sábado, 25 de mayo de 2019

Para llegar hasta aquí

Para llegar hasta aquí qué fue necesidad.
Si miro este cuerpo no reconozco la urgencia
ni el transcurso ni la orilla que fue mi remanso.
Para llegar hasta aquí solo fue necesario
el río múltiple que anida en la memoria
como el humo anida en la fibra del aire.

jueves, 23 de mayo de 2019

Amiga soledad

Tu amistad es de sombra, de gas, de aire frío.
Piensas antes que yo, porque eres rumor de días pasados
en las olas de la vida. Te hablo como a un niño sonámbulo
que descubre en silencio las estancias vacías. Me recorres
con tu lengua escarlata, me posees igual que un eco
posee a la duda. Te esquivo en los cristales cuando la noche
cabalga el deseo, y estás tú y no la carne ni la humedad
que ansío. Me recuerdas al alguacil insomne de los párpados heridos,
en el crisol de tu espejo mi rostro será ausencia,
olvido, quizá el espacio en que una fotografía se vuelve mármol
entre los dedos que ya no invocarán el sortilegio
de una dualidad añorada.

martes, 21 de mayo de 2019

Recapitulación

Ahora comprendo que, una vez, vi la calavera.
Entre las rocas, la testuz de las rocas, casi un naufragio,
vi la calavera. Yo tenía un amigo de piel extraña,
sus colmillos reían, nunca blancos, alegres
como el viento que agita los páramos.
La edad es así, elige sus castillos de aire,
invita a las brujas de la candidez, escucha, sin querer,
el murmullo del silbo que la serpiente arroja.
Escribí un diario de letras azules donde nada era yo,
en él los espectros campaban libres entre la locura y el dolor,
entre los días y la muerte de los días. Vi en los lugares perdidos
de una carpeta escolar los símbolos de la lujuria, quise-por cobardía-
cubrirlos de besos que lloraran ante las faldas abiertas.
Jamás entendí el estupor de los ojos neutros, cuando se aproxima el misterio
fingen como pájaros ausentes, toman el café en los bares
sin luz, se excitan con la anécdota de un lugar
poblado por trenes que se alejan, alejan. Ya sé que la nieve
no crece en la raíz del amor, son islas los episodios compartidos
que añoran su vergel y los minutos del tiempo varado.
Escribo este poema que se inmola como una llama de hielo,
subir o bajar, regresar u olvidar son nubes que cruzan
el espacio invisible de los átomos. Veo en el cielo las perseidas,
en mi vientre el ínfimo alud, el efluvio estéril de los años baldíos.

domingo, 19 de mayo de 2019

El trino del agua

Todavía en el cansancio hay luz.

Los campos relumbran al sol,
el cielo roba el azul de tu iris,
la mies y los olivos, el agua como un surtidor de vida
regará las raíces del perdón.

Pero tú callas como una venda dulce,
pero tú inscribes en el tiempo que amanecemos juntos
una águila sin piedad que se lanza al ayer
con la ternura rota.

Acudimos al verso que nos une
para que la sed encuentre un rumor de manantial
o un aljibe y su melodía frágil.

Está la nomenclatura del hijo con apellidos impares,
está la piel y ese acento carnal de los cromosomas
con que creímos iluminar la noche.

Nos ignoran: el dibujo inútil de los pájaros,
la semilla seca, la bruma en las colinas,
los horizontes que transitan esos lánguidos mensajeros de la nada,
los automóviles fugaces.

De un mismo río surgen las corrientes bravías y los lagos,
la quietud y la torrentera,
el trino del agua como un canto de líquenes
en tu pelo de ninfa.

jueves, 16 de mayo de 2019

Hablé

Las palabras hechizan el humo invisible del silencio.
Son un ácido en el corazón del ser, la brújula
que invierte los nombres, el perfume que brota
en la piel como un silogismo. Hablé con el verbo
simple de la cercanía-había códigos, costumbre,
educación y temor-sobre los libros que, quizá,
una vez leíste o de los viajes que soñé por ti
en las aceras tan perfectamente gastadas
por el sol del verano. Abusé de un énfasis sin eco
al poblar la hora del encuentro, en aquel tren de goznes rígidos,
cuya música se confundía con el frenesí de los árboles.
¿Y qué dije, sino septiembre, al sentir tu murmullo de hojarasca?
Ya no hay respuestas bajo los soliloquios insomnes,
te irás hacia las orillas que saludan sin querer,
en el ataúd del olvido surge un rostro tan parecido al tuyo
como se parece el mar a su ola ciega.

miércoles, 15 de mayo de 2019

El encuentro

Era el tiempo de las aceras al sol,
el arbitrio de la luz en tus rodillas de arcángel.

Pronto comprendí que la pantera es la elegancia de lo oculto,
que las persianas cuando cubren de aventura tus ojos verdes
enmascaran los viernes que aún se entregan a la noche.

Dije: quizá esa otra vida de los cines una los hilos de dos almas viajeras.

Así empezó el volcán que suma pieles y humedad,
en los túmulos de bares oscuros la música entona himnos de añoranza
que tararean un adiós sin saber que son flores en la nieve.

Ese beso bajo el aura del farol,
la rabia del mar como un señuelo maldito.

Estábamos solos entre la gente
igual que árboles al borde de un precipicio imaginado,
sonaban cláxones o palabras sin voz,
tal vez los círculos de la manada hacia la guarida del éxtasis.

No importa si la vorágine nos niega,
el destino son los metros cuadrados de un piso
donde habitan mujeres vespertinas,
allí la razón de una cama escribirá en silencio
las letras invencibles del deseo.

martes, 14 de mayo de 2019

Hasta el mar

He salido a pasear como si tuviera diecisiete años.
Sin rumbo, sin nadie, solo pensamiento y sentidos.
Mañana de domingo y de silencio, duermen los jóvenes
la algarabía de la noche, pasean los ancianos sus recuerdos
por parques donde ya no habitan las palomas.
Se abren las iglesias lo mismo que las playas a la luz.
No me importa el regreso, solo el avance de mi cuerpo
y el aire, y el aire tibio que me regala este mar.