Parecen citas, pero no lo son.
Esperando en la tienda por el pan,
igual que tú.
En el vagón de metro,
a la una de la mañana,
nosotros dos solos.
Aquella película de Kieslowski,
sesión de las cuatro,
en los cines Tom y Jerry,
el único perfil de la sala
que entreví era el tuyo.
En el pub “El tranvía” tú también tomabas Tío Pepe.
Es indudable hay muchas cosas que nos unen.
Y hasta es posible que nos gustemos.
Te lo digo ahora que hablo contigo
y el espejo
no contesta.
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