domingo, 6 de agosto de 2023

Los amigos

 

Has perdido a tus amigos, es natural, la vida

se derrama en un delta sin regreso. Nadie sabe

dónde desembocará su agua de abril, sí nadarán

con él los peces primeros, si acaso una sirena nueva

atraerá su sexo, si en el transcurso del azar los pétalos

del tiempo se hundirán, y ya no habrá un rostro conocido

al que volver, ni una voz a la que seguir, ni mil secretos 

que, por fin, se alejarán como los pájaros que migran

en busca de otro manantial donde ya no beban los amigos.

 

 

La duda senil

 

No hay un sol bajo el revés de los párpados,
ni en el eterno eclipse de la noche que amplía
su horario de azabache, no hay luz en el núcleo
de la edad, cortina que vela, poco a poco, la juventud
de los propósitos. Por la boca de los relojes asoma
un túnel de horas negras, y ya no se ven el azul
del mar ni el blanco de la nieve, ni el gris pálido
de la bruma, ni el rojo incandescente del volcán.
Se vive en el sueño donde la realidad es un carrusel
invencible de imágenes que no son ni serán tacto,
ni ceremonia del día. No hay alba en la mirada
ni resplandor en los ojos, casi a ciegas la duda es un dios,
sin transparencia, ni tul, ni cénit. Cristal sin azogue, yo.

sábado, 5 de agosto de 2023

Semíramis

 

En el pico de la paloma la espada y el pulso de la ceniza,
el aire manso de la luz y los horóscopos vencidos
igual que hojas muertas.

El valor y el silencio, la fría magnitud de los espejos en su frente,
los jardines y el sur de los oasis en sus ojos negros.

Y la estela y la gloria, el misterio de unas alas y su sombra de oro,
el lino y los leones moribundos callando la curva de su nombre.

Semíramisarmonía vocal que anuncia a una mujer de pechos grandes,
leche invencible que amamanta al sol y desdeña a la nube que vierte
su lluvia sin que la historia agote su candil.

Aún se escuchan en el fragor de la lid su grito virginal de loba en celo,
su sonoro éxtasis de hembra indómita, el galopar de sus caballos sin jinete
surcando los mares de la noche.

jueves, 3 de agosto de 2023

La ola

Vuelve a caer desde su espuma alba,
forma el rizo que se ofrece feliz ante
la arena, recorre sus raíces cóncavas,
es la misma y a la vez otra, es crepitar
y es nieve, se derrama, suave como un lazo
de seda o volcánica como un dios sin paz. A veces
es ardor y azota su propia piel con la furia de un titán,
pero a menudo se desplaza con indolencia,
busca no llegar hasta el confín donde su huella
es un surco de la memoria húmeda y fugaz,
una lágrima de sal que roza mis pies de hombre
sorprendidos por el tesón acuoso de su ritual.
No soy caracola ni mar, pero algo de mí
nada sobre el perfil curvilíneo de su cresta
como un ángel que, quiere y no quiere, ser azul.

Oda a la luz

 

Inmenso manantial que incendia la vida,
piel que abruma los perfiles y el revés de lo oculto,
a su espalda crecen las sombras en un abrazo
de paz, bóveda azul o gris entregas la claridad
que cae sobre la materia y los cuerpos como
agua de rayos invisibles, hacedora del mundo,
hija del sol y las estrellas, llama en el corazón
de los ojos donde el teatro de los días no muere,
lentitud mágica que brota de los filamentos
atrapando a lo oscuro, dándole textura vital,
ámbito de amor en la sed de las retinas, blanca
atmósfera sin opacidad, ni calígine ni árboles sombríos.
Nos dejas ver el paraíso, y también las catástrofes
o la indiferencia puntual de las agujas, madre infinita,
cabellera del tiempo que se va, a ti dedico este poema
cuando ya asoma, por mi habitación, el crepúsculo.

miércoles, 2 de agosto de 2023

Cuerpo mío

 

Navío del aire eres, raíz de una tierra amiga,
alto espigón que no haya mar en su aventura,
frágil templo de una piel donde yacen las sílabas
de mi nombre, portal de los sentidos, aljibe de la luz,
explorador de los días inciertos que pasan como ángeles
de olvido, osamenta que alza su candil, que yergue su sed
sin esperar gratitud, pies y brazos que son mis hojas
y mis ramas, nacidas de un tronco que late y cumple
edad, impulso y razón, serenidad y miedo, dolor y feliz
amanecer tras una noche de silencio amargo, latido
que circula, una y otra vez, por la pared de mis venas 
como una canción de vida; todo eso eres tú, cuerpo mío.

martes, 1 de agosto de 2023

La agonía del conquistador

Por este lado se va al Panamá a ser pobres,
por este otro al Perú, a ser ricos;
escoja el que fuere buen castellano
lo que más bien le estuviere.


Francisco Pizarro

¡Ay! este reguero rojo donde nada el sol que quise mío,
¡Ay! el griterío y la sed, y la noche sin alba, ¡ay! mi delta
donde el caudal llora. En el instante del estertor,
vienen a mí, la colina y el castillo, la ambición y los sutiles
acentos de la itálica, el arcabuz y mis botas de imperio.

Y el paisaje como una red donde las minas del oro resplandecen,
en mi piel la historia de la luna y los espejos, siento el latido
de los bosques, la primavera infinita de la flora, la desnudez
impía caer como un fruto en las latitudes antiguas de una claridad
que perece, en la imagen de las islas y los istmos donde amanecerán
la fe y una riqueza sin pudor.

Soy candil abierto al hondo subterfugio de los pantanos,
la lluvia, el clamor de una hiel que en sus picos las águilas agitan,
sortilegio de los parajes con bruma, viejas montañas de ritos sin paz,
pero una misión sin horas tristes llama a la aventura, en una isla en flor
los lamentos de lenguas tímidas no enmudecen, trazo el limite en la arena
mordida por la ola, solo hay un segundo para decidir el signo del azar,
trece luces sin convicción, sin raíz ni almanaque se arrojan al vacío de un sueño.

Tan fácil fue cumplir mi destino, tan amigo el engaño, sus rituales
llevan plumas y pájaros negros en los hombros, un nombre me viene a la boca,
Atahualpa, luz astral, padre de esta nación de piedra y musgo, que morirá
como muere el aliento de la hiena cuando el sol de cristo la ilumina.

Ríos desbocados, la luna detrás de las nubes no alza su amarilla tez,
la astucia del jaguar, la sombra de la serpiente emplumada, las alas
del cóndor herido que ya no reconoce su cordillera, el culto
a las blanquísimas cumbres de un dios ahíto, son mi patria.

Por fin llega el sueño de las antorchas, fluye inmortal el torrente de mi sangre.

Yo solo os diré que he conquistado un paraíso para la historia.