jueves, 23 de julio de 2026

La escalera

 

Nunca conté tus peldaños hasta la puerta de casa.


Te veía serpiente de recodos oscuros, laberinto

que inclina su pedestal sobre cuatro pisos

de los que solo uno es mi hogar.


Un eco me persigue si desciendo con pisadas impares

los escalones que forman tu espalda.


Nunca me cruzo con nadie, nunca llamo

a las otras puertas de ennegrecida madera.


Eres un río por el que circula mi cuerpo como un galeón furtivo,

eres mi confidente porque en los momentos de soledad

te muestras receptiva igual que una madre amorosa.


Al hollar tu piel busco mis pisadas más jóvenes entre tus losas

que ya no son niñas.


Son la cicatriz que perdura abierta para que yo encuentre

el mapa que me permita subir a lo alto, hasta tu cielo inmortal.

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