domingo, 15 de enero de 2017

Las palabras que nos dijimos

Habrá quien implore por la semilla perdida,
igual que mamíferos
que acechan su corazón húmedo
mientras la luz escarba los planetas del olvido.

No voy a ti porque tu nombre aún exista,
tampoco por esa inmaculada voz
que en mis sueños fue surco,
ni por tus cabellos caídos sobre un hombro ausente
o por la desconocida mirada
con que alejas la vida o la muerte
que soy.

Voy a ti para heredar la pulsera
que un día dejaste en mi piel
y que hoy es una frase que prorrumpe insomne
y se instala en los ojos que callo,
en la sensatez que ignoro.

Todos los versos
se hicieron una vez paisaje: ríos, montes y mar,
aire vestido de cantos, bosques que agitaron sus ramas
contra la rotación de esta tierra
que nos cubre.

Somos el espacio de un vientre
que se mira en los espejos
de nuestra sombra.

Yo no sé si en los instantes
en que el tiempo yace como un pájaro quieto
tú regresas a las palabras que nos dijimos.

Tendrás entonces una palidez de ausencias
y un camino largo para recordar
los mil confines distantes.

Quizá descubras un sol en las arrugas que nos pueblan.

O un otoño cuyas flores vivieron
en la caricia rota de la separación.

viernes, 13 de enero de 2017

Nostalgia

Aquí está la imagen fósil del tiempo.

¿Cuál es la calle, la fila de los niños,
el corazón del mar, los juegos
donde no existe estratagema,
los escarceos del amor
con su cohorte de inviernos?

Si busco el filtro mágico que no muere
hallo la infinitud de las risas aladas,
cuerpos que vaticinan el éxtasis
de los mediodías salvajes,
cualquier ruta que nos lleve
a la inmensidad de las flores abiertas.

Ahora que el abrazo nos desnuda,
que la vejez se cobra
los fuegos fatuos de la esperanza
regreso a ti sin escalas ni atardeceres,
solo en mi balancín de noches húmedas,
de sueños poblados por lo que no fuiste,
oscura marea fértil de la posibilidad
vencida.

miércoles, 11 de enero de 2017

Los buenos recuerdos

Nunca gritan, se posan como un suspiro
en los pensamientos, ejercen su lujuria
sobre los minutos inacabables, roban al día
su efímero latir. Con frecuencia llaman sin querer
cuando te entregas al destino de ser tú en un reloj
sin luna.¿Y si no existieran, y si su rayo se hubiera
oscurecido como un destello en la noche más eterna?
No es así y tú lo sabes. Te abraza su latido si la fiebre
del temor envenena el futuro, escriben en la testuz
del misterio un horizonte secreto de guirnaldas, flores
y absurdos. Y siempre son tu jardín, tu altar y tu refugio.
Los verás como en un cine fantasmal que repite su laúd
en la horas de lo amargo. ¿Quién sino tú entendería
la magia de los ecos que no cesan? Allí, en su vivencia
sin tregua moras, en el lugar donde existe la eternidad
de la luz.

lunes, 9 de enero de 2017

Raíces

Algo te rondará que no te abrace.¿será
el viento que quiere escribir nombres en tu ser?
No te preocupes la vida es raíz, tronco y memoria.
Sé fuerte como el fósil antiguo del que eres rama,
piensa en los que han cuidado de ti para hacerte dique
de invierno entre las olas. Vendrán adverbios sin porvenir
a hollar tu latitud de hombre cansado. Míralos desde
los cúmulos de la nieve, son niños o adultos de tajos rotos,
tú eres la fuerza que da el hogar al que regresas siempre,
porque nunca te has ido.

Cerca y lejos

Me gusta ser invisible cuando apareces.
Estoy y no estoy aunque tú me veas.
Una mirada y un sesgo mientras se
enciende tu iris en otro cuerpo y otra voz.
Me gusta ser cristal del cristal, invisible
ante la luz, solo un recuerdo sin recuerdo.
Soy nada cuando vigilo el alba, soy la
alcantarilla de la noche que besa tu paso
o tu adiós sin tregua.