo estigma en el fulgor de la luna,
lo mismo que una rúbrica que agita su dibujo de filigrana
en el bisel del tiempo con bordados de niña-mármol. Parálisis
de polvo y humo, carne de estatua, un berbiquí atraviesa
los insomnios de un latido con cemento de noche y algas
de alquitrán en mis ojos purpurados. A veces la memoria
rescata del ayer tu imagen sombría de cariátide sin voz,
de hembra que sufre en un rincón la cal estólida de la luz.

viernes, 2 de abril de 2021

Primer día de clase

 Peiné mis cabellos con el albor del día,

olvidé los zapatos de la infancia,

me vestí de jacintos y piel nueva,

fingí una doblez que inquietara a la sombra del espejo

en la vertical del ojo sin párpado

-antes del estrépito del reloj insomne-,

aireé las sábanas sin dibujos, grises,

neutras como una bandera invertida.

 

Una secuencia de pasos y trece dudas pisan el verdín sucio del granito,

mis pies crean olas donde nadan las pequeñas sirenas del amor,

la estatua ya no señala un sur,

son signos de hastío,

campanarios ciegos

sus índices rotos.

 

Qué languidez la del tilo en el sitial,

el mapa de la geometría es simple:

los lugares al azar, el rebumbio infantil de la colmena

que dignifica el punto en que la física de un esqueleto

se posa sobre los andamios del saber.

 

Ahora solo existe el polvo que irisa la claridad,

los verbos, los pronombres, los adjetivos que bullen,

los bolígrafos de cristal

lo mismo que felinos salvajes,

el blancor del papel, la tinta azul del autómata,

el diluvio legítimo del conocimiento

que penetra hasta la sima más núbil

donde moran

mis oídos vírgenes.

 

jueves, 1 de abril de 2021

Tejeré mi voz para ti

 Con un hilo de araña yo tejeré mi voz para ti,
un mosaico luminoso de fanfarrias y calidez
que se vierta en tu esófago, una semilla
en tu corazón que viaje en noviembre
sin alas viejas, un sonido que dibuje
en tu sentir un eco de palomas en el azul
del tiempo, un himen roto que derrame
el sí infinito de las respuestas cristalinas,
augurios que celebren un latido común
que colme los vasos, por llegar, del futuro.