miércoles, 24 de mayo de 2017

La palabra enmascarada

Así en los símbolos al trasluz
se escriben metáforas de vida invisibles,
ecos que naufragan en el hoy
como huellas que mienten.

La voz es un gimnasta amargo,
las pestañas, el giro unívoco de los dedos,
el torso que alza su verdad y conmueve,
la mansedumbre de la palabra
que habita los segundos con máscaras y artificios
sin una raíz ni un músculo que abrace.

Estoy acostumbrado a la virtud oral
que envilece los mapas como humo frágil
o urbanidad fría
o educación que confunde un sentimiento
con la pluma que se eleva por no caer
entre las hojas húmedas
del árbol estéril.

Permite que la insolencia de esta añoranza
aún te vista con la atmósfera de los ríos impronunciables,
el lúcido ajedrez
donde una vez fui rey de sombras
bajo tus nalgas que se abrían como un cáliz
o un misterio.





lunes, 22 de mayo de 2017

La noche húmeda



Aquí está la lluvia,
lluvia amiga que se posa en mi abrigo
como la pluma del invierno,
como la escarcha que sube al cenit
se columpia y cae.

Voy hacia ti aún sin verte
mido la escala que tu cuerpo va dejando en las losas,
en el frío,
en la húmeda noche sin amparo.

Son las diez o tal vez no,
me miran los escaparates dormidos,
afuera en el haz de la luz
las gotas ríen al saber que te busco
como cierva o ave sin refugio.

Al frente el campanario de la oscura catedral
parece el índice enhiesto de un dios,
designio sin memoria que elige el canto oculto de las nubes,
la prisión de las estrellas
en la frívola oscuridad del silencio.

Un sonido,
la música tan humana que quiere ser vocal
y abre los labios y susurra un verso
o una melodía
o quizá la candidez de un saxo
que es como un río donde nada el deseo de amanecer
con el iris azul de tu pronombre,
con la sed clandestina
que todavía somos.

No intuyo si me esperas,
hay colores donde no vivo
y en los almanaques mi corazón no es para ti
luna ni mar.

Dejemos que el espacio sin límites
sea el jardín de las crisálidas,
que tu voz recorra los laberintos
en los que no sabré entrar,
que la sensatez dibuje en ti mi ausencia
como una cicatriz que nunca tocarás,
como la mirada que adivina un clamor
entre las heridas ocres del tiempo.

sábado, 20 de mayo de 2017

La cruz sobre la frente

Llaga, llaga en la inocencia.¿Por qué el vinagre de la culpa
en los oídos que aún esperan crecer? Un gusano habita en la memoria,
se alimenta de los juncos, vierte el ácido en las palabras inconscientes
como un artificio que corroe el silencio. Quizá algún día me expliques
el por qué una cruz que se desliza por la frente es una carga milenaria
de miasmas y miedo. Sé madre, sé padre, que vuestro aletear quiere
ser abrigo, una capa invisible que arrebuje la incomprensión y la duda
que sucede al dolor.¿Habéis visto el dibujo del ángel, él me protege igual
que un pájaro que busca mi sombra entre las sombras? Mi secreto
es no consentir en la mentira, no juzgo el pavor que encuentra cien
afluentes donde morar y escoge la inconclusa virtud de la ignorancia.
Dejadme que viva la paz que se enciende muy adentro, solo soy
una llama que resiste, un corazón que niega la calumnia infantil,
un hombre que camina hacia delante mientras sostiene entre
sus manos la blanca flor del olvido.

miércoles, 17 de mayo de 2017

El sol entra

Aquí en mi piel hay habitaciones en sombra,
escucho el infantil crujido de un colchón gastado
y dejo que parpadeé el sol de cada día en las paredes,
en el vértigo de las lámparas,
en el polvo estéril del silencio
que fluye hasta ti como un rocío de ángel.

Y continúa en el salón
que es un ventrículo
que bombea la luz hacia mí
y mi despertar blanco.

Hoy pienso en el misterio que recubría las caobas del dosel,
en la vieja cómoda de pino, los esmaltes y las arañas,
el hombre de noche que sucedía a la noche
y esa atmósfera donde vibraba la claridad
como un latido sin voz.

Todas las casas se vuelven igual que girasoles
hacia la bienvenida del albor,
así mi corazón se viste con las guirnaldas sencillas
de un sol que llega hasta mí
con su alfombra dormida,
su diapasón incandescente
o su réplica al por qué no intento disfrutar
de los minutos en que me abraza la luz
como una madre infinita.

lunes, 15 de mayo de 2017

Mejor que vivas en el recuerdo

Si te perfila el viento, yo no lo sé. O es la historia
de un intrincado laberinto donde la especie teje
un mosaico de piel y de glándulas, de armonía
o de abalorios que invitan a ser mil lunas en plenilunio.
Es posible que esas huellas se correspondan con esas otras
que imaginé y que para mí el unicornio siempre brille
(blancura y destino alzados al cielo)al verte en silencio
como una nube que pasa.¿Quién dirá que la belleza es un jardín
de flores inservibles, quién no consentirá con la nostalgia
de ver en la sombra de un después las llamas incandescentes
de un crisol? ah, sí!, hay un canon igual que existen medidas
de infinitud, y si de pronto una cicatriz de diosa recorre
los puntos exactos en que viví, qué diré yo, náufrago
sin isla, máscara que refleja la imagen fría de un espejismo.
No has envejecido, no te he rozado, no has sentido el tacto
de mis dedos en tu piel ajada. Será por eso que los adioses
del cometa aún silban a tu paso ignorantes de un hoy
que ya no quiere la realidad de tu vejez, la cortina amarga
que una y otra vez deslizas sin que nadie vislumbre tras ella
ni a ti ni a tu noche.

sábado, 13 de mayo de 2017

Un cuerpo que no es el tuyo

Al mar se llega desde un nombre. Se abre la voz
contra las olas y la mirada elige un cuerpo
entre otros cuerpos, grácil en su adiós de pájaro
que sueña islas solitarias donde espantar la luz,
playas infantiles de blancura hostil, tiburones mansos
como delfines ciegos que escucharan el latido de las sirenas,
un rumor de peces azules que viajasen hacia los faros
confundidos por el haz de una señal suicida. Y se va,
ese cuerpo se va, se esconde entre los acantilados,
se hunden sus pies en el agua salina de las charcas,
en el caparazón frío de los moluscos y ya es olvido,
un aire sin memoria que te nombra sin nombrarte,
un rastro que deja entre las algas el vértigo de tu piel,
la frescura de tu joven risa inacabada.

jueves, 11 de mayo de 2017

Ya no pienso en ti

La ciudad es un relámpago que huye,
en sus fachadas, en sus ríos y puentes,
en las plazas y los suburbios,
en los tejados en solaz,
acogido por cualquier esquina
que no me reconoce,
ajeno a las palabras y su estrategia
-el idioma era la nube, solo los cuerpos tenían labios y dulzor-
persiguiendo veranos en copas oscuras,
una sincronía
quizá de almas que empiezan a crecer
me acoge.

Escribía el mundo soliloquios blancos,
la risa se acostumbraba a ser vestido
y tu nombre caía en lazos de espuma
formando arias
o azules
en la humedad del silencio.

¡Qué fácil compartir el estupor de los días nuevos
cuando no existía la costumbre
y todo era semilla al sol de un despertar virgen!

Ya no pienso en ti,
pienso en la locura de los relojes
que estallan ausentes del simulacro
como serpentinas en un horizonte que se dobla y se extingue
antes de ver la luz.

No somos más que tiempo que desnuda la clepsidra,
su transparencia no es cruel,
se desplaza sutil como un caracol enfermo,
arrastra en su caparazón las horas ambiguas que vivimos
y esas otras que no fueron canción,
solo un rastro triste
después de una ceremonia
sin color.