sábado, 6 de agosto de 2016

Orfeo o la inutilidad de la música



¿De qué sirve el canto si un alma no escucha?
Campos que amanecen vírgenes mientras la lira
convoca al dulzor, al éxtasis y al olvido. Tú, Eurídice,
no sabes caminar porque te elevas sobre los ríos,
las fuentes, los almendros, con la transparencia
de una diosa. Ven, que no sea la noche una miríada
de estrellas, que la armonía penetre en ti como un sátiro
sin excusas, como un sol salvaje. Algunas veces juegas
en un jardín amargo, sin la protección de las esferas celestes,
sin que mi música cubra tu cuerpo de niña. Hay maldad
en el surco que la serpiente va dejando, se aproxima como
un veneno que necesita dueña, te muerde con su yugo
infame... Has muerto, así, igual que un rayo en la densidad
del ocaso. Lloran los ojos, gimen los cánticos por rescatar
tu pálido gesto. Sígueme entre el hedor de esta laguna insana,
mi promesa son dos leones ciegos que suspiran por tu imagen
sin heridas. Volver el rostro en el laberinto que mata, ¡no puedo,
no puedo sostener la pasión con los hilos del tiempo!. Te has ido,
solo queda una flauta entre los árboles, lo que vendrá es la muerte
que ya no vengará la luz.

viernes, 5 de agosto de 2016

"Máscara de algún Dios" un poema de Blanca Varela

Frente a mí ese rostro lunar.
Nariz de plata, pájaros en la frente.

¿Pájaros en la frente?

Y luego hay rojo
y todo lo que la tierra olvida.
Humedad con poderes de fuego
floreciendo tras las negras pestañas.
Un rostro en la pared.
Detrás del muro, más allá de toda voluntad,
más lejos todavía que mirar y callar:
¿qué?

¿Siempre hay algo que romper, abolir o temer?
¿Y al otro lado? ¿Al revés?

Vuela la mano, nace la línea,
vibrante destino, negro destino.
Por un instante la melodía es clara,
parece eterna la tarde,
purísima la sombra del cielo.

Vuelvo otra vez . Pregunto.
Tal vez ese silencio dice algo,
es una inmensa letra que nos nombra y contiene
en su aire profundo.
Tal vez la muerte detrás de esa sonrisa
sea amor, un gigantesco amor
en cuyo centro ardemos.

Tal vez el otro lado existe
y es también la mirada
y todo esto es lo otro
y aquello esto
y somos una forma que cambia con la luz
hasta ser sólo luz, sólo sombra.

Te recuerdo sin mí

Llueve, llueve otra vez.

Pero no se oyen tus pasos.

Solo la piedra es una lágrima rota
-el murmullo del agua en los salientes-.

Somos la calculada historia de los niños,
tú parirás la armonía, el color, la belleza
de las mil formas de entender el mundo.

Yo busco desde las dudas
un rayo de luz que ilumine mi invierno
-un horizonte de esperanza-.

Y surges tú,
con las manos en calma,
un cuerpo rojo,
un imán que sueña.

Sé que te desnudas ante los films sin color.
Sé que armas filas para no sentir la huella de la sal en tu miedo.

Son los días un pájaro que huye como una ola triste.

Quién supiera del subterfugio de la edad,
sus ecos de éxtasis que van a morir en el absurdo.

Te recuerdo sin mí,
como una caracola muda en los ovarios de una mujer ciega.

Es posible que, al fin, te haya olvidado.







jueves, 4 de agosto de 2016

Esta mañana

Una de tus manos tapa tu boca(las venas azules o rojas o negras...)
la otra indica algo en el cielo(un pájaro, quizá, que nadie ve).
No hablas, no puedes. No miras-no ves-, porque la cerviz se inclina
hacia el suelo. Es el tiempo sobre ti como un pesado círculo. Oyes
el rumor de la vida muy lejos, muy lejos, muy lejos. Padre y madre
están mudos. En el horizonte se queman los niños como ángeles secos.
¿estás soñando? No, el sueño no existe, el sueño es lo OTRO.

miércoles, 3 de agosto de 2016

El jugador(soneto)

Si te pudieras ver desde mi edad
como un roble tronchado por la vida,
igual que el jugador cuya partida
se juega sin final. En soledad,

con las mesas caducas, con las cartas
gastadas del tahúr, el humo denso
como una niebla dulce, el extenso
pasado ante la luz, lo que descartas

porque ya no vendrá-ni lo enmascaras...-.
Si te pudieras ver desde el destino
de unas manos ajadas, casi rotas...

es posible, tal vez, que desearas
un destello en la voz desnuda, el sino
de un espejo fugaz, tu vida a gotas.

martes, 2 de agosto de 2016

La suerte está echada

Si no fuera este alma, ¿qué sería yo?,
masa y músculos sin destino, un aura informe
que pulula sin saber en qué materia se agosta su memoria,
dos ojos en una piel volátil. Desde los pasos
pequeños hasta el mañana que imaginas,
desde la audacia del murmullo
hasta la lánguida actitud de un joven ausente.
No hay misterio en las olas sin retorno,
el mar es siempre una sirena rota,
las montañas existen porque hay cielos que las nombran,
tú existes porque unos padres
lloran juntos por el juguete que quisieran virgen.
Son los años los que rasgan la cortina
-te verás, me veré, como el náufrago que asiente con su isla,
su ensueño, su espejismo-para que sientas
que la luz pasó como un pájaro de enormes alas
sobre tu piel que creía ser sol
en los inviernos mágicos.
Porque tu camino era el camino sin mapas.
Gen a gen, iris a iris, rubor a rubor
las semillas encuentran el agua que sufre.
Es imposible imaginar cometas en la nieve,
igual tu ayer, tu hoy y tu futuro
ya escrito en los diarios de un dios,
ínfimo, minúsculo, tan alegre, tan inane
como la voz de aquel beodo Dioniso.


















lunes, 1 de agosto de 2016

No puedo retener la belleza(soneto)

En las cosas la magia nos deslumbra,
las manos del orfebre, las fachadas
de los viejos palacios, las calladas
estatuas de ojos fríos. Todo alumbra

los sueños con la luz de lo infinito.
El lujo de la bóveda dorada
es un arpegio fósil, la mirada
encuentra eternidad, solo es finito

el instante mortal que ahora vivo.
Me duele lo fugaz como una pena,
como el espejo efímero, cesura

que no logro fijar en el cautivo
eje de mi existir. Es la condena
de la humana verdad, la vida impura.