sábado, 16 de marzo de 2013

Fotografía de una celebración


Posa su mano en el adiós.

Las caracolas del tabaco inundan su traje de marinero,
su misal, su metamorfosis.

Ordena los cabellos del cordón, la piel que se desangra
en volantes, atardecida por la edad.

De pronto, la algarabía de las mañanas ociosas, el calor
de un casi verano, los niños que desnudan el árbol
que ya es tiempo y latitud.

El blanco y negro reluce como un dogma, sus tentáculos
son nobles-como resulta noble el gesto de una paloma
que, cautiva, no despliega sus alas-.

En el almidón de las mesas hay círculos extraños
de despedida o de éxtasis.

Veo los abrigos como un sudario o una flor. Veo latir un ojo
que cruza puentes, que se nombra en el azar de un segundo.

La fotografía es ilusión. Sueño y codicia, lujuria que roba
su cicatriz a la herida o al mercurio inexacto del reloj.

En el ovillo de unas cejas no hay sol ni pronombre.

Busca la luz que desoiga el furor como un carruaje
de caballos azules, de caballos azules.



martes, 12 de marzo de 2013

Ya no entiendes casi nada

La enfermedad estira tu piel, la convierte en mueca.

Dentro, los huesos, las glándulas, los fluidos recuperan
su memoria de multitud que avanza como hormigas
azules.

¿Qué edad, qué perfil del tiempo atrapó tus guiños de adolescencia
o selló la maldición de diez palabras que a partir de ahí
cautivaron tu mente?.

Cuando el hombre brota, se anuncia, se exhibe, crea sus raíces,
su imagen y su ser.

Cuando la persona enfrenta los hechos de la vida con titubeo propio
de criatura, entonces es la verdad(la única verdad que pasa como el aire
o la brisa imperceptible)una flor de espinas y de colores
que mudan como si el azar tuviera cien máscaras de líquido
o fuera la luz la que ante ti formara espectros o alguien
nos negara el sueño de la sangre o de la sensualidad satisfecha.

La aurora te salva cuando buceas en su esqueleto y encuentras
la complicidad de los cuerpos, las frases a veces limpias, otras volcadas
al dolor(igual que este vagón que chirría y avanza indomable, rutinario).

Ya no entiendes casi nada, porque la vejez confunde en ti los gritos del mar,
la pasividad de los puentes, las plazas pequeñas o grandes, coloreadas
o grises, silenciosas o pobladas como enormes círculos de jauría.

Sí, todo es confusión cuando caminas sobre ese magma de ciudades
que te han habitado y piensas que en algún lugar del cosmos ya no habrá
memoria, ni duelo ni presencia, porque aunque no lo quieras reconocer
eres pasado vencido, contemplación de piedra, mudez del alma,
soliloquio de los elefantes que traicionan su duda y admiten su fin.

Llueve otra vez la misma lluvia, moja los recuerdos, parece
como si esperaran la caída de un nombre, quizá el tuyo.

domingo, 10 de marzo de 2013

Sólo mirarla




Su camisa dibuja un sol de bienvenida.

Sus jeans huelen a viento, a ola blanca.

No conocí la risa táctil de su noche,
tampoco el espíritu de su rubor.

Magia en la red de los dedos largos,
iris insondable o círculo herido.

Me gustan sus piernas de armonía,
el cuerpo sin nombre de la espera.

El tránsito de un reloj invisible
entre su luz y la nada.

sábado, 9 de marzo de 2013

Reunión familiar

Cae la fina lluvia sobre el ayer,
la espera es una derrota de fachadas,
la muerte trágica del reloj.

Las familias ocupan largas mesas de tiempo,
ya no se miran, ni siquiera exhiben el dolor
o la duda de no conocerse.

En los letreros las palomas persiguen un signo
de idolatría.

Mi mano presiona el botón de un ascensor de agua
¿sube o baja, transita el mar o el espacio?

Una tarde de fiesta que gira en volutas como el humo inexistente
del pensamiento.

No habrá hoy más razón que la misma despedida cuando los destinos
se alejen hacia un jardín oscuro, hacia los ojos sin luz de la añoranza.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Un dia cualquiera



En la humedad de las campanas no existe un sol.

El camino visita los ojos grandes del mercado,
la suavidad atlética de las estatuas, los trinos del alba.

Hay un mensaje que ignoro, lentas cuadriculas vigilan
mi paso,¿adónde el eco gris de las margaritas, su fulgor
de jardines inmóviles?

Una vez mi hogar fue piedra, su oración resplandecía
ente pilastras y miedo.

Me acostumbré al cántico de la lluvia roja(porque su aura
desnudaba mi destino y su caricia era pátina en los labios
siempre presentidos, tras el árbol del ingenio, en la memoria
de los duendes)

Me quedan los minutos voraces del neón, las caricaturas de un día
alegre, el son inconmovible de los lamentos en el jazz de tus falanges
de plástico.

Y es que llega el momento de la luz perdida, cuando tu palabra
busca el verbo que hiere y las banderas del iris bajan su músculo
hacia el vaso de peppermint, incendio de color.

Nada resucitó la raíz de lo comprensible, puede que su hábito
sea el disfraz, o puede que no encuentre en si misma la duda
o la apuesta que invoque un sueño.

viernes, 1 de marzo de 2013

Aún te quiero

Recuerda los planetas que no vimos, en el atardecer
de un noviembre. Las calles humedecen su rostro,
las últimas aceras ríen con su ayer hermafrodita
y hay en mi silencio estratagemas de invierno,
palabras que lloran su latitud insomne. Te quiero
como el largo túnel que atisba la sincronía de los
semáforos. Te quiero en lo que no vive, en tu ausencia,
en lo que dejas como un caparazón o flor o lúgubre
mentira. Algunas veces me refugio en los quioscos del vacío,
en mediodías de lluvia, cuando los hombres levantan el árbol
de sus paraguas y todo es más pequeño, vida entre
la vida, el maquillaje del agua. Sé que tu sombra
ya no existe, que en el acertijo del mañana dos más dos
son edad. Que volverás a la despedida de los cines,
a la reverberación de un tren solitario, al yugo que
ambiciona ser raíz en la nieve, un caleidoscopio de sal.


Hace poco volví a ver esta película. No creo que para alguien que ame el cine pueda haber una escena más conmovedora que ésta.