martes, 22 de agosto de 2023

El lavabo de la discoteca

 

Como náufrago en el río de la noche,

hasta el cubículo, la isla mortecina de seis metros cuadrados

donde se expulsa al corazón de la virtud.

 

Este olor a efluvios verdes o tal vez rojos que no puedo identificar,

las axilas acres, la orina y el ácido aroma que deja el vómito

en el suelo que un día fue blanco como una sábana virgen.

 

El espejo que es un óvalo carcomido de pvc barato,

allí mi rostro se hunde en la nube del hálito, sin nitidez,

sin la pureza de una cara lavada, mi piel con semen de luna,

mis ojos que el alcohol incendió, brotes de insomnio en el iris,

en las paredes, pintadas sucias, sin alma: te voy a follar, puta...

me cago en dios…el dibujo de tres pollas, de diferentes tamaños,

como si hubiera un sueño de dimensiones improbables en los intersticios del ansia.

 

La bombilla sin tulipa, desnuda como un sol atroz,

en el lavabo el agua es ocre, terrosa, vil.

 

Y esta puerta desportillada, y la máquina de los durex,

y esa música que rasga los espacios, los pasillos,

la carne, la memoria, el día y la noche.

 

Y tú que me pides diez euros para una última copa

o un último chute.

 

Qué sola estás- jodida- contigo y sin ti.

 

Y es que el amanecer queda demasiado lejos, cariño.

 


lunes, 21 de agosto de 2023

Quiero

 

Quiero bordar el eco de la palabra con el canesú y el organdí del aire.

Quiero que el puñal del significado no hiera la fina textura de tu alma,
quiero que sea tierno el más áspero de los epítetos,
dar claridad a la frase más oscura, que mis manos
acompañen a mi voz como un vestido que abrigara tu noche.

Quiero ser el eje donde gire el tiovivo de tu rabia
hasta que los espejos te devuelvan una sola imagen de paz y alegría.

Quiero el don del azúcar que endulza los huracanes de la vida
con verbos de amor y calma, quiero ser el polen que se posa en tu derrota
para que de ella brote la flor de mil victorias.

Quiero ser el cabo que te salve, la luciérnaga que ilumine
el futuro con las palabras sabias de quien ha perdido,
pero aprendió de su pérdida.

Quiero para ti una onda tranquila donde navegue tu mañana
con el sosiego del ánade, con la blancura del lirio,
con el escudo de mi nombre que te nombra.

domingo, 20 de agosto de 2023

Arden las ascuas

 

Nunca será sombra el pasado.

 

Arden las ascuas del tiempo ido

y son tardes de patio de colegio,

versos ocultos en mi cuaderno azul,

la ciudad de piedra y lluvia como una mujer enamorada,

los libros entreabiertos bajo una luz amarilla de flexo barato.

 

La aventura del amor en hoteles de extrarradio, 

el hijo que heredará el sello de nuestros apellidos,

la nube de la palabra rociando el desdén de mis alumnos,

el cansancio gris de nadar en un río inagotable,

la ilusión y la derrota como flores de una misma planta.

 

Las ascuas arden sin el oxígeno de la realidad.

 

Toda la luz se agolpa bajo los párpados de la memoria,

el presente lo sabe, y a menudo, calla.

sábado, 19 de agosto de 2023

Mis manos

 


Me recordáis a las rías de mi patria: ocho hendiduras
abiertas al aire. Esbeltos los dedos; el índice, altivo,
el anular, amante del oro o de la plata, el corazón,
iracundo y sensual, el meñique, triste porque no
crece más, el pulgar, recio, prensil, atávico.
Tenéis un mar que surcan estelas de vida, ríos
reticulares que se entrecruzan como caminos
de carne arrugada donde se dibuja el transito
de la edad, y nudillos que se alzan bajo el hueso
carpo igual que espolones contra la desgracia y el odio.
Vuestras uñas, a veces coquetas-pintadas-, otras
silo de la tierra, sucia memoria del duro trabajo,
encallecida la palma, o de bambú ligero en la finísima piel
del elegido por la abundancia, son rostros transparentes
mordidos por una luna blanquecina. Vosotras dos amenazáis
o acariciáis al semejante como instrumentos de mi voluntad,
en muchos sois música, artesanía, siembra, cirugía u oficio
noble, así os veo yo mis amadas niñas que habéis envejecido
como los árboles envejecen entre los sueños de la umbría, solas.


viernes, 18 de agosto de 2023

Viajando por la Costa da morte

 

Nos guía el faro, pero no desde la esquina del mar,
nos guía desde el gris de la carretera
en un viaje de bosque y azul cielo.

Y en el roquedal, tan próximo, es un tocado de mujer la cascada,
volcándose el agua en la piel negra de la laguna.

Llueven sonrisas entre atuendos multicolores,
hay un ansia de fotografías en la luz
y playas convertidas en ausencia
con su arena de maná blanquísimo
y sus olas lentas como de espuma breve y fugaz.

Al faro lo abraza la corola inmaterial de la bruma,
peregrina el sol hacia el sur donde la claridad es de oro
y los bañistas fulgen como peces de plata.

Y en el humo de los cafés vuelan las palabras
sin un ápice de raíz en su casi invisible ascenso.

En la colina ocre, el hotel, verde como una hoja de metal, descansa.

Es hermoso el alfil de la bahía,
a la granítica cabellera de la costa la mece el aire,
puliendo sus orillas, como si un peine alisara
con la reja de su vientre la curva de sus perfiles.

El verano da color a los minutos,
y ya no hay sol en mi memoria,
solo espejos que se multiplican
y una patina sutil donde se superponen
una y otra vez, las imágenes
como si soñaran no haber existido.

jueves, 17 de agosto de 2023

Los sueños

 

Son la doblez paralela del ser, el prisma múltiple
donde las imágenes no tienen orden, la sinfonía
de los cristales que rotan, los barcos a la deriva
sin timón ni ancla sobre un mar inexistente, la cautividad
del sexo en las orillas que la moral no inunda, el húmedo
cáliz que contuvo el líquido que impregna los silencios de la noche,
lo imposible tan cercano al cuerpo, a la vida y los sentidos;
las historias que reviven entre sábanas sudadas como el color
revive en los espejos, los mensajes de mi mismo que no sé
interpretar porque los párpados desconocen la caligrafía oculta
de los índices, las horas que se diluyen en la retina de mi mente,
así son los sueños que me atrapan a traición y sin permiso.

miércoles, 16 de agosto de 2023

Tu juventud

 

La risa de los pájaros es tuya,

en el mar de tu desorden las olas no terminan de morir,

el desafío vence a la noche y hay colmenas de silencios que gritan sol.

 

Infinitos países te visten con colores de aventura,

no es necesario el carmín para que el rojo sea luz de encarnada fuente,

no es necesario el viento para que sur y norte coincidan en tus brazos

como alas, en tu cola remera de ave migratoria.

 

Hay un volcán azul en tus ojos y una larga sonrisa en tus pestañas,

hay rubís en tus pechos que ya no son tesoro

sino alhaja que se muestra al rocío, a la lluvia

y al furor del trueno.

 

En tu memoria de embrión la paz ríe como un niño alzado

hacia el cénit de la vida, de qué círculo huye tu corazón,

en cuál laberinto dejaste la huella volátil de la flor nacarada,

dónde la raíz que ahora crece invertida hacia el sol

y los planetas de los sueños más vívidos.

 

Tu libertad es de alondra feliz, tus días de calor y manantial,

tus años espigas que aún no han marchitado,

doradas como el brillo fugaz del oro

sobre el agua de un río que se aleja, se aleja.