jueves, 20 de agosto de 2026

El auto, tú y agosto

 

A la velocidad de mil kilómetros surca el deseo los paisajes

que nombramos, calla agosto mientras el sol guía al caparazón

gris donde medio desnudos con el sudor naciente que vela

los cuerpos ya no somos más que un pálpito que asume

su don de fértil ansia bajo las olas del éxtasis; se abren

las pancartas de un río que nos dirige a un sur de cal

y frutos rojos, y en tu frente la senda del agua es un lago

sin orillas que cae por los surcos de la piel como un riego

de paz cae por la alegría de vivir; un soliloquio de cigarras

muere en la luna del automóvil, yacen los árboles del estío

con el velo del polvo en la desnuda corteza y un pájaro

te nombra bajo el azul de la distancia que se aproxima al coche

como un hogar con ventanas de colores que dibujan mundos.


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