domingo, 2 de septiembre de 2018

Tan próxima, tan extraña

El rosal se vuelve mano y convoca a la luz.

Chispa sin futuro la fracción del encuentro,
una vez aire limpio, ciudad pétrea,
mar y aire que bendicen la piel.

Es una ilusión su faz en la terraza
que refulge como cristal
de helio azul.

Voy a entornar mis ojos
para ver de nuevo
el volátil visaje del amor.

Yo vigilo los espejos y cuando pasas tú
arrojo la sal sobre mi frente de calavera.

Sí, ya estoy junto a ti en el tren vacío,
humo poliglota, carcaj que aglutina los cuerpos
o su ansia.

Y fue labio la interrogación
y fue soledad el campo gris del atrevimiento.

En tu cercanía el aroma entreverado por la lana,
el silencio de la espiga
donde la voz sufre
el devenir exhausto de la premura.

Hay en la verdad de los juegos
rojos espinos de inconsciencia,
ya viene la ola que encontrará orillas de marfil,
de aura, de barniz
entre los párpados
míos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario