No pisas las hojas de la noche
si el eje vertical de tu cuerpo
nada en las comisuras del aire.
Llega el solsticio de la juventud
con el rumor de las golondrinas en canto
a verter el oro de su orla en la ceremonia de los días.
Es azul la mañana
como el despertar del cielo
en la piel del agua.
Cantas, pájaro de transparencia,
en mis ojos heridos
por el sol de abril.
No hay comentarios:
Publicar un comentario