El cometa de la ilusión nunca se apagará en mis ojos,
ni la incertidumbre del azar pondrá sello al flujo vital
de la querencia, siempre esperaré la llegada de abril
con el corazón sereno, de la ola marina y de la nieve
invernal, de la lluvia fértil de mi tierra y del sol
que calienta mi esperanza, de tu amor y del mío
nacen los hilos de esta urdimbre que me cose a la vida.
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