lunes, 17 de septiembre de 2018

El café

Persiste en la memoria el aura de un bar.
Humo abandonado, palabras que dejaron
su sombra de cisne. Una mesa(pedestal sin luz)
y los rostros de perfil como monedas en los bolsillos
rotos.¿Por qué la cuadricula del mantel, el fuego
en los espejos, los ceniceros derrotados por la mentira?
Al hablar enormes criaturas se elevan sobre los labios
(podría citar tres deseos frágiles, incautos)llega el café
en la taza dorada y la espuma como una ola de ausencia.
Se cierran las puertas con su bambalina de amor.
Ya la noche exige una pregunta que mi mudez calla.

domingo, 16 de septiembre de 2018

La seductora

Hay una fibra en mi fibra que es aliento,
soplo cálido de dragones
en el púrpura de tu visión.

Gotas azulinas sobre la frente curva,
pómulos humedecidos por el ardor invencible,
turgencia lábil como manantial
de innúmeros tactos.

Me dirás que la llama fue un ardid:
tú entre el deseo
y la fiebre de la aurora.

Amenaza el cenit con un sol despiadado,
antes del goce presumo el cáliz de un infierno sin perdón,
tu ansia que imagina la canícula
en las ingles de la virtud.

El sueño de Aracne



Escribo desde la telaraña del hogar,
ya marchito el eje de mi nombre,
acechando las olas del cansancio
en la cruz inmune de los días.

Vuelvo a la piel que inventé,
una piel sin hojas ni miedo,
un árbol a la intemperie
azotado por las caricias de este sol
que inclina su rostro hacia el cielo azul del invierno.

Han pasado los monstruos perdidos
como un girasol de máscaras en la urbe de las dormidas cicatrices.

La última vez tu palabra calló
ausente del neón,
surcada por un silbo o una metáfora que no pudo ser dicha.

La primera vez los labios sellaron tu saliva en la cúpula de los insectos
(sí, allí, cerca de la luz donde se alimenta el frío
con la llama, en el perfecto jardín de la flor celeste)

Yo no sabía que un paisaje duerme en las pestañas
ni quería otra razón que el deseo en mi cáliz de niño.

¡Qué infantil la curva que roza los dedos
y desata el nudo de los gavilanes,
ese cúmulo de pájaros que orillan
la latitud informe de los planetas!

Alminares que no busqué,
coral en los párpados,
una canción que la madrugada anota en sus vergeles
y la aurora repite con su almirez de bruja.

Antes de existir había ya rojas estelas con nombres de víboras
o alas transparentes agujereando la cúspide del silencio.

Esta vida pierde un horizonte al hablar,
aún me escucho en un soliloquio sin mapas,
sincronía de viento rubio,
líquenes en los ojos hasta el pútrido ejercicio
de, otra vez, las telarañas sobre mi frente,
en mi habitación abierta hacia el número exacto del trasluz
en que finjo ser yo y no la duda etérea del espejo.

sábado, 8 de septiembre de 2018

La pasión de los cuerpos vírgenes

Apenas el esbozo del intento.

Se filtra la luz en el cúmulo de la rodilla,
descubres el incendio de la noche,
el manantial de fuegos artificiales
que poblaron tu hondonada.

Acercarse con el latido en la sien y los dedos trémulos,
rozar ese intersticio que la dermis deja en la duda
al chispear el frenesí del rótulo azul.

Y acariciar los espejos ciegos con el labio imberbe
que sufre la quemazón de su candil.

Ya todo sábanas el rebumbio del ser,
cueva por traducir el aliento del perdón,
ósmosis de vientre y tactos,
de singladuras aciagas
o paraisos de virginidad.

Habrá color de sangre y pómulos rojizos,
habrá aurora en el parteluz de la ventana
y un amanecer del cuerpo hacia la vida
desde la naturaleza del sexo y sus recónditos
altares.

¿Es, tal vez, la pasión un caballo que se hunde en la niebla
como una lid en el oscuro enigma del himen?

Te recuerdo y no soy yo, solo eres tú entre mi sed y el misterio.


domingo, 2 de septiembre de 2018

Tan próxima, tan extraña

El rosal se vuelve mano y convoca a la luz.

Chispa sin futuro la fracción del encuentro,
una vez aire limpio, ciudad pétrea,
mar y aire que bendicen la piel.

Es una ilusión su faz en la terraza
que refulge como cristal
de helio azul.

Voy a entornar mis ojos
para ver de nuevo
el volátil visaje del amor.

Yo vigilo los espejos y cuando pasas tú
arrojo la sal sobre mi frente de calavera.

Sí, ya estoy junto a ti en el tren vacío,
humo poliglota, carcaj que aglutina los cuerpos
o su ansia.

Y fue labio la interrogación
y fue soledad el campo gris del atrevimiento.

En tu cercanía el aroma entreverado por la lana,
el silencio de la espiga
donde la voz sufre
el devenir exhausto de la premura.

Hay en la verdad de los juegos
rojos espinos de inconsciencia,
ya viene la ola que encontrará orillas de marfil,
de aura, de barniz
entre los párpados
míos.

jueves, 30 de agosto de 2018

Lo importante es amar



A Romy Schneider

Grita ya que la luz blanca es una boca enorme
de monstruos alados. Repite, repite je t´aime, escúpelo
hacia el lienzo de sangre. Cuesta el arbitrio del dolor
si los labios renuncian a dormirse. Una nube de aullidos,
la sinrazón en la palabra, los ojos de los reptiles, las manos
doblegándose al infierno cruel. No es la grupa tu virtud,
no existe el santuario adolescente donde la risa
es nieve. El fotógrafo templa su visor letal, clic-clic,
monótona campana de avisos indescifrables. El telón
en los párpados al mirar la linterna del ocaso, un encuentro
y una súplica, el fervor de la lágrima y las pestañas rotas
(espinos en el oasis negro). No ruegues por la herida
sin alma. Hay carne azul en tu aliento, deja que el agua
de la vida perfume el silencio como una máscara
irreal, así es la orilla que recibe el canto huérfano
de la última esperanza.


martes, 28 de agosto de 2018

Otra oportunidad

¿No habéis sentido nunca la traición de la fotografía?
Alguien me mira, vagamente se parece a mí,
tiene dieciséis años y sonríe como si un propósito
incendiara sus ojos. Descubrí la imagen
en el fondo de un cajón, sucia y ajada, entre
las cosas perdidas. ¿Alguna vez existió
la irreal figura que imagino ser yo? Si pudiera
le daría otra oportunidad, en otro cuerpo,
de nuevo joven. Para que, con los años, el mismo
hombre- ya mayor- encontrara esta fotografía
y se reconociera en sus sueños, en los sueños
que ha cumplido como se prometió hacer
cuando el instante de una cámara
fue testigo de su anhelo.