jueves, 13 de mayo de 2021

La locuacidad del silencio

 En el silencio me hablas, me anticipo a tus labios
sin querer, escucho en tu voz la sílaba y confirmo
la certeza de que habitas en mí. Con mi silencio te hablo,
dibujo las palabras en una mirada y en tu mirada leo mi voz.

miércoles, 12 de mayo de 2021

La celebración de los sentidos

Piensa que recibes el instante
de la luz y el tiempo.

Los sentidos alerta,
el mundo es una imagen
que recoges en tus pupilas,
los ecos como un tedeum triunfal
son armonía y canción.

Has probado la miel del día
y el gusto se solaza como un rey feliz,
hueles la flor eterna, su perfume invencible,
ves el oro y el agua, el deseo que se muestra
con insomnio de eternidad en las noches de algarabía,
tocas la piel amada con la delicadeza de una madre
y sientes como la infancia en los poros, sonríe.

El culmen de los sentidos son los cuerpos
que se abrazan igual que aves vencidas.

Hay un estertor que jamás muere,
pregúntate si alguna vez
has notado que aún vive en ti
el recuerdo fugaz
de la luz y sus hogueras.

martes, 11 de mayo de 2021

La casa iluminada

Lóbulo exacto, frente de ángel, marisma en sigilo,

ladrillos de esmalte, un esqueleto de titanio

que se mueve en ondas, el gran animal

que pliega su ala sobre los dormitorios,

el espejo como un ojo líquido donde las escenas son de nácar,

el laberinto de la araña teje horas de juventud,

familias innúmeras en su concavidad sin piel,

ladran las paredes un soliloquio azul,

el cuévano orondo es una bóveda de estalactitas delgadas,

la voz de madre en el suburbio de las habitaciones

llama al consenso con signos mudos, innecesaria

la elipse de un adjetivo que todos nombramos en la quietud.

 

El mosaico, el azulejo que ha perdido el color,

los grifos rotos, la muesca en la porcelana

donde el niño golpeó un sueño, las cortinas

del baño que escucharon canciones de agua,

el fulgor olímpico de los fogones, el aroma

como una nube infantil que agita el músculo peristáltico

con zumos de natividad: el árbol que se oculta entre las luces,

un misterio en el portal que dejó de ser misterio

al volverse piel de plástico.

 

Y el asombro de los libros en estanterías de abedul,

cómodas, polveras, cuadros, las cucharillas de alpaca

y la geometría en los suelos-un cuadrado marrón,

el otro azul- donde aprendí la estrategia de los cómitres 

y sucumbí al monstruo de la edad con la última baldosa del tiempo.

 

Mi hogar y sus molduras, las fotografías que provocaron

al reloj, la caoba cautiva en pequeños cofres

que guardan la plata como jenízaros del azar

en la fútil verdad de los días neutros.

 

He regresado sin irme, contemplo

el hoy,

el ayer

y el mañana,

contemplo la claridad que bulle indolente,

y sé que no volverá otra vez esta luz que de pronto se agota,

pero también sé que habrá luces sin fin en mi recuerdo.

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 9 de mayo de 2021

Nada nuevo

 Abril ha brotado otra vez como una fiebre de color y agua.

Mojan mi piel los matices: el rojo, el verde, el amarillo, el azul.

Qué es lo nuevo si en mi memoria ya existían la lluvia y aquel

arco iris que soñamos juntos antes de volverte luna.

 

 

sábado, 8 de mayo de 2021

El Café-bar

 Esa música tan lenta,
el piano,
el jazz,
un platillo,
repica insistente el metal.

Es media tarde en el café,
veladores repletos,
su mármol guarda la memoria de los vasos,
las palabras caen con sigilo torpe
y dejan un féretro ambiguo,
una piel invisible, hermafrodita,
en el cenicero de mica y cuarzo.

La luz amarillea en los párpados,
las arañas cristalinas
fulgen como diamantes dormidos,
el hombre solitario
lee bajo el ventanal con gafas negras de ciego,
los novios escuchan al trio de jazz,
no hablan, se miran como palomas en arrullo.

En mi vaso verde hay un líquido espeso y turbio,
la lengua ya conoce la pulpa del azúcar,
la insidia del alcohol que atomiza los minutos
con finas hebras de éxtasis.

Afuera existen las horas del atardecer con su garganta de luz,
aquí la música de Miles Davis es la noche,
solo faltas tú que, presiento, ya no vendrás.


viernes, 7 de mayo de 2021

El espejo amigo

 Cerré los ojos ante el espejo como
la primera vez que lo tuve frente a mí.
Este espejo y yo jamás nos miramos,
pero es una necesidad sentirnos cerca,
nos vemos por dentro y somos felices así,
será que descubrimos juntos una mentira
donde siempre hay luz y nunca invierno.

Razones para que el final sea otro principio

 No sé por qué ahora,
precisamente,
es el final.

Pensé contarte el hondo temblor que aún existe
cuando las imágenes se recrean
en episodios perdidos
bajo una luz efímera.

El fuego infantil, recién nacido del deseo,
no,
los cuerpos esperaron un florecer maduro
entre las raíces de un árbol legendario.

Yo fui ventrílocuo para acercarme a tu silencio,
dije palabras inventadas que tú reconociste,
el imán de dos corazones extraños
nos pobló en las madrugadas locas,
algo encendía el neón del tiempo
en viajes desconocidos
bajo nubes de plata.

Descubrimos el latido del mar,
todo rumor y canto más allá del haz que un faro extiende;
al darnos la espalda, sin vernos,
encontrábamos la misma luz,
el pensamiento fértil ante los ojos,
compartido igual que un renacer
de muñecas rotas.

¿Qué palabra tuya fue un narciso que mudó mi ojal
en una pérgola de ámbar
bajo las pestañas dulces de tu aliento?

Conocimos a la vez el osario y su sombra,
en los violines un mudo eclipse tarareaba los nombres del hijo
y sus lágrimas verdes, en la cordillera del futuro un telar,
un bordado de jardines de agua,
vivía,
mudaba,
intuía el devenir antes de la semilla roja.

De todos los rostros que guardo de ti
solo uno existe, no es el óvalo perfecto del resplandor,
no es la risa en la noche que ilumina el leve manto de la piel,
es tu tez mojada por los años
que se acerca a mí como un pájaro al nido
que aún sigue en pie para acogerle.