Tú, perfil inexacto que pudres con oro falso la lisura de mi cuerpo,
invisible eje de la edad, en la orilla donde posan los años su raíz,
en el surtidor del que mana el agua que gotea un alud lento,
bajo la clepsidra que en silencio vacía su aljibe de cristal,
sin que escuches jamás la voz joven que una vez fue tu heraldo
fiel, esponja infinita que absorbe los latidos de un corazón
que ya no retumba entre tus muros que crecen hacia los paraísos
que yo no viviré, tú que solo amas al que nutre el espacio donde
extiendes tu sombra como un océano sin orillas déjame
vivir en el recuerdo, allí soy un reloj de piedra que guarda
los instantes de la luz y las horas cálidas del resplandor.