domingo, 26 de julio de 2026

La alegría

 

La llamo siempre pero es caprichosa,

se presenta sin avisar con ese rostro infantil

y ese cuerpo que baila en medio de las sombras

para que brote en mí la paz que el corazón festeja

con latidos que galopan sin pudor entre la espesura

de la sangre dolida.


Los lobos del desencanto la acechan, los tristes días

son un ejército que sitia su canto, pero que no consigue apagar

la música que surge de lo hondo y que acompaña al festival de la luz.


Así llega y así se va, en un estallido agota sus fuerzas

como fuegos artificiales en la plenitud de la noche;

y después, se oculta.




No hay comentarios:

Publicar un comentario