sábado, 22 de agosto de 2026

La casa vendida

 

Nunca la vi desnuda, nunca las huellas de los cuadros

mostraron su faz de tinta, el color ya desvaído

por las olas de un tiempo dejó cicatrices en la piel

que un día no tan lejano brillaron como arco iris de luz.


Hoy las voces son ecos, silbidos en las juntas del cristal,

palabras que regresan con frases de las que solo la infancia da testimonio.


Allí hubo, como en jardín de vida, alfombras gastadas por el paso,

paredes mudas que oyeron hablar a los teléfonos desde un rincón oculto,

días de amor y días de feliz encuentro, días donde la desgracia

fue un grito en la madrugada, días de púrpura y días sin alma

como un nidal abandonado al oleaje de una marea borrosa

donde ya no nadan los recuerdos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario