sábado, 25 de julio de 2026

Ciudad de invierno que habitas el cauce de mis venas

 

De pronto amaneces sol, con la luz tan clara del verano

y yo pienso que no eres tú, bajo mis párpados sigues gris,

derramada en lluvia, con el hastío secular que en los edificios

se transforma en metáforas de nieve, con el frío húmedo

que en mi carne aterida deja constelaciones azules como

ramificaciones de un manantial que transita por los recovecos

más íntimos de mi ser creando surcos de paredes mudas,

sin una voz que responda a su fluir de agua casi retenida

por el cauce que se multiplica en frágiles cristales de hielo,

flores de escarcha que decoran el líquido paso, ya no es rojo

el frenesí sanguíneo, un haz de blancura surge de mis venas

abiertas a la luz donde habitas tú en la espiral de un invierno

que no consiente que llegue a mí el sol amarillo del estío.


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