martes, 29 de diciembre de 2015

De paso

Uno quisiera entender lo que ha sido,
las páginas vacías de su desnudez.

Desde la orilla del mar
a los frontispicios de la noche,
desde las horas del silencio
al cáliz del arbitrio
cuando las olas son un nombre en la ciudad herida.

Y mi razón que navega
por los columpios del ser,
entre los jerseys perdidos
y la verdad del insomnio,
entre las luces que parpadean
como faros inútiles
sin mañana
ni pasos
que recuerden su condición.

Así, el deambular de las bicicletas
o los libretos de una mala historia
o la inutilidad de las madrugadas
cuando el hábito de las piernas es la huida
o el perdón.

Nunca entendí
el resplandor que traza signos en la mirada.

Tampoco la astucia de las hembras
que visten camisas, colores, aros,
moléculas de luz.

Solo responde en mi
el glosario de los hechos sin patria,
la costumbre de viajar en los silencios,
el mercurio de los relojes
en la piel ajada.

No pretendo volver a una primavera rota,
que los sueños elijan el manjar de otro cuerpo,
que siga la especie
siendo fulgor y exactitud
en la aurora gris.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Plazas



Algunas son cuadradas como una historia perfecta,
otras son mudas o invisibles como un sueño perdido.
En la frente de las estatuas lloran las palomas su esclavitud,
se abren las calles para verter su caudal de cuerpos en la
solemnidad del mármol. No sé porqué existe una geometría
en las pisadas, ni cuando la suntuosidad de las fachadas
escribió una fecha en su testuz. Me emociona el canto
de las fuentes, la luz que el verano posa en las terrazas,
el rumor incesante de las palabras que llegan y se van
como un dibujo de estorninos. Pero, también, las hay
sombrías como una llaga, húmedas como el desovar
de las galerías en el estanque de la memoria. A veces
el sol, a veces la luna, encienden su virtud; entonces
gimen y se engalanan y es la vida su razón o su consuelo.


domingo, 27 de diciembre de 2015

Fragmento de "Las uvas de la ira" de John Steinbeck

"La gente viene con redes para pescar en el río y los vigilantes se lo impiden; vienen en coches destartalados para coger las naranjas arrojadas, pero han sido rociadas con queroseno. Y se quedan inmóviles y ven las patatas pasar flotando, escuchan chillar a los cerdos cuando los meten en una zanja y los cubren con cal viva, miran las montañas de naranjas escurrirse hasta rezumar podredumbre; y en los ojos de la gente se refleja el fracaso; y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y se vuelven pesadas, cogiendo peso, listas para la vendimia".

sábado, 26 de diciembre de 2015

Delicuescencia

Me pregunto a veces porqué la luz se escribe
con palabras huecas. Una playa sobrevive en
el seno de otra playa y es la locura del faro, su
haz, la muerte de esa dulce historia de mares
insólitos y calaveras traslúcidas. Un hombre
penetra en la senectud de su pasado, se busca
en los oídos de la historia, encuentra las imágenes
blancas, las rodillas del amor, los ventrículos
que una piel no reconoce. Son los caminos del
tren las huellas de la oruga, paisajes sin armonía,
árboles que triunfan sobre el sacrificio del viento,
ríos que asoman en el vientre de los valles perdidos.
¿Es así mi voz en estrépito, el margen de las hojas,
la lividez de los puentes, la rubia sensación de la
escarcha?ah! la indolencia que ocupa mis bolsillos
y el pantano de los adoquines- tu perfil diluido en
el claroscuro, la raíz que absorbe la lluvia de mis
ojos, el ruin desprecio de los almanaques-que
son la influencia de los tiempos, la cadena sonora
del vencimiento de las horas cálidas. Tu dignidad
y la mía se agostan en sombreros de julio, bajo
el calor de los infinitivos, en la costumbre arcaica
de los perfumes. Y, sin embargo, los penúltimos
cíclopes resplandecen en los cometas invisibles
y el sol pronuncia círculos como ejes bajo el clamor
de los sábados, en el incendio del deseo y su perversidad.
Si vienen a mi los lobos que sea con los osarios del amor,
que la palidez se descubra en el anverso de tus manos,
que los ojos no mientan al azul ni confundan los espejos
con la noche.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Abeto



Con sus cabellos de plástico el árbol me mira.
Callado, sombrío, su desnudez me asusta. Pronto
brillará con luces de esperanza, cantos de amor
y deseos de paz. Después morirá como un ángel
dócil y pasará un año y vendrá otro. Hasta que ya
no estemos, hasta que ni el eco de una palabra nos
nombre.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

La playa

No importa la edad, sí
el recuerdo.

La playa fría, el mar de cristal,
mis pasos sin retorno
entre las algas verdes.

Ya no soy el de ayer
sumergido en la ciudad desconocida,
ni seré el de mañana
abrazado por tu isla.

Hoy el silencio es amargura,
sombra en el dique,
oleaje sin patria.

Tengo un nombre,
me digo,
un pasado que huye
con los oídos en cruz.

Huele el mar
a tu cuerpo de sal
y yo no sé decir
porque unos ojos son de agua
y otros de piedra.

Asoma la claridad sobre la torre
como un latido de vida,
aún reverbera la plata de esta luna
que se esconde de ti.

Muy lejos
presiento la canción de los trópicos,
la serenidad de la tierra ennegrecida,
el calor suave que se desnuda
en mis manos.

Tal vez exista un destino
que me arrastre hacia la luz,
quizá la pasión sea dulce
como un fruto abierto.

Lo sabré pronto
cuando parta con las alforjas de la memoria vacías
y el corazón
núbil.



lunes, 21 de diciembre de 2015

La noche y tú

Ni siquiera se ven los pájaros negros,
ni siquiera relumbra la piel soñada en
la fluidez del tránsito. Pero acontece
la reverencia amarilla y los faroles
experimentan la magia de los ojos
breves y los gatos se paran en las
esquinas con la máscara tras los iris
y la impaciencia en los músculos.
Así la noche en el silencio del metal
que quiere ser brillo en los cristales,
caricia en los rótulos, ubicuidad en la
sombra del mendigo frágil. Avanza el tren
y tú en un marco de luz desnudas las palabras
de un libro oscuro con el amor del pretérito,
sin la flor azul que olvide el agujero de la
conmiseración, en la galaxia de unos
labios que no saben decir ni tú ni yo
ni una pasión ni nada.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Una reflexión simple

"Y sin embargo no quiero arrepentirme de estar aquí. Si reflexiono sobre la infinitud de posibilidades y el porqué los hechos se han materializado de una forma y no de otra, llego a la conclusión de que no puedo juzgar la conveniencia, el acierto o por el contrario la equivocación de haber elegido la opción no debida. De alguna manera cada acto de mi vida fue el único posible, precisamente por su conversión en presente y más tarde en suceso. No me desdigo de los compromisos contraídos, me enorgullece luchar por ellos aún sabiendo que no duraran o que duraran solo lo que yo viva. Quisiera, nada más, que lo que hoy es una herida se convierta mañana en posibilidad de futuro, que mi hijo encuentre en si la fuerza para proseguir, que su lucha le otorgue, cuando menos, algunos instantes de felicidad y amor, que nunca se arrepienta de haber nacido, aunque el mundo y él no se comprendan del todo, y a veces sufra y a veces llore-como yo-por lo que pudo ser y no fue".

La blancura



Tengo en el puño un corazón de nieve.

Si miro los rótulos de la estación
descubro cómo parpadea el símbolo,
las ciudades, los delirios
y tu nombre.

Mes de enero,
frío en los músculos,
aire que se posa como una estrella caída
en mi piel peregrina.

El ultimo tren es el primero,
los sonidos, las maletas y su color,
los mensajes que repiten el imán
de un reloj transparente.

Así
la flecha que indica el destino de las horas,
la deriva blanda del pulso
al
que
llamamos
tiempo.

Sitúate,
miente al que fuiste,
recuesta en las fotografías
el misterio de tus heridas,
calla como un anuncio que se diluye
entre los paisajes blancos
y no exige ser la memoria del pájaro,
las aspas de un vuelo infinito.

Algo llega
cuando la caricia del sol
brilla en los gestos de la locura.

Será la astucia
-o el cómodo ejercicio de los espejos-
quien recorra el corazón
de esta experiencia núbil
que vagamente
incita a la fe.





jueves, 17 de diciembre de 2015

El tránsito a la madurez

Has volado como un pájaro sin color. Entre
nubes, sueños y burbujas no conociste la luz.
Nadie responde dentro ti cuando la necesidad
crea colinas áridas, montes inabarcables, fríos
de cal. Lentamente suspiran los televisores su
exactitud, mientras sobrevives con el músculo
de los juegos y el volátil humus de las risas.
Pero la piel crece y el esqueleto anuncia al hombre
que vendrá.¿Dónde el artilugio de sentirse abrazo,
protección o muerte? Que escriba la intemperie
un escenario para ti, que las hojas cubran tu lecho,
que los espinos se crucen con tu voluntad y seas
el eje que aniquila el rebumbio del tiempo. Son
dieciséis o diecisiete los años que te contemplan,
si vieras tu imagen en el espejo del futuro lucharías
por ser otro, encenderías tu lid, romperías el círculo
de tu inseguridad con la fuerza increíble que refulge
en tu interior. Solo imploro que nunca regrese el
fulgor de la huella fósil que te mata.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Fragmento de "El siglo de Sartre" de Bernard Henry-Lévy

" A Sartre nunca le gustaron las casas. A pesar de lo que se ha dicho, fue propietario de una: el piso que compró a la muerte de su género y donde vivió diecisiete años, de 1945 a 1962, con su madre. Pero no le gustaba. Lo que no le gustaba, lo que nunca le gustó en el hecho mismo de tener una casa, es que se trata de un depósito de ser, una sedimentación de identidad y existencia. Se cree que las casas están hechas con piedras. Error: están hechas con recuerdos. Retazos del pasado, Están hechas con alma muerta y, se quiera o no, con resentimiento. Sartre sin lugar donde caerse muerto. Sartre sin domicilio fijo. El rechazo, también en esto, a todo lo que podría fijar, solidificar el ser en fusión que quiere seguir siendo. No ser, y por lo tanto no tener. Ser poco, y por lo tanto poseer lo menos posible. "

La huida



Es como si escondieras
un tren en los bolsillos
y lanzaras al aire palomas ciegas.

¿Quién sabrá la verdad de la huida,
adónde la palabra sin paz?

Hacia la isla, sí.

Allí, en ese lugar que no finge claroscuros
ni teme al relámpago, ni habita el resquemor
de las ciudades blancas, ni espera otra cosa
que cuerpos tendidos bajo un sol omnipotente,
en el mercurio de las sílabas, en la suavidad
de los acentos que no mencionan el futuro
porque se saben atmósfera, ola, aire
que dormita en los intersticios
de esta calidez de algas y sabor,
de una hembra que se exhibe
con el don de la carne
y la sensualidad de los mitos.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Monstruos(un poema de Dámaso Alonso)

Todos los días rezo esta oración
al levantarme:

Oh Dios,
no me atormentes más.
Dime qué significan
estos espantos que me rodean.
Cercado estoy de monstruos
que mudamente me preguntan,
igual, igual que yo les interrogo a ellos.
Que tal vez te preguntan,
lo mismo que yo en vano perturbo
el silencio de tu invariable noche
con mi desgarradora interrogación.
Bajo la penumbra de las estrellas
y bajo la terrible tiniebla de la luz solar,
me acechan ojos enemigos,
formas grotescas me vigilan,
colores hirientes lazos me están tendiendo:
¡son monstruos,
estoy cercado de monstruos!

No me devoran.
Devoran mi reposo anhelado,
me hacen ser una angustia que se desarrolla a sí misma, me hacen hombre,
monstruo entre monstruos.
No, ninguno tan horrible
como este Dámaso frenético,
como este amarillo ciempiés que hacia ti clama con
todos sus tentáculos enloquecidos,
como esta bestia inmediata
transfundida en una angustia fluyente;
no, ninguno tan monstruoso
como esta alimaña que brama hacia ti,
como esta desgarrada incógnita
que ahora te increpa con gemidos articulados,
que ahora te dice:
«Oh Dios,
no me atormentes más,
dime qué significan
estos monstruos que me rodean
y este espanto intimo que hacia ti gime en la noche.»



domingo, 13 de diciembre de 2015

Las coincidencias no construyen destinos

Hay una simpleza en las cosas que desconozco.
Lo escrito ya estaba escrito aunque te empeñes en
imaginar un sol en los renglones perfectos de tu
caligrafía. Una vez descubrí un poema en las hojas
de un calendario, otra vez el azar alzó su mano para
rozar mi mejilla con el calor de un encuentro. Si, son
cosas simples, como la extraña coincidencia de cruzarnos
en las mismas calles, o la locura de asomarse a un cristal
y ver la figura que ya viste ayer y que también verás mañana.
Al final son los posos de la costumbre los que invocan la noche
-tu pórtico amable, tu salón que no miente, tu dormitorio blanco
-sin que intervenga la voluntad, ni la negación ni tampoco el
insomnio perpetuo. Seguramente, tras la bondad de las infinitas
neuronas un espejo dibuje el alma congénita que acompañe
a la luz y sea misterio, instante por explorar bajo la urgencia
de abril. Y es que triunfa el eco y no la mirada en la huella,
y es que las serpientes no encuentran madurez en el rostro
pasivo de la prontitud. Pasan las imágenes igual que fotogramas
perdidos, y yo no sé porqué el recuerdo quiere encontrar la flor
en la luz si otras manos eligen la somnolencia del arbitrio,
la candidez intacta del olvido.





sábado, 12 de diciembre de 2015

Casa de campo

Tal vez los geranios sigan desordenados.

O la forja se haya cubierto de óxido.

Son tres los pasos que me llevan a la frialdad,
el de mañana, el de ayer,
el que ahora
-aquí-
nombro.

Diré: la casa o la cicatriz de las telarañas,
diré la húmeda
caricia
de
la
muerte.

Diré los retratos y la añoranza
de
los
objetos
caídos.

Es tan simple la memoria,
tan luminoso el arpegio de las noches silenciosas,
tan cándido el madurar de los árboles en la luz.

Allí
en los osarios de mi niñez,
en la simpleza de los campos abiertos,
en el corazón que espía el manar de un río,
los pájaros sueñan
nidos
azules.

Mi nostalgia es un balón prohibido,
el rumor de las hojas cuando los castaños gimen,
las aguas que pasan como un hilo breve
en el rumor de este cálido agosto
que gira tras las ondas de un eco de libertad
que oculta insomne
el vacío de un abismo interior.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Melancolía

Hay un sólo camino que muere en el mar.

El viento olvida las esquinas
mientras la música juega el juego torpe de la edad.

Nos nombraron cuerpos jóvenes,
racimos de aquella primavera
que tuvo un año como quien tiene descendencia.

Fui la ropa de bronce,
el pesado equilibrio que acuna la ruindad de las horas
(sin adivinar el sonido de la veleta,
sin oír a la caracola en su límite, en su armonía de iris rojo).

El paseo llegó como amenaza,
nunca vi el faro ni fui asombro en su telaraña de luz.

Me quedaban los pasillos sin hogar,
el laberinto de las flores de carne
y ese espectáculo indefinible
que ofrecen los paraguas cuando lloran.

Aún así recorrí la senda gris de los altares,
tu salón como si fuera labio, tu lecho de madréporas,
tan libres, tan sol, tan color de verano.

Juntamos los cuerpos y se vuelve raíz la fruta del ocaso.

No me oigo, no te oyes en los cascabeles del perro viejo
(escribo para ti la luz, la esperanza, tu diluvio que acecha y me marca).

La noche exhibe velas blancas de absurda melancolía.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Fragmento de "La conquista de la felicidad" de Bertrand Russell

"El que ha conseguido liberarse de la tiranía de las preocupaciones descubre que la vida es mucho más alegre que cuando estaba perpetuamente irritado. Las idiosincrasias personales de sus conocidos, que antes le sacaban de quicio, ahora parecen simplemente graciosas. Si fulano está contando por trescientas cuarenta y siete vez la anécdota del obispo de la Tierra del Fuego, se divertirá tomando nota de la cifra y no intentará en vano acallarle con una anécdota propia. Si se le rompe el cordón del zapato justo cuando tiene que correr para tomar el tren de la mañana, pensará, después de soltar los tacos pertinentes, que el incidente en cuestión no tiene demasiada importancia en la historia del cosmos. Si un vecino pesado le interrumpe cuando está a punto de proponerle matrimonio a una chica, pensará que a toda la humanidad le han ocurrido desastres semejantes, exceptuando a Adán, e incluso él tuvo sus problemas. No hay límites a lo que se puede hacer para consolarse de los pequeños contratiempos mediante extrañas analogías y curiosos paralelismos. Yo creo que toda persona civilizada, hombre o mujer, tiene una imagen de sí misma y se molesta cuando ocurre algo que parece estropear esa imagen. El mejor remedio consiste en no tener una sola imagen, sino toda una galería, y seleccionar la más adecuada para el incidente en cuestión. Si algunos de los retratos son un poco ridículos, tanto mejor; no es prudente verse todo el tiempo como un héroe de tragedia clásica. Tampoco recomiendo que uno se vea siempre a sí mismo como un payaso de comedia, porque los que hacen esto resultan aún más irritantes; se necesita un poco de tacto para elegir un papel adecuado a la situación. Por supuesto, si uno es capaz de olvidarse de sí mismo y no representar ningún papel, me parece admirable. Pero si estamos acostumbrados a representar papeles, más vale hacerse un repertorio para así evitar la monotonía".

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Resumen

Ha pasado fulgurante la vida. Desde el primer
recuerdo hasta el instante en que escribo este
poema todo se asemeja a un rayo de luz sobre
una piel gastada. Fui un niño inconsciente de serlo,
fui juegos, inocencia y duda. Fui la secuencia de
una hermandad o el soldado de una tribu amante.
La juventud quiso hacerme sol pero mis pies adoraban
el barro de las ilusiones sombrías, la madurez situó
sobre mis hombros la condición del fracaso, la senectud
llegó con el lastre del desencanto.¿Es mi vida diferente
a otras? No lo sé y eso ya no importa, solo importan
la dignidad y el orgullo de proseguir mi camino entre
la obligación y el silencio, entre la fe y el azar estéril.

martes, 8 de diciembre de 2015

Sin cuentos

Nunca me leyeron cuentos.
Nunca el silogismo de la vida
vistió una capa infantil.¿Qué se
aprende de la inocencia cuando
el encanto y el aprendizaje no son
máscaras reales? Nunca me dormí
soñando con lobos, castillos, brujas
o hadas, ni sentí el aliento del ogro
en mi pequeña nariz. Jamás la venganza
fue un dulce de miel ni vi a la princesa
jugar con los niños perdidos. ¿Soy tan
extraño, acaso?

lunes, 7 de diciembre de 2015

La luna en éxtasis



El rojo, el rojo es un viaje sin regreso.

Trenes olvidados en los muslos jóvenes,
una luz que tiembla inconstante
como una luna en éxtasis,
los raíles de un tranvía en los ojos de la lujuria.

Impronunciables las lágrimas del laberinto.

El neón verde irrita los besos de la noche,
la imaginación quiebra el cristal de las copas álgidas
con su color de mar y sus infinitas hélices.

No hay rompeolas en la prisión de las calles,
sudan los faroles la inquietud de los mentones de niño,
de las trenzas frágiles
como ramas de un árbol de navidad.

Solo es posible un camino entre la sombra
y el brillo ecuestre de la aurora.

Ese camino dibuja un mapa en tus pantys ajados,
se esconde en la felpa de una falda púrpura.

¿Es el tiempo de la palabra encendida entre los espejos,
la parusía amable de un abril
que ya es demora?

Quizá las celosías
nos demuestren que la voz se escribe en susurros,
que unos labios hablan más que un poema
cuando su encuentro es otra carne.

Hoy estamos aquí y es la luna nuestra ciudad.




domingo, 6 de diciembre de 2015

La casa en mi

Hay una casa que vive en mi.

Abro sus puertas en los ventrículos de mi corazón,
surge la luz de una historia con pasos alegres
y es el tiempo una sangre insólita
que fluye desde si hasta si
como un río sin límites.

Dentro, las voces repican su adiós,
mientras las celosías niegan el futuro
con una flor en el dintel.

Allí estáis
igual que sombras que recorren sin parar
mis músculos y mis sentidos.

Sois el clamor de cada alvéolo,
la latitud insondable de los abismos,
el pálpito urgente de cualquier pensamiento.

Hay una casa que soy yo
con mis ventanas de mar y mis pasillos azules,
con la penumbra de las habitaciones descreídas,
con la voz en los caireles
que lloran su luz blanca
sobre recuerdos sin edad.

Hay una casa en mi
que no se describe en metros cuadrados,
su medida es el rondo de una peonza incansable,
su longitud la cicatriz de un horizonte
que para siempre me habita.












Un aforismo de Cioran


"El 18 de este mes, muerte de mi padre. No sé, pero siento que lo lloraré en otra ocasión. Estoy tan ausente de mí mismo, que ni siquiera tengo fuerzas para la pesadumbre, y tan bajo, que no puedo elevarme a la altura de un recuerdo ni de un remordimiento".

sábado, 5 de diciembre de 2015

Diletante



Nunca calculé los pasos, aunque a menudo
fueran los mismos.¿Los meses, las estaciones,
los días, ya no tienen nombre? Por eso la vaguedad,
la atmósfera perdida, los tiovivos con que se dibujan
los surcos sin paz. Y el alcohol como un laberinto donde
volver a mi, al refugio o a la tiniebla. En la gran ciudad
nada es real, ni el calor de los abrazos, ni la mirada del
clochard, ni la imagen que se guarda como un candil azul.
Ya sabía de los silencios del reloj, también de ti cuando
regresabas con las manos enrojecidas, con la campanilla
de los náufragos, con tu iconografía de sueños en la sinrazón
de la duda, aún febril la memoria de lo que fue el parpadeo
de un viernes.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

El ojo del cíclope

Así viven los niños
con la libertad del pájaro y la risa en los ojos.

No preguntes si el orden es un cúmulo de planetas,
piensa en el vuelo que nunca volaste,
en la longitud de un ideal
que rebota en tu fe.

Piensa en el descontrol de la locura,
en el mercurio de ese termómetro ambiguo
que llamamos edad,
en el grito que sorprende a la noche
-y a ti-.

¿De qué color son los cristales que construyen tu vida?

¿Opacos, quizá, como un ladrido de viejo
o un manto que tapa tu iconografía
de fantasma lúcido,
de árbol que asume
el yugo de las estaciones?

Has caído en el cepo de la iniquidad,
largos los episodios donde el poso crece
como una madriguera invencible.

Hay en tus brazos ríos secos,
cansancio,
lentitud de aguas estancadas.

Sólo vives para la mirada del cíclope.
El único ojo que aún pregunta quién eres,
en qué lugar habitas, cuándo
dejarás este mundo.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Un instante de eternidad

La laguna estigia es tu suelo.

Agua sobre agua en abril,
la razón que descubre tu imagen
perdida en los escaparates,
la duda invisible del horror.

Tengo equis años de insolencia
porque insolente es el tallo que no mira hacia atrás ,
como insolentes son las naves que anuncian
un mundo sin espejos en la lágrima adusta
del anciano.

Tú sabrás si hay una lógica para no querernos,
tú con tu pelo de espuma
y tus diálogos de niña,
tú que doblas las esquinas como un arlequín
-teatro del mundo
tu misterio.-

Mi voz no quiere hablar, su idioma es la luz,
su visión el paisaje y la música.

¿Para qué entender el sueño si ya no es virgen,
si el latido que fluye se entrecruza con la edad,
con los oscuros ejes del instinto,
con la máscara que desconoce
el perfil de tu rostro?

Sé donde vivo:
en los hemisferios del agua,
en la fiebre de los lobos,
en el dulzor de las columnas errantes.

Sé que la humedad
escribe rosas en el aire,
líquidas,
ausentes
como un manantial proscrito.

Si pudieras entender las cláusulas de un reloj,
si tu piel amara el segundo que rompe el ataúd,
si un icono vertiera su sangre en la inmediatez,
si el aullido entendiera el canto lúgubre de mi corazón;
seriamos instante sempiterno,
luz que enamora a la luz,
temblor de fábulas.

Ven y quemémonos bajo este sol
que no es tuyo, ni es mio,
ni es de los dos
ni es de nadie.







domingo, 29 de noviembre de 2015

Alrededor de la luz(un poema de Eloy Sánchez Rosillo)

Casi sin ver la realidad del día
ni la certeza de su claridad,
ando en busca de ti, de los vestigios
de unos años, de un mar, de unos lugares.
Porque la sombra avanza y los astros escriben
sus órdenes fatales en mi frente,
y es triste a solas proseguir la angustia
de los caminos que iniciamos juntos.

Pensar un cuerpo es inventar la noche
de las islas perdidas, el fulgor
olvidado en los brazos de la hierba.
Es difícil ahondar en el silencio,
llenar de amor el hueco que el instante
abre en el grito con que te pronuncio.

No escucho la presencia de tus pasos
vigilando la herida de los versos escritos
ni el temblor desolado de la tarde
deja en mi voz el poso transparente
de lo que ardió y se fue y es ya elegía.

Seguir es regresar, volver al borde
del lecho aquel, de la blancura en llamas.
La soledad me dicta letras anochecidas
y las horas se duermen en el pulso del tiempo.

Vuelve a llamarme. Esparce tus designios
en las proximidades de otra hoguera.
Se acabará el sonido del invierno,
la mirada extendida, la sed de las palabras
El deseo que recuerda el color de unos ojos
descansará en la tierra que conoce.
Las calles arderán a mediodía
y cantará la luz entre mis manos.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Los malos días

Hay días que no miran al sol. Al contrario
descienden al escalofrío, subyugan el amor.
Hay días de cansancio que sobrevuelan la piel
marchita. Y ojos que sufren el daltonismo del miedo
cuando asoma la libertad entre la hojarasca imberbe.
Hay días en que no quisiera ver el rostro de quien
me acompaña, pero son los menos.

Fidelidad

Me gustaría creer que empieza por el amor,
por una luz o un sol. Después son episodios
de costumbre y desdén, de álgebra, de fuegos
artificiales, de experiencia y camino. Nunca
descubro otra sombra que el perfil que no
hiere. La bondad, la ternura, el odio amable,
el orgullo, la plenitud de compartir un horizonte
esquivo. Tú y yo en la edad de los mitos, tú
-también yo- en la memoria que se iza como
un geiser de esperanza. La negación de los espejos
porque pueden más la gratitud y la caricia amante.
Nuestra preocupación por el niño que crece, el lazo
que se encumbra junto a la sordidez de los días.
Y el cumplimiento del sigilo, día a día, como
raíces que plantan las bandera de este existir
que infinitamente nos une.

Fragmento de "Los muertos" de James Joyce

"Lágrimas generosas colmaron los ojos de Gabriel. Nunca había sentido aquello por ninguna mujer, pero supo que ese sentimiento tenía que ser amor. A sus ojos las lágrimas crecieron en la oscuridad parcial del cuarto y se imaginó que veía una figura de hombre, joven, de pie bajo un árbol anegado. Había otras formas próximas. Su alma se había acercado a esa región donde moran las huestes de los muertos."

viernes, 27 de noviembre de 2015

O noso sitio




A mesa é un cuadrángulo que non nos pertence.
O borboteo das palabras anuncia a sede de futuro.
Mirámonos sen entender o aullido da música, o vaso
que dilúe o seu arco iris cego. É curioso que un
admita a penumbra mentres a gargallada convida
a ser alcol entre nubes, grandilocuencia no mapa
que non sente a bágoa do día, só a calor das
noites eternas.



La mesa es un cuadrángulo que no nos pertenece.
El borboteo de las palabras anuncia la sed de futuro.
Nos miramos sin entender el aullido de la música,
el vaso que diluye su arco iris ciego. Es curioso que
uno admita la penumbra mientras la carcajada invita
a ser alcohol entre nubes, grandilocuencia en el mapa
que no siente la lágrima del día, solo el calor de las
noches eternas.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Mi compañera

Es como abrir
un manantial que no cesa.

La visión de un cuerpo,
el lazo de la palabra,
la comunión de los ojos en la aventura,
el sinsabor de las horas muertas,
los espejos que no creen
en la virtud amable del hastío.

Hay zarcillos que nunca se ven,
aros imperceptibles,
miradas que deshabitan
el silencio del adiós.

Basta con que las sombras
aprendan a caminar juntas
igual que un recorrido por cumplir
o un misterio
que solo dos labios
saben pronunciar tras el eclipse de un rumor.

¿Qué somos? ¿una cruz
sin el álgido vaivén del abrazo,
un pilar que desdobla sus aristas de piedra
hasta un beso de eternidad?

¿Quizá la insolencia de compartir lo único?

martes, 24 de noviembre de 2015

De camino a una reunión de amigos

La noche es una gota que se detiene.

El cadáver de este edificio
al que llaman Catedral
no escribe en las nubes ninguna historia,
ningún deseo.

Al filo la música
es el orgullo o el imán
que gira en el silencio.

Cada paso mata el amarillo de las losas,
el suburbial encanto de la inquietud.

Vomitan los caballos de las fuentes
su memoria líquida
bajo la luna abstracta.

En mi estómago el licor imagina su cénit,
su Olimpo frágil.

¿Es julio en los dedos
o un calor sin palpito
enciende mi asombro?

Aunque no quiera los cisnes azules me acompañan
-no hay laguna ni nenúfares, ni peces dorados
ni brillos nocturnos-.

El letrero se agita
con el círculo de los murciélagos,
la semántica es un sol que aguarda sostenido
sobre las mesas del desahucio.

Hablamos de versos sin papel,
de esgrimas que adoran el rubor de los labios.

Nada existe más allá de un soliloquio
que se cansa de recitar la noche,
el alegre souvenir de las palabras sin destino
que nunca fueron énfasis inmortal
de príncipes.


domingo, 22 de noviembre de 2015

El recuerdo

¿Qué forma tiene el recuerdo?¿Es quizá una mano
pequeña que se aferra a otra mano cansada, mientras
la luz resplandece en un día de julio? ¿O es el dolor
que con el tiempo ya es solo palabra, mito o leyenda?
¿O es la risa, los empujones, un balón perdido tras la
cerca enmarañada? El recuerdo me busca en los pasillos
de la niñez, su nebulosa adquiere un blancor de alas,
una liviandad sin música. El recuerdo amó una vez
la juventud, tuvo sueños de labios azules y horizontes
irrepetibles de mares sin explorar, se ausentó de sí
cuando el éxtasis de la piel y la locura del deseo
fingieron una comunión extraña. No permanecen
en mi los hechos más cercanos, se diluyen como
marcas de agua en mis ayeres próximos, circulan
vencidos igual que fantasmas sobre un presente
avasallador. Persiste el recuerdo más puro, el
de la herida y el de la caricia, el del fracaso
y el que brilla bajo un sol de esperanza. Como
un viejo árbol miro los círculos cansados de mi
tronco, su huella fósil es mi verdad, la única, la
sola verdad de un hombre que simplemente pasa.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Lluvia



De la lluvia amo el brillo
que deja en la piel de las fachadas.

A veces furia
otras calidez,
beso o ternura.

La lluvia es un grito
que se derrama entre las olas del aire,
su corazón de ángel
enciende los ríos de la vida,
su raíz viste de agua
la memoria de los impermeables,
el descuido de los paraguas,
el canto irreal de las alcantarillas.

Cuando tú paseas vestida de humedad
hay un eco gris que te sigue
como una jauría de perros líquidos,
callados, fieles.

Me entretiene la redondez y el espasmo
que la gota huida dibuja en el cristal.

Veo a lo lejos
los labios de la gárgola,
su saliva incansable,
su acuosa serenidad
de símbolo.

Y es en su ferocidad de ráfaga
donde yo encuentro mi ser,
desnudo, parado en las esquinas,
el agua, el viento, la sal
golpean mi rostro infantil;
y sé que más allá de este instante de fragor
hay una bendición que me atrae,
me doblega,
me abraza
con sus tentáculos de ninfa.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Mi fantasma

Siempre fuiste un fantasma. Un fantasma
bueno, sí. Porque quien puebla los sueños
crece como una flor en el jardín de los días,
se asoma a la luz, descubre el hemisferio
que le da razón a su vida. Siempre fuiste un
reflejo en los cristales desnudos, una faz que
se esconde detrás de los visillos opacos como
una infamia o un eco. Siempre serás el símbolo
y la argucia de un episodio que sucede, de una
memoria que te encumbra sin querer, sin que
tú adivines el valor del silencio. Siempre serás
la lejanía del adiós que no ha conocido el abrazo
de esta invocación que no admite otro sol que
la ceniza de tu arbitrio.

martes, 17 de noviembre de 2015

Quiero ser pájaro

Un pájaro sueña que no es un pájaro.
Algo en mi me recuerda al laberinto
de las hojas grises, al sol que pasa
y se vierte en la raíz del no quiero.
Un edificio sin ventanas, una cruz
que sufre por el canto del horizonte.
Que sea el pájaro mi verdad, que se
clave en mi su lejanía, que nadie
interrumpa el vuelo de su estación,
el soliloquio que enciende el existir
de los cometas.

Las uvas



No es una mano que cae. Sus nervaduras
fueron ríos, sus lóbulos planetas de una
constelación no nombrada. El verde, el
morado, el rojo de la plenitud, la tibieza
de su piel, la semilla de un germen: he ahí
la memoria de la tierra. El don que acicala
los labios y convierte la sed en risa; tu rostro
en el cristal de esta copa que se eleva virgen
hacia la locura del éxtasis.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Reivindicación de la adolescencia

Uno quisiera ser el grito en la luz, un aullido
simple, una rosa de fuego. En la piel el clamor
de la vida como un geiser en el mar de las auroras.
Yo fui este ayer que brota de la locura, yo reconozco
el jardín omnipresente, la injusticia que parpadea
en los óbitos del día. Pronto comprenderás que las
pisadas nunca destapan las nubes, que los ojos miran
a un horizonte de amapolas tras la cautividad de un
cuerpo fósil. Mi latitud son los círculos que rodean
el pasado como una arteria que llega al hoy con la
insensatez que clama por un dios ya extinto.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Mi pequeño homenaje a las víctimas de París



Quien arma a la noche
no merece
el beso del día.

Mi rostro

Mi rostro no quiere un ayer. Le basta la ceniza
de los surcos, la escritura que parte de la sien
y no vuelve. Mi rostro confunde el cristal con
la noche, los reflejos con la memoria, la densidad
de un instante con el paso inocuo. Mi rostro
es un árbol caído entre los paisajes del hoy,
la huella que nadie ve en la primavera rota.
Mi rostro no se parece a mi, sus llagas son
oscuras, el resplandor no cabe en su perfil
de hoja. Mi rostro no me pertenece, quien
quiera recordar el equinoccio de un alma
esclarecida que arroje su efímera nieve lejos
del calor de una pausa. Sea pues el sol la luz
que se erige entre los álamos de un río que
se anuncia como latido y sur de un tiempo
inagotable.

Metal pesado(un poema de Carlos Marzal)

Igual que sucedía, siendo niños,
con las mágicas gotas de mercurio,
que se multiplicaban imposibles
en una perturbada geometría,
al romperse el termómetro, y daban a la fiebre
una pátina más de irrealidad,
el clima incomprensible de los relojes blandos.
Algo de ese fenómeno concierne a nuestra alma.
En un sentido estricto, cada cual
es obra de un sinfín de multiplicaciones,
de errores de la especie, de conquistas
contra la oscuridad. Un individuo
es en su anonimato una obra de arte,
un atávico mapa del tesoro
tatuado en la piel de las genealogías
y que lleva hasta él mismo a sangre y fuego.
No hay nada que no hayamos recibido
ni nada que no demos en herencia
Existe una razón para sentir orgullo
en mitad de esta fiebre que no acaba.
Somos custodios de un metal pesado,
lujosas gotas de mercurio amante.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Los pasillos

En la inmensidad del pasillo aún crujen
las naves. Deja que sea yo la sombra en
el espacio vespertino, deja que los cánticos
del día alumbren las esquinas del tiempo
con rosetones de ambigüedad. Mi vida son
diez pasos de infantil noviembre. Tú ya sabes
que al regreso la voz parecerá una-la del padre,
la armonía de tu boca en él - pero yo seré capaz
de fingir espejos en las paredes, cuadros invencibles,
la locura de los gnomos cuando trepan al arquitrabe
de la ausencia. Mi pasillo no se viste de flores, sus
orillas son sagradas - el rito circunspecto de los baños,
las almohadas sin oráculo, la semilla de una habitación
nunca abierta-como el frenesí de los niños, entre balones
y lujuria, más allá de las ocho en la desidia. Los pasillos
son venas que no crecen, mira dentro de ti y encontrarás
la ruta del misterio, el don exacto de la inocencia feliz.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

El soñador

Es la imprudencia de los trenes lo que me alarma.

Sé el destino que me lleva a mi,
desconozco el porqué de un libro
que se abre en la noche.

Si le pregunto al viaje
me dice
que no hay un lazo azul
que vulnere la memoria.

Y no tengo prisa,
quiero que cada luz que pasa sea un sol,
quiero que los latidos del día
se oscurezcan
como una nube absorta.

¿Quién diseña el destino
cuando los raíles solo ejecutan
el paso de los pájaros,
el artificio de la vida
mientras la luz decae?

Como siempre
guardo el verbo en la mirada
y me cuesta entender el silencio
sin magia,
los azules que aprisionan
el alud.

Entiéndeme
porque el suicida solo apuesta una vez
y yo te busco en la caída,
lejos de tu estatura,
allí donde duermen las cenizas
del invierno.

Me acompañas
porque la soledad no ama el murmullo de las farolas,
me seduces con tu pasado
-que es parte del mio-
cuando nombras los espejos,
su inexactitud

Al fin
es la cortesía un tiempo perdido
y no vuelve nunca la esperanza
con las alas abiertas
como un guiñol
alucinado.

Es mas simple el existir,
yo soy el que sueña con los violines exhaustos,
con la quimérica flor
que nace
siempre
en todas las estaciones.

lunes, 9 de noviembre de 2015

La espina

Esa espina está ahí. Crece como una abeja fósil.
¿Quién pudiera desenredar el alba, elegir otro
camino lejos de la iconografía de los lugares
comunes, en el mismo ser que añora su infancia?
¡Qué fortuna la de aquél que reescribe su vida
con el horario simple de los pájaros! Sólo espero
que venga a mí la noche, que llegue al fin el olvido.

sábado, 7 de noviembre de 2015

El lamento de la criatura



En cada parte de mi hay un pedazo de alma.
Yo nací de la muerte como la carne de la vida.
La luz me hirió con su beso amante y yo no
supe descubrir el don del amor. Todos odian
su reflejo, todos temen al hombre que no habla,
todos son yo en la sima de su conciencia. Buscando
la luz me acerqué a la llama, su lamido de fiebre
quebró mi piel, encendió el dolor que ampara al
desvalido. Dicen que no soy la criatura de un dios,
la obra de la piedad, que no ven en mi nada humano,
que solo sé ahogar el grito del monstruo. Después
del desafío llega la ruindad. Búscame, padre, en el
corazón del bosque, en ese lugar donde no puedas
saciar tu odio, en la profunda oscuridad del sueño.

Como una sombra de ti

Cuando miro los espejos
veo el prisma.

Lo que dije ayer no me corresponde,
lo que diré mañana es una faz rota.

En el silencio de las tardes me interrogo
como un extraño camaleón
que a menudo añorara su color
primero.

Yo sé que me visten los principios de tu sombra.

Sé que no hay disfraz que interrumpa la decisión
de hallar un camino
entre los versos sin edad
de un naufragio.

Qué más da
si ya no escriben las palomas una huella breve
que marque la luz.

Mi identidad es lo que tú quieras,
la risa, el corazón entregado,
la flor en tu vientre
que se enmascara como un pájaro
incapaz de concebir otra vida.

Si me ves desnudo
entenderás que en el suburbio de los días
existe una magnitud de ecos,
una raíz insomne
que arroja su voz
contra la inocencia de un arpegio
hastiado.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Anatomía de la felicidad

La felicidad es un asunto volátil.

Se reconoce cuando ya ha pasado,
en el presente se desliza como el aire tibio,
un mundo en color.

Toda la felicidad se resume en un grito,
la voz frente al mar que espanta las olas
y mide la lejanía del horizonte
con ojos de desafío.

Yo no recuerdo haber sido feliz
sólo recuerdo el halo que el éxtasis deja en los cuerpos,
la materia de la luz dibujando mi piel,
la lluvia tórrida contra mi rostro
mientras la risa ahogaba el miedo.

Tampoco os recuerdo
-ni a ti, ni a mi, ni a nadie-
pues la vida tiene el don
de ir borrando las huellas
con las miserias del día
o el pasajero rubor
de una carcajada en tránsito.

No,
no esperes de mi
un álbum de fotos perpetuamente señalado,
ni las palabras que viajan hacia un ayer de fantasía,
ni el goce repetido de visitar el mismo pub
o aquellas plazas donde el amor se poso en la mirada,
ausente de sí
como un desliz
o un susurro
o una caricia
que frota los dedos de la luz.

La felicidad vive hoy en este poema
que la niega,
porque hablo de mi
y describo en el espejo sin azogue
su espectral lisura,
su densidad que ya no pesa
en mis horas de paz,
en mis horas blancas
inmunes al vaivén de su látigo.



martes, 3 de noviembre de 2015

Oda al patito feo


Es tan solo el principio de la incertidumbre.
Porque yo no soy yo, ni los otros reconocen
el plumaje, la sinfonía, el sol que crece. Cada
latido rompe los ecos del agua, mi voz gira en
el lamento de los conjuntos. No soy el número
que aguarda la inexactitud, soy la fiebre que
inventa su camino entre las fisuras del azar
-como un verbo que entre las hojas tiembla-.
Todos los caminos son el camino que uno elige,
la búsqueda derrota al miedo hasta encontrar
el lago simple de esta armonía de nenúfares
escarchados, el baile donde un coro anuncia
la vida, al fin mi vida que de repente estalla.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Los labios

Es tan hermoso el mundo.

El mar en mi, el cielo en ti,
la vida en nosotros.

Aún sin conocerte ya existías aquí,
en la memoria de los trenes pálidos,
en las noches de espera
bajo la luna
del lúpulo y la fe.

Es hermoso
vivir desde la piel joven de los sueños
con cerezas en las manos
y un sol valiente
en la mirada.

Es hermoso pasear por tu cintura
algunos días cálidos,
gobernar la deriva de una ciudad inerte,
concebir la lujuria
mientras el río de las horas
deja un rumor de aire triste
en los labios.

En tus labios de fruta fértil,
en tu semilla
de alba.

Fragmento de "Un héroe de nuestro tiempo" de Mijail Lérmontov


" El sol ya había comenzado a ocultarse tras las nevadas crestas, cuando entré en el valle de Koishaur. El cochero, un osetio, arreaba incansable los caballos, para ascender antes de que anocheciese al monte de Koishaur, y cantaba a voz en cuello. ¡Hermoso lugar aquel valle! Por todos lados montañas inaccesibles, peñas rojizas, tapizadas de verde hiedra y coronadas por bosquecillos de plátanos; precipicios amarillentos, surcados por arroyadas; allá en lo alto, una dorada franja de nieve, y abajo, abrazándose a un riachuelo sin nombre, que surge tumultuoso de un negro y brumoso desfiladero, se extiende cual cinta de plata el Aragva, brillante como escamosa serpiente.
Al llegar a la falda del monte de Koishaur nos detuvimos junto a una taberna, donde se agolpaban bulliciosos unos veinte georgianos y montañeses; allí cerca había acampado para pernoctar una caravana de camellos. Tuve que alquilar bueyes para subir mi carreta a la maldita montaña, porque ya estábamos en otoño, el camino estaba helado y hasta la cima había unas dos verstas… Así pues, alquilé seis bueyes y contraté a varios osetios. Uno de ellos cargó con mi maleta y los restantes se pusieron a ayudar a los bueyes, aunque su ayuda se limitaba a dar gritos.
Detrás de mi carreta, cuatro bueyes arrastraban otra como si tal cosa, a pesar de que iba cargada hasta arriba. Eso me sorprendió. La seguía su dueño, fumando una pequeña pipa kabarda, montada en plata. Vestía capote de oficial sin charreteras e iba cubierto con un peludo gorro circasiano.
Parecía tener unos cincuenta años; su morena tez denotaba que estaba familiarizado hacía mucho con el sol transcaucasiano, y el prematuramente encanecido bigote no estaba en consonancia ni con la firmeza de su paso ni con su vigoroso aspecto. "

domingo, 1 de noviembre de 2015

Aquella maestra



Desde la ternura de una niñez perdida
la imagen llega fiel
como una caricia.

No sé su nombre ni qué palabras dijo,
no sé si es la misma
que hoy me observa
desde una fotografía escolar.

Quizá sus manos ajadas
ya no puedan recoger el lamento del azul
ni en su falda las palomas del cariño
arriben como pájaros perdidos
entre la oscuridad y el frío.

Es suficiente un rostro amable
para que la calidez germine
entre las hojas que nacen a la vida.

Me acompañó
con la dulzura de quien transita lo efímero,
su voz pesaba igual que un canto mudo,
su fragilidad media el territorio de la flor
cuando el aire
la malea.

Somos niños
los que habitamos el retrato de una edad
que sucumbió a la alegría.

¿Dónde estará la gracia de su corazón,
en qué remoto país
vive el cuerpo que dibujé
con los colores de un abrazo?

Hay rosas
que como ella
nunca mueren
del todo.

sábado, 31 de octubre de 2015

Te prefiero en el ayer

Es mejor así. Que no sea tu voz, ni tu palabra,
ni el círculo de tus gestos quien me niegue. Es
mejor que seas otra, una imagen que perfila
la pared de mi memoria, un fotograma que
revive mil veces un paso, una conversación,
un cielo o una noche sin pausa. Es mejor así,
porque la escritura de los años es el olvido
y yo no quiero leer en tus ojos la ignorancia
o el desdén, la perplejidad o el desencanto
de un día habernos conocido.

viernes, 30 de octubre de 2015

El beso de Aurora



¿Por qué se juega con el destino
si es más honrado fingir
una esperanza probable?

Tan fácil como tejer el vuelo de un pájaro,
tan hermoso como el tapiz
que luce en los abriles
con paisajes de amor y vitrinas de éxtasis.

Pero en el devenir
la rueca gira hacia la callada mentira,
hiere el marfil de las falanges,
chilla sin entender
que hay designios en el dibujo del azar.

Si me preguntaras por la felicidad
yo diría es la boca abierta hacia la luz,
los pensamientos alados,
la similitud con el bosque
cuando se adivina el fin
entre los ramajes caidos.

Viene aqui el labio
desde la negrura de otro país,
descubre un corazón,
se desnuda sobre la piedad
y esgrime su afán de conquista.

Si despertar es morir del sueño
que el sueño venga a ti como una venganza,
que no encuentre la paz quien jugó con la desnudez,
que vuelva a ti la estación de las naranjas,
el clamor de la aurora,
la sinfonía de los pájaros
cuando se despiden del sol
para ser vestigio
y locura.

lunes, 26 de octubre de 2015

Pinocho ante el espejo



Es tiempo de plegar estas ramas que me dieron vida.
Es ya tiempo de entender que la soledad guarda en
su seno un corazón febril. Mi amigo, mi padre,
mi guía curtió con dulzura la rugosidad del tronco,
perfiló los miembros, vistió mi arquitectura con sensatez
y verdad. Otra infancia en la luz, sin esperar que el aire
agitara las estrías de la piel inmóvil, un pudor que no
se mira en los espejos, la inexperiencia que condena
a la virtud con brillos de oro, con aplausos de sol.
Es tiempo de recordar el recuerdo, la partida y el
tintineo de las sucias monedas, la magia de los títeres,
mi pasión que habla, se mueve, danza bajo los claros
de la luna. Y el vilipendio y el cómo ocultar el miedo
con palabras sin dios, mientras la conciencia crece
igual que un espolón maldito. Te descubro como un
animal humillado aunque sea el dolor o la bondad lo que
ahora te mueve. Hay rastros en la playa que me llevan
a ti, a ese lugar donde habita tu amor. Solo espero, padre,
vestir para siempre la verdad, honrar tu enseñanza de
hombre con mis pasos seguros, bailar entre la espuma
como un ideal que brotó frágil de un sueño imposible..

viernes, 23 de octubre de 2015

Tu proximidad

La cercanía lo es todo. Porque vibra
la misma piel y la voz no calla. Porque
una mirada entiende la sombra de otra
mirada y no hay más edad que el abrigo.
Tú y yo como pájaros que se aventuran
en un cielo sin luz mientras el tráfico,
los días, la sinrazón de la costumbre,
los roces impertérritos nos niegan su
sol. No importa, aquí está tu palabra
en la mía, la mía en la tuya como un
imán que no reconoce las rutinas,
que se vanagloria de ser el caos,
la quimera, la ilusión, la ceniza
de un tiempo irresoluble. Ven
abrázame ahora que aún somos
la noche.

jueves, 22 de octubre de 2015

Será que yo te inventé

Hablar de la magia
es como hablar de uno mismo.

El laberinto surge con rosas en la frente
y llama a la fragilidad
y le da un nombre de mujer.

Yo espié los pasos curiosamente alados,
un cuerpo que no hallara en mi respuesta,
el perfil que huye entre las calles
como una luz imposible.

Tu magia es no ser tú,
mi voz en tu voz
como una ligazón que sólo yo comprendo,
la multitud
que te hace noble
cuando la lluvia agrede tu silencio.

Nunca los trenes llegarán tarde
porque tú vives en tu rododendro
blanco
como una estatua
amarga.

El futuro se vistió de almanaques
con ecos de insolencia ,
al volver a la desnuda huella
aún reconozco la insoportable herida del cazador
que yace inmundo
sobre sus sueños.

Yo no sé si hay magia en recordarte,
sólo entiendo el baile de tus manos,
la mirada infinita,
el roce casual en mi sexo alegre,
el adiós que se instala en mi piel
como un tatuaje
que jamás morirá.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Un poema de Antonio Colinas

POEMA DE LA BELLEZA CAUTIVA QUE PERDÍ

Pequeña de mis sueños, por tu piel las palomas,
la pálida presencia de la luna en el bosque
o la nieve recién caída de los astros.
Por esa piel sin mácula, por su tersura suave,
tronché columnas firmes, derrumbé la techumbre
de la más alta noche: la de mis sueños puros.
Pan del amanecer tu blanco cuello, frente,
osamenta querida, veta, venero noble…
Aquí tengo los brazos abiertos como un río,
las venas descansadas, todo el amor del mundo
dispuesto a consumir en un beso glorioso.
Pequeña mía, amada, no olvides que por ti,
una noche de julio, olvidé la aventura
de salir a buscar la belleza cautiva.

martes, 20 de octubre de 2015

Cenicienta o la esperanza de ser

El hogar fue un signo o un párpado que muere.
¿Tengo la edad? Como una liana que arrastra
el desamparo son las sombras que me cubren.
¿Quién sino yo, con mi timidez de cristal, quién
herida por el deshonor no entendería otro mundo
que el escenario triste de la ambivalencia?. Dicen
que el destino es la marca de dios, pero hay una
luz en el corazón de la libertad, la llamada de un eco
entre baldosas amargas que alguna vez vibran.
Con mi cuerpo y este ropaje de suciedad y telarañas,
de inviernos en que la lumbre estalla en mi delantal
y me cubre de hebras grises, con el cansancio que
quiebra mi espalda y enciende el canto de los ratones,
la lágrima oscura de un epitafio. Descubriré lo irreal
como una llama fiel que me convoca ¿Qué desconsuelo
habita entonces en la fatalidad, dónde el maquillaje
que no perdona la virtud?. Guardaré la magia que un
vestido devuelve a la luz, el misterio de la metamorfosis
de los pequeños pies en los susurros de la medianoche,
la cálida sensación de volar junto al color de una
calabaza alegre, el latido de descubrir que el cuento
imposible es para siempre, sí, para siempre pero
posible.

domingo, 18 de octubre de 2015

Caperucita atraviesa el bosque



Si, porque un color entre los colores la llama
igual que el hongo risueño, y no sabe que la
calidez es el faro que desnuda las sombras.
Allá va el cuerpo de la adolescencia, las jambas
de sus piernas alegres, la risa de los pájaros,
el murmullo de los gusanos, las flores abiertas
como una coreografía de zorros, ardillas, peces
en ríos que brotan de los márgenes del paraíso.
Pero no, la pregunta se interpone ante los pasos
de la inocencia, cuando ya es la hora de ofrecer las
alas de la niña como un sacrificio de savias, cuando
la posibilidad del mal se mostró con el aspecto frágil
de la distracción ante los ojos blancos de la confianza.
Murió el ángel del odio tras la simulación de unas carnes
vetustas. Así, como una metáfora de la penitencia divina
la verdad resplandece y es bandera en el vientre mártir
y es un rayo que nació enemigo para ser capa de distinción
en la lánguida insuficiencia del otoño.

sábado, 17 de octubre de 2015

Yo no sé mirar un cuadro



Algunas veces los cuadros parecen un sueño:
su quietud, su inmanencia, su desprecio. Hay
un fingimiento amargo en la estatura o en la
plenitud de un ademán. Hay trampas de color
y mensajes en el perfil de no sé qué artificio.
Todo es un abalorio perfecto donde brilla la luz,
las sombras, el misterio y la locura. Yo soy
el silencio que atiende, abrazo la geometría
enmarcada, describo en versos inútiles el
sentido tridimensional de un ojo que adivino
privilegiado. Templa el pulso su nocturnidad
(el genio es libre de existir, mucho más libre
de dibujar la atmósfera del Olimpo en leves
trazos de condescendencia)como un árbol
perpetuamente encendido para el hoy o para
el mañana. Siempre que un cuadro me observa,
yo intento no estar allí porque su astucia me
desenmascara, me devuelve a la desnudez o
a la inquietud, me interroga como si yo fuera
el cisne blanco que reivindica la perfección
en la tiniebla, un eslabón o un dije que nadie
sabe roto.














jueves, 15 de octubre de 2015

La identidad desvaída

Es extraño que aún me pregunte quién soy.

Después de la convivencia con este cuerpo,
después de domar la razón con escrúpulos rojos
o fantasear con episodios improbables de salvación.

No,
mira en el espejo de tu mansedumbre,
perfil que los horarios han pulido,
la escarpia que te une al yugo de la rutina
y no te deja prolongar los brazos abiertos
hacia un sur de escamas.

Aún escribes frases de omnipotencia,
tus oasis dan miedo,
tus escaleras cansancio,
en el suburbio de ti vive un ángel derrotado
al que no veneras.

Pero los pilares exigen dosis de buenaventura,
a pesar de tus ejes, en el silencio de la inquietud
porque piensas en el hijo
y en los sueños
que no le amparan.

Nunca serás tú
aunque amargamente te refugies
en la simpatía del cristal,
aunque un vaho sin escribir
dibuje tu forma de nubes iluminadas
por auroras imposibles.

Hay un orden en el desorden,
hay verdades que se ocultan
(o mueren recién nacidas)
para perpetuar este ciclo insomne
que nos explica.

Asume pues la estratagema
y vive el espectáculo de un presente de esperanzas
en tus manos agrias,
en tu verdor de insolencia.










miércoles, 14 de octubre de 2015

Inicio de "La carta robada" de Edgar Allan Poe

"Me hallaba en París en el otoño de 18... Una noche, después de una tarde ventosa, gozaba del doble placer de la meditación y de una pipa de espuma de mar, en compañía de mi amigo C. Auguste Dupin, en su pequeña biblioteca o gabinete de estudios del n.° 33, rue Dunot, au troisième, Faubourg Saint-Germain. Llevábamos más de una hora en profundo silencio, y cualquier observador casual nos hubiera creído exclusiva y profundamente dedicados a estudiar las onduladas capas de humo que llenaban la atmósfera de la sala. Por mi parte, me había entregado a la discusión mental de ciertos tópicos sobre los cuales habíamos departido al comienzo de la velada; me refiero al caso de la rue Morgue y al misterio del asesinato de Marie Rogêt. No dejé de pensar, pues, en una coincidencia, cuando vi abrirse la puerta para dejar paso a nuestro viejo conocido G..., el prefecto de la policía de París".

Poso los sentidos en la casa

¿Por qué es más fuerte
la presencia física de la casa,
hoy que es tan solo un recuerdo?

Siento el olor cálido de la hogaza,
el perfume leve de las flores
en el jarrón dibujado,
el aroma de las manos recién lavadas
sobre los cabellos de la niña.

Escucho el osario invisible del hogar
como un vientre dulce, el corazón de las paredes
con su ritmo armónico, los gemidos del papel
cuando mi padre escribe oscuras sentencias
que desconozco.

Pruebo los postres con la imaginación del perdedor,
la carne que se diluye entre los dientes
como entregada al festín,
el caldo con su gusto extraño
a tierra y savia.

Poso mis dedos en sus rugosidades,
en la lisura del ventanal,
en las molduras arqueadas,
en los muebles que ya no existen.

Miro dentro de mi para ver la casa,
para ver su enorme consistencia de animal vivo,
su omnipotencia sin máscaras
en los días que aún me quedan.







lunes, 12 de octubre de 2015

La calle

De lo que vivimos ya solo quedan
los nombres. La calle ha cambiado
su faz, vestida de modas que se irán.
En las esquinas todavía fluye el aire
del mar, húmedo y salino. El cine ya no
está, ni el viejo garaje, ni la hermosura
de verte caminar en la lejanía. En la
tienda de comestibles ya no adivino
tus pechos, un balón parado duerme
junto al estanque. Quizá vuelvan
pronto las golondrinas.

sábado, 10 de octubre de 2015

Paseo en el albor hasta tu cama vacía

Algunas veces fui yo, me digo.

Cuando la hora gris amanecía
y los cuerpos eran el cuerpo del tesoro,
el mapa infantil del azar.

Después, la sombra dentro de las sombras,
la cuidada hospitalidad de las calles,
el silencio de los letreros
y de los comercios que sueñan,
los portales como faros incomprensiblemente rotos
en el albor de las siete.

Y los placeres de la ruta, por una vez virgen
y la blancura de esas fachadas
que invitan a la flor a ser octubre,
simuladas como el gesto invisible
que en los bolsillos ahueca un nombre
y nos da los latidos,
el hambre que guarda en su frenesí
un rostro que se parece al deseo.

Mira la luz, a veces amarilla
-o azul-.

Mira los mensajes
entre el humo de las palabras volátiles,
siente el entresijo de la cacofonía
que se eleva hacia la inquietud del farol
sin hospitalidad
ni sueños.

Ya sé, tú solo crees en un principio sin caminos,
una flecha incómoda que el aire traslada
desde las hojas caídas
hasta el discurso de una primavera
que surge.

Bien, que tan solo empiece ahí la creencia de la vida,
que las manos conviden al estrépito
entre sábanas perdidas
o faces
que no se reconocen en los espejos.


jueves, 8 de octubre de 2015

La claridad

Es una metáfora el plato de cerámica
que perdió su igual.

Las sillas nunca ocupadas,
los cuadros vueltos del revés,
los cajones completamente vacíos,
el eco que martillea las paredes.

Una vez hubo vida aquí
y fue el cristal de las copas
reflejo de voces azules
en la eternidad efímera.

Aparta los visillos,
que la luz aprisione los espectros
de un tiempo de fantasmas,
que la mirada no recorra
las huellas del dolor,
que no tiemble el silencio
cuando los gatos aparezcan
como mensajeros de la noche
y la blanda apariencia de los relojes
nos diga que no hay horas por conquistar
bajo el tejido aún intacto de las telarañas.








miércoles, 7 de octubre de 2015

Fragmento de "El inmoralista" de André Gide

" Había olvidado que estaba solo, no esperaba nada… Me parecía que hasta aquel día, a fuerza de pensar, había sentido tan poco, que ahora me asombré: mi sensación se hizo tan fuerte como un pensamiento… He dicho: me parecía… porque, desde el remoto pasado de mi primera infancia, despertaban al fin en mí mil resplandores, mil sensaciones perdidas. La conciencia que volvía a adquirir de mis sentidos me permitía el inquieto reconocimiento. Sí, mis sentidos, despiertos a partir de aquel momento, reencontraban toda una historia, recomponían todo un pasado. Jamás habían dejado de vivir, descubrían, incluso a través de mis años de estudio, una vida latente y astuta. "

De ayer a hoy

Lo que ha pasado no es más que historia.

La primera luz, la noche,
el sonido del mar,
el deseo bajo la fragua de tus ingles,
los rostros vírgenes de lugares aún no conocidos,
la estrategia de sentirnos uno.

Mira cómo en la pantalla de tus ojos
la nieve no crece, mira el continuo sol
que adora el recuerdo.

El primer automóvil, tu vestido de flores,
la camisa vaquera que anida en la virtud
de una fotografía guardada.

Tu cuerpo desdoblándose
en el cristal de una ducha,
los pasos que te llevan a mi cama
para siempre insomne.

Y la sensatez de los caminos
que unieron lo posible con lo imposible,
la sinuosidad de la vida
que ampara este verbo que llega a ti;
lo mismo que tu palabra
cuando en nosotros anticipó la singladura
de un hoy
que ya no será otra vez
presente.

La caída

Hasta aquí el singular ejercicio de mi yo. El
después y lo que antecede a la conciencia.
El vástago que no hereda la palabra, la casa
que olvidó su nombre, la verdad oculta tras
los ejes del miedo. La derrota en los picos
de la comodidad, el león abstracto que no
ruge, mis cimientos sin ángeles.

sábado, 3 de octubre de 2015

La lectura



Verte así, amada por la luz, vestida por el aire
de esta tarde sin huella, tu rostro en el ventanal,
tus manos sobre un libro entreabierto, tu pelo
caido como una paloma exhausta. Frente al mar
calmo, frente al día que no pasa, lejos del tiempo
de los aullidos, cerca de la paz y la ternura, pegada
a mi voz como una ausencia, mientras los pájaros
trazan los círculos de las horas sin venir, extraña
tú a la memoria y al futuro, silente igual que
la flor más libre de una primavera eterna.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

El infierno

El infierno es menos tú que yo.

Esa historia que los dos construímos
como pájaros de un cielo imberbe.

La semilla del arcángel que sobrevuela la candidez.

La pisada sin retorno
que invade el corazón de dulce melancolia
y nubla el futuro con cepos de añoranza.

El infierno es la plenitud de la memoria
cuando la hojas cuducan y no hay otoños
que incendiar ni jazmines
en la primavera olvidada.

El infierno es el nosotros
sin la exactitud de un reloj
que incendie la piel.

Tu fuego en mí como una condena
o una fotografía
ilusa.

sábado, 26 de septiembre de 2015

El ademán

Quien cree en la magnitud de los detalles
encontrará el sentido de las horas sin luz.

Levemente la mesa sigue
el ritmo infantil de los desheredados.

La mañana es la misma mañana de siempre
con sus latidos de claridad,
sus señuelos que vibran en la piel
como relojes de locura.

Piensa en las manos de esa mujer
que junto a ti cubrió de palabras
una tarde perdida.

Imaginaste sus uñas sin color
o el leve ademán de acariciar su mejilla
cuando el rubor parecia la flor perfecta
de un jardin cohibido.

Y las mentiras que un vaso no conoce
en ese momento en que el licor se aventura
hacia los demonios de la nocturnidad.

A mi me gusta sentir lo que calla
sin abalorios,
sin ventanas entreabiertas a la esperanza,
lo que únicamente de la memoria podría brotar
como minúscula figura que da luz
a estos ojos bifocales
que aún recuerdan los pasos lentos
de un instante sin huella.



jueves, 24 de septiembre de 2015

Fragmento de "La invención de Morel" de Adolfo Bioy Casares

"No espero nada. Esto no es horrible. Después de resolverlo, he ganado tranquilidad. Pero esa mujer me ha dado una esperanza. Debo temer las esperanzas. Tal vez toda esa higiene de no esperar sea un poco ridícula. No esperar de la vida, para no arriesgarla; darse por muerto, para no morir. Ya no estoy muerto: estoy enamorado."

Memorándum

Antes la vida
era fácil: dos y dos
son cuatro
porque sí.

Ahora porque sí
dos y dos
son nada.

martes, 22 de septiembre de 2015

La belleza y sus formas

Lo que me alerta no eres tú,
es la sombra en el espejo.

La belleza de ti.

De pronto la luz en la corola de una flor
inútil, la insolencia del mar
que columpia el azul, un gesto
de amor después de la nieve.

Y la voz que susurra
y el canto insomne de los pájaros
y una palabra que descubre la longitud
de un cabello en los labios.

También la generosidad del príncipe
cuando abraza a la niña que llora
y la convierte en luz de igualdad,
en simbiosis de hemisferios,
en corazón gigante.

La belleza es un círculo de plata y ámbar,
un soliloquio que entreteje la ternura
mientras un rayo de sol acaricia la piel del día.

Un oasis que tarde o temprano
perderás.








sábado, 19 de septiembre de 2015

Menos yo

A menudo siento cómo un paisaje
se dibuja en mi piel: una fachada,una
avenida, el mar agitado. Entonces me
habla sin querer el corazón de la ciudad.
También la infancia con el crujir de los
bosques, con la lentitud del río de aquella
aldea silenciosa me dicta su ternura.¿Qué
soy yo sino reverbero, materia ausente de
la luz, un espejismo del ayer?

viernes, 18 de septiembre de 2015

Comunicación

También te escribo a ti.
Lo hago porque ya no estás
y no puedes darme una respuesta.
Lo hago porque aún sueño con
escribir yo, como si fueras tú,
y así escuchar lo que nunca
me dijiste ni me dirás. Lo hago,
simplemente, para no sentir
el dolor que se instala en la
frente de dos labios sellados.
Para ser tu boca que no calla.
Para no ser mi boca que sufre.

Rozalén "La belleza"

Futuro

Un delirio, no, una ambición.
Tenerte aquí como este yo
que no conoces. Como ese
tú que me habita. Como
el nosotros que vendrá.

martes, 15 de septiembre de 2015

Equivocado

Si lo que persigo es humo. ¿Cómo
encontraré la constancia de la piel,
la plenitud de la materia que somos,
la rotundidad de los cuerpos, el tacto
infinito que aguarda?.

Las palabras

Lo que quiero no es lo que ansío.
Lo que quiero no permanece,
lo que ansio son las palabras
que pienses en la soledad de
los años. La memoria de mi
en tu silencio.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Nuestro rincón


Tres escalones húmedos.

Luego el frescor de la piedra
y la paz de una música señalada.

Me busco en el rombo del trasluz,
entre licores y la última respuesta
que inundó la voz ambigua del espejo.

Quiero ser el olímpico vaso
que se pose en una conversación caduca.

Quiero que la máquina de discos roce mi ayer,
con cantos de samba
y melancólicos versos de cantautor.

Nunca respondí a los murmullos de la caverna,
sin retratos, sin cuadros, sin flores
el mundo parece una necesidad
y no un sol.

Enfrente a ti, enfrente a mi o a él
lloran los planetas
y no lo sabemos porque los hilos han cruzado
puentes del hoy y somos levadura de frases,
sentencias que jamás serán dichas
en otro lugar que no sea el círculo gris
que nos ama.



sábado, 12 de septiembre de 2015

En silencio



Sólo una vez habló la rosa.

Entre veladores el humo llega
infantil hasta la pausa.

Tú pides el té negro que no conozco,
yo el café tenue en un vaso de cristal.

Me fijo en el ocaso de las vidrieras,
en la luz roja que se mantiene por un momento
bajo el haz.

Un leve murmullo de confidencias asoma,
yo dejo que la cuchara revuelva la espiral de mi
y me callo como el hemisferio
de cualquier satélite desconocido.

Empieza a llover en los vidrios esmerilados
y es como una canción que nunca más sonará
en tu memoria, en tu llave de palabras sin sol.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Instante de luz



Entre los visillos se arropa la luz.
Juega con el perfil del pomo dando
vida a un rostro inacabable. En la
pared hay hilos que descubren una
senda, la planta sostiene en el aire
sus hojas de clorofila. Los almohadones
se abrazan bajo el círculo de las grecas,
no puede la vitrina ser otra cosa que
un reflejo de mi.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

De casualidades

Uno no tiene conciencia
de los músculos infinitos del azar.

Yo me fijé en tus rodillas
un dia de luz sin sombras,
en un lugar donde el tránsito era la memoria,
el receso de una huida hacia mi.

No quise ver el resplandor de los cristales
porque aún lloraba la ceniza de otras palabras
en el mundo que fue ayer
y fue signo.

Pero hay cometas silenciosos
o mujeres que arrastran sus miedos
o jóvenes que no caminan
porque sus alas encienden los relojes.

Te vi llegar sin augures,
con las medias azuladas
por el color del tiempo,
y pensé en los barcos que no tienen nombre,
en las singladuras hacia islas recónditas,
en los nidos que airean los sueños
como velámenes perdidos.

Por una vez la sinrazón
se ceñia a las solapas de tu aliento,
la mirada lejos del orgullo y el misterio
destruída por la rectitud de los árboles
que añoran viejos paraisos.

Es fácil seguirte
y encontrar el espacio donde las paredes te abrigan
mientras se refleja tu desnudez
ante un ordenador caduco.




domingo, 6 de septiembre de 2015

Historia del recién nacido



Al principio es una palabra queda,
un susurro.

Luego el propósito disciplina los días,
ampara la noche con guirnaldas azules.

El fruto busca la similitud del árbol,
su conquista como savia que inunda
la primavera del hoy.

Ella sacrifica sus fantasías
con la piel de la reina madre,
él asiste con miedo a la liturgia
del qué vendrá.

Su carne levemente roja,
su lloro de rebeldía,
su necesidad de ver crepìtar el aire
en su atmósfera ciega,
así nace la virtud.

Ahora el tiempo es una esfera
donde el ritmo viaja lento
como un dinosaurio alegre.

Él piensa que hasta ayer
los astros caminaban bajo su horóscopo,
cuando lo mira siente el desliz de la necesidad
desde su isla anónima.

Hay risas, sí,
y descuidos
y amor
y también la intemperie
de una enfermedad fútil
entre los horarios de la costumbre.

Crecerá igual que un don sin raíz,
pospondrá su gratitud
hasta el silencio de la madurez
cuando ya sean los ojos de un padre
los que respondan.


















viernes, 4 de septiembre de 2015

Del invierno al calor de la isla

El tren es un símbolo de la muerte.

Lo digo por la férrea certidumbre de enero,
por la luz ya caída,
por el viento que se arroja
sobre las marquesinas
de esta estación abstracta.

Mi dios ayer fue nieve,
perdón, por sugerir que una ciudad atlántica
pueda soñar con los capítulos innombrables de la suavidad,
el copo blanco en la semilla de la arena,
la ola vertiginosa hacia el fluir
de este pájaro de hielo.

Yo sólo hablo del viaje,
del cansancio y de la vida.

¿En qué latitud,
en dónde la cicatríz de lo que vendrá
como un sol justiciero
sin preguntar por la nocturnidad
de las calles que vagan?

La promesa era la huida de mí hacia mí
igual que una frase en la penúltima hoja
de una narración perdida,
lo mismo que las alas
cuando ya no son mensajeras de futuro.

Sería bueno el desdén
o la sonrosada piedad de un ocaso
en las flores de una isla desconocida;
lejos de la memoria,
en la brevedad de la luz que acaricia el perfil
de los acantilados frágiles,
cuando mi cuerpo descubre la sal de este oceáno sin héroes
en la llama que la piel recibe
con frenesí o con éxtasis.

Yo ansío la eternidad
bajo el cactus noble
o bajo el perfecto equilibrio de estas lomas sin paz,
en mi horario y mi adiós, en mis ojos pasajeros
que nunca gimen.

Fragmento de "Dublineses" de James Joyce

"No había esperanza esta vez: era la tercera embolia. Noche tras noche pasaba yo por la casa (eran las vacaciones) y estudiaba el alumbrado cuadro de la ventana: y noche tras noche lo veía iluminado del mismo modo débil y parejo. Si hubiera muerto, pensaba yo, vería el reflejo de las velas en las oscuras persianas, ya que sabía que se deben colocar dos cirios a la cabecera del muerto. A menudo, él me decía: "No me queda mucho en este mundo", y yo pensaba que hablaba por hablar. Ahora supe que decía la verdad. Cada noche, al levantar la vista y contemplar la ventana, me repetía a mí mismo en voz baja la palabra "parálisis". Siempre me sonaba extraña en los oídos, como la palabra gnomón en Euclides y la "simonía" del catecismo. Pero ahora me sonó a cosa mala y llena de pecado. Me dio miedo y, sin embargo, ansiaba observar de cerca su trabajo maligno"

jueves, 3 de septiembre de 2015

El recuerdo

El inicio
es el caminar desvaído de un niño
que baja andando una cuesta.

Su mano se aferra
a la mano dulce
de una mujer joven.

Quizá tenga dos años,
quizá su figura aceitunada,
el cuerpo lánguido,
la blancura de una ropa extremadamente limpia,
todavía le pertenezcan.

Mientras ella ríe,
en el rostro del niño hay una sombra de temor,
puede que su causa sea el ulular del viento
que uno imagina al ver las ramas caídas
o el crepúsculo tan rojo
que asoma por encima de los tejados
de una casa desportillada.

No sé el lugar ni sé el tiempo,
ni la hora
ni la estación.

En el sepia de la fotografía
habitan los fantasmas del hombre
que será.

Alguien le ha dicho
que esta mujer se llama María.

A ella le dedica
el primero de sus recuerdos.

martes, 1 de septiembre de 2015

El cuarto

Sólo existe oscuridad aqui dentro.

En la compañia de las cosas
late un mundo de sueños,
una sinrazón de memorias.

Cuelgan en las paredes cuadros de lejanía,
paisajes dulces como la intemporalidad de la herida.

Apenas la luz crece con el sol,
se asoma sin rubor al cristal vencido,
busca el espacio de claridad que es su guarida
y su habla.

Los objetos escriben su pasado:
la tinta sobre el cartón dibuja un rostro campesino
y una leyenda de amor le acompaña;
inútiles medallones se arrebujan
en las medidas de un marco de plata,
la verdad responde a las preguntas sarcásticas
con sentencias de hastío.

Si, a menudo rastreo entre los libros tu nombre,
una fecha que me diga
porqué la esperanza se posó
en tus ojos de abril.

Otras veces el papel miente con antiguos arabescos
que adornan palabras sin voz
en los años de la Arcadia.

Saben hoy las sábanas a ola de mar,
los adornos comprenden que el frenesí
tiene también su oropel de lazos blancos
y misivas ribeteadas.

El dia deja paso a la noche,
alguien enciende en el pasillo la voluntad de proseguir,
su color es ámbar, su alcance la palidez del tiempo.

Mi decisión es fácil:la quietud.

domingo, 30 de agosto de 2015

Semejanzas

Como el tul de las cortinas gastadas,
como el sofá que no quiere ser la huella
de un cuerpo, como el plato de cerámica
que solo espera su caída, como la mesa
y las sillas que nunca fueron amantes,
como el televisor sin luz que desdeña
las noticias, como los techos, las paredes,
las lámparas que han muerto de vida;
así yo, así tú.

Entiéndeme

Puedo ser perfecto si tú quieres,
lo mismo que el narciso cuando llora.
A menudo finjo la idiotez de las máscaras,
el lado oscuro del adiós. No te engañes,
mi deseo es simple: tan solo quiero tu
penumbra, esa parte de ti que no conoces.

sábado, 29 de agosto de 2015

Fragmento de " El lobo estepario" de Hermann Hesse

"No puedo aguantar mucho tiempo ni en un teatro ni en un cine, apenas puedo leer un periódico, rara vez un libro moderno; no puedo comprender qué clase de placer y de alegría buscan los hombres en los hoteles y en los ferrocarriles totalmente llenos, en los cafés repletos de gente oyendo una música fastidiosa y pesada; en los bares y varietés de las elegantes ciudades lujosas, en las exposiciones universales, en las carreras, en las conferencias para los necesitados de ilustración, en los grandes lugares de deportes; no puedo entender ni compartir todos estos placeres, que a mí me serían desde luego asequibles y por los que tantos millares de personas se afanan y se agitan".

viernes, 28 de agosto de 2015

Días de agua



Yo llegué al sinsabor de la lluvia
como un hombre de Egipto.

Aprendi a llorar con la sed de los canales,
con los tejados anfibios de la simulación.

Y comprendi el verdor de las estatuas,
la fiebre de las alcantarillas,
los ríos sin nombre que crecen
en los intersticios del miedo.

Mi anorak es amarillo
como la caricia del otoño.

Mis ojos brillan
entre la multitud de nubes
como un ángel en su exilio.

Toda la humedad calla
cuando las horas gritan la noche,
entonces un crisol de silencios escribe su oratoria
entre pórticos y plazas, bajo las lágrimas
de los leones de piedra.

jueves, 27 de agosto de 2015

Adolescencia

Pienso si mi hijo descubrirá en su mirada
el futuro. Ahora es solo un canto gris a las
nubes.¿En qué momento se enciende la llama
del ser, el anuncio de que hay que pisar
sombras para alcanzar el hoy? Le miro
y no hay sorpresa porque sueña y se
multiplica como un acróbata que no
conoce el peligro, ni la red que mi
ansia deposita en su locura.

miércoles, 26 de agosto de 2015

La valentía

Nada puedo temer porque nada es mío.
Si la vida quiere hojas yo le daré ramas,
si quiere desnudez yo le daré vestido. Se
trata tan solo de resistir, porque el hoy
y el mañana son enigmas y no existe
otra verdad que el fulgor de un instante
en la piel.


sábado, 22 de agosto de 2015

De cómo retener el tiempo

La mesilla nunca quiso ser rostro
ni la vitrina torre
o faro de cristal.

Es premeditado que no exista armonía,
que las paredes enseñen su piel blanca y desnuda,
que la tibia luz de las bombillas
ilumine los ojos dulces del frío.

En el sofá viven las huellas de la desidia,
su alta frente mira al ojo negro del televisor,
lo absorbe, lo inunda.

Parece detenido el aire
como si no existiera otro futuro
que esta huida hacia ti.

Sólo el ficus entiende mi pasión de dura tez,
mi infinita rendición a la quietud que pasa.

miércoles, 19 de agosto de 2015

La caricia



A menudo aparece como un después,
una sombra que hereda la luz.

Su vuelo es de mariposa,
su verdad un sol desconocido.

Se alimenta de los ojos caídos
y no espera un rebumbio
en el desprecio de ese instante
que refulge.

Escribe en el aire
con arenas de lástima,
su razón se asemeja a la alegria de los cometas
cuando surcan el vientre del destino.

En mis dedos se agita
como cicatríz heredada de una cercania,
de un camino trillado
por la constancia.

A veces se posa en las cálidas hebras
de un cabello familiar
para darle nido, arrobo, futuro.

Otras pasa como un avión
que descubre su mecánico eje
como flecha sin nombre
en la palidez de la desidia.

Me gusta el arpegio de su piel ,
el maquillaje que roza la infantil desnudez
de un corazón momentáneamente herido;
su locuacidad de terciopelo
en los hombros, en las mejillas,
en los labios mudos.

No sé si es un adiós
o un para siempre,
sólo dejo que la magia de su ternura
invada el cáliz oscuro de los días.


lunes, 17 de agosto de 2015

Otros mundos

En el salón crecen mundos de aire.

Cada objeto es un país ignoto.

El reloj de pajarita, por ejemplo,
vivió en las montañas de Suiza.

Los platos de porcelana
crean paisajes de jardínes alegres
o lentos ríos de caolín.

La cómoda tiene diez caras amables,
en su frente de cristal
reposa un juego de café veneciano.

La mesa circular nos habla
igual que un tótem familiar;
aún está la máquina Singer,
inútil bajo los ventanales.

Pero los mundos son también de carne,
añoranza de las palabras
en un rondo sin música;
las tardes acostados en las alfombras de Persia
como Aladinos que soñaran
más de mil y una noches.

En el salón los mundos callan
hasta que llega mi sombra a su piel.

Si cierro la puerta los elfos susurran fábulas y mitos.

Al fondo del retrato de mi abuela
se yerguen las torres de un palacio
en Transilvania.



sábado, 15 de agosto de 2015

Las estaciones



Verano

Luz y más luz en las aceras. Tibio el aire, lasitud del mar, el cielo claro.

Otoño

El color tenue. Los amarillos y los ocres. Se empaña el viento cuando hablo.

Invierno

La lluvia agrede, bajo el abrigo los pensamientos vuelan. El refugio es calor que abraza.

Primavera

Flores en el jarrón, despiertan los dias como amantes rubios. Ha pasado un año sin ti.

jueves, 13 de agosto de 2015

Juntos

Me gustaría que vieras
el mar desconocido.

Otro mar que no sea el nuestro.

Me gustaría enseñarte las cosas pequeñas
que un dia me sobrevivirán
para que entiendas su razón oculta.

Quisiera hablarte de aquellas páginas
que también leíste, del porqué nace una llama
en los ojos que resplandecen,
de la presencia de tu cuerpo
aunque no estés ahora.

Son, quizá, demasiadas palabras
cuando es suficiente el trazo de mis dedos
sobre tu piel amiga.

Tú, tal vez, calles
y mires ausente el paso de los taxis,
el dibujo de las aceras,
la insensatez del tráfico
en una mañana de lunes.

No importa que ya no existan pájaros sobre el río
ni que el amanecer sea áspero, oscuro, fúnebre.

En nosotros hay una luz
que crece en compañía,
su blancor es un aura que nos salva.

No esperes, amor, otra respuesta
que no sea la unión de dos sombras leales.

miércoles, 12 de agosto de 2015

El café



En la distancia veo a esa pareja
que habla junto al ventanal.

No miran a la calle-se miran entre sí-.

Se enfría el café en sus tazas demoradas.

Yo me llevo a los labios el vaso de licor
y le pregunto al camarero
por algún periódico libre.

Empieza a llover sobre las tejas grises.

Se está bien aquí bajo el reloj roto,
ajeno a la vida como este velador
que calla.



lunes, 10 de agosto de 2015

La herida

Yo sé que la herida está ahí como
un sello de piedra en el corazón.
Nada duele más que el olvido,
por eso no me abandones aunque
ya no sea para ti otra cosa que tiempo
pasado, inevitable tiempo sin huella
de un deseo marchito.

Fragmentos de "Crimen y castigo" de Fiodor Dostoievski



"Le dió el golpe precisamente en la mollera, a lo que contribuyó la baja estatura de la víctima. Enseguida, le hirió por segunda y por tercera vez, siempre con el revés del hacha y siempre en la mollera. La sangre brotó cual una copa volcada, y el cuerpo se desplomó hacia delante en el suelo. El se echó atrás para facilitar la caída y se inclinó sobre su rostro: estaba muerta. Las pupilas de los ojos, dilatadas, parecían querer salírsele de sus órbitas; la frente y la cara muequeaban en las convulsiones de la agonía".

"¿Donde he leído -pensó Raskólnikov prosiguiendo su camino-, dónde he leído lo que decía o pensaba un condenado a muerte una hora antes de que lo ejecutaran? Que si debiera vivir en algún sitio elevado, encima de una roca, en una superficie tan pequeña que sólo ofreciera espacio para colocar los pies, y en torno se abrieran el abismo, el océano, tinieblas eternas, eterna soledad y tormenta; si debiera permanecer en el espacio de una vara durante toda la vida, mil años, una eternidad, preferiría vivir así que morir. ¡Vivir, como quiera que fuese, pero vivir!"

domingo, 9 de agosto de 2015

Siempre supe que vivirías aquí

Antes de que existieras
ya sentía tu voz.

No es el tamaño, no es la edad
quienes deciden la altura del sueño.

No conocer otro hogar que la luz
con sus huellas dormidas.

No habitar otro espacio
que estas habitaciones blancas
tan heridas de pasado.

Aquí murió el gato de la desidia,
aquí las hermosas caderas de lo imposible
dejaron sombra en cada moldura herida.

Una y otra vez la mujer que ya no vive en ti
enseña su tez de arrabal,
sus ojos perdidos,
su blusa de satén.

No hay esquinas que te nombren
ni paredes de rostro dibujado
en la suave rugosidad del yeso.

Golpea una mentira la memoria del teléfono,
la claridad ejerce su tiranía naranja
de tardes sin reglas
en el ocaso de noviembre.

Al fondo la cornucopia de caoba
parece el cabello de una insólita medusa
que abriera sus ojos de azogue
hacia el rastro de un zócalo invisible.

Rueda un balón con la lentitud del deseo frágil,
se posa en el bucle de la geometría
como un pájaro ausente,
espera la suave añoranza de un golpe
en los testículos de la dicha.

Se abre el pasillo como una vena imaginada
donde escuchar las palabras del misterio.

Siempre estarás aquí, aunque mi luz ya no viva,
vivirá tu resplandor.












jueves, 6 de agosto de 2015

La paz

Hay una forma de paz
que se parece al amor.

Su paso leve va tejiendo hilos en los días,
cubre de sueños el aire,
invoca a la luz como a una amiga
que buscara refugio o perdón.

Hay una forma de paz que dibuja caricias
en las paredes de la casa,
caricias amantes que nunca regresan
al rumor de la desconfianza
ni dejan en los labios frases ciegas
ni habitan en los recodos del sinsentido.

Hay una forma de paz
que solo conoce la infancia de los columpios alegres,
el cristal soñador del mañana.

Hay una forma de paz
que vive en el recuerdo de los mediodías azules,
en la claridad de las tardes calmas
de los agostos huídos.

Me gustaría sentir de nuevo esa paz
en mi corazón en fuga.

Me gustaría ser el ayer de tu vida.