miércoles, 22 de noviembre de 2017

El poeta recita(a Raúl Zurita)

No sé por qué se ovilla, parece que la palabra
le aguijoneé el alma. Escucha el clamor de otra
poesía con la bendición de sus ojos caídos. Se
alza y es una uve encaramada a un sueño. Dice,
concita, los versos malditos de una vida dura
y muerta. Y su dolor no calla, no calla. Le oiré
decir, sangre, amor, desdicha, duelo, rabia,
locura. Pero él no cejará mientras la luz
crezca en su hombro y aún se sienta vivo.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Tu nombre

No te creas que pienso en ti a menudo.
Yo sé que aún me ves desde una torre
inexpugnable, con la superioridad de
quien sabe que el deseo es una esclavitud
y la indiferencia un hábito. Han transcurrido
los años, he dejado de mirarte esperando tu mirada
cómplice, ya no te busco en el portal donde vives,
ni levanto el teléfono solo para escuchar de ti
un sí alegre. Ahora- cuando te pienso- recurro
a la nostalgia, no de tu cuerpo, sino de mi juventud.
Es una extrañeza aquel temblor de hormigas
que atosigaban mi estómago al sentirte cerca,
y el dolor de tu ausencia es tan solo el humo
de un recuerdo evanescente. Mejor que haya
sido así, tan fácil, que no hayamos envejecido
juntos, que no tengamos que perdonar lo que
en el presente somos por lo que fuimos. No
creas que pienso en ti a menudo, aunque hoy
si lo haga al escribir este poema que te nombra
para poder olvidarte, como si tu nombre
no encerrara ya una historia muerta, una
voz que desde hace tiempo en mí no existe.

viernes, 17 de noviembre de 2017

El tiempo de la felicidad

Desde el principio del principio.

Cuando apenas el esqueje se asoma a la luz
un árbol estalla en columpios de sonrisas,
el alba crece, los insectos devoran el néctar
que un Olimpo mostró,
nenúfares dorados
en los bolsillos que desconoces,
desconoces.

Y la saliva del mar en tu aliento,
un azul reverberando insomne
como un manto de guirnaldas
o la capa del ensueño que colorea de vida
cada minuto que eres.

¿Y el amor?

Ráfaga de misterio
en los acantilados de la aurora.

¡Y la levedad de las hojas!

El sueño de las estaciones ajardina
el minúsculo eje de tu sensibilidad,
flores e invierno, canícula
o murmullo de sol en las entrañas.

Una voz de siglos cubre tu piel,
te dirige sin que nombres el porqué
hacia la insolencia de los pájaros
y el ansia de vivir.

¡Qué dadiva el calor de los enjambres!
tu juventud entre las sombras de miles de bosques
que te abrigan para ser un numen, un lapso,
un espejo que transita por los vértices de la plenitud.

Toda vida es una apuesta
que al mostrarse deja de ser ilusión.

Tus horas fueron blancas,
tus pasos un silencio que a veces olvidas
al volver a la valentía, al fulgor impenetrable de los niños
que crecen siendo la atmósfera brillante
de un solsticio fósil que ya ni tú recuerdas.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Remanso

Ayer el mundo completamente abierto,
hoy el refugio de los espacios cerrados
y otro mundo dentro que no muere. Si
unimos nuestras manos los ríos navegan
en nosotros como espejos que nos miran
para recobrar el misterio de la luz. Puedes
creerlo, pues no hay mentira que contradiga
a la memoria, ni fluir que amanezca más allá
de tus orillas, o de las mías, diques del amor
extasiado.

martes, 14 de noviembre de 2017

En la fiesta

Ahora que está mi vaso vacío
-y ya es tiempo-
un cubo de hielo permanece allí
como un iceberg dormido.

Hay un rumor de palabras oscuras
que rebotan en la pared
y vuelven al círculo
tan lejano de mí.

Las risas, el alcohol, los labios rojos,
el esmoquin y la naftalina,
el sudor que amanece en las yemas
de unos dedos prensiles,
forman un coro que sobrevuela la música,
la luz y el espacio donde los cuerpos
se asemejan a un nido ya putrefacto.

Alguien roza mi hombro
y las golondrinas de la espera alzan
sus picos de hastío y locura .

Se astilla algo en mi interior
porque la piel escribe enigmas
y mis oídos cuelgan como campanas
que no quieren tañer,
que solo quieren la quietud del tiempo
deslizándose en las arterias,
sin noche, sin estrellas,
fluida hacia el destino inmediato
del solitario existir.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Si no estás

A ratos imagino que no estás
para no sentirme perro de tu siembra.

Una luz sin ti no se derrama,
no siente la herida,
no ilumina la corporeidad de los segundos,
no graba el silencio,
no concita el rumor de un latido,
solo es vaho en un cristal que se desangra.

Al soñar me deslizo por tu vientre
con un beso húmedo
o una boca de marfil,
cuando hablas el susurro se convierte
en galope interminable,
cuando callas son tus ojos
el misterio de no mirarnos nunca,
cuando no estás te sustituyo
por mi ausencia, para así vivir contigo.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Como un hada en el jardín de la claridad

A través de la luz tu cuerpo no se rinde.
Semáforos de ausencia y migas donde
se dibuja el camino. Alguien-que no eres tú-
recorrió los vértices y le habló a dios de
un enigma sin fe. Aprende el sol de su órbita
como el pájaro de su canto. No pongas la nieve
en el surco de agosto, deja que alcance el éxtasis
un cenit innombrable, el rayo que, tú sabes,
caerá siempre a destiempo. Al fin las ventanas
descubren lo que ya era un haz en agonía.
Y son las sombras un ramaje crepuscular
atentamente herido. ¿Me sueñas en la claridad?
¡Sí!, tus alas reconocen la huella que sobrevive
en transparencia, como un silencio de mariposas
latentes o un jardín que llegará a ser mustio,
pero que hoy es un resplandor entre los días
de este paraíso fugaz al que nosotros llamamos
el tiempo de las miríadas en flor.