jueves, 18 de junio de 2026

Isaac

 

¿A dónde me llevas padre en lo más profundo de la noche?


Ulula el búho, la sierpe escondida observa el paso

que asola mi virtud, la luna juega a ser luna

en el cielo oscurecido, casi desnudo, padre,

tu espalda encorvada que ansío abrazar.


Ya tus ojos niegan mis ojos y en tu tez el viento forma ríos de dolor,

cuál es mi destino padre, tú que adoras al dios todopoderoso,

que le sirves con la fidelidad de un alma dócil,

que irás al sacrificio para que nuestro pueblo

tenga un hogar, un destino

y una fe eterna.


Adónde te diriges, padre, aquí hay solo pedregal,

ninguna fuente, ninguna higuera o árbol, solo matojos,

arbustos secos, aras que llevan mi nombre.


Por qué me sujetas ahora padre con tus fuertes brazos

y porque brilla en la noche el haz de un cuchillo.


Cuando ya el filo roza mi carne, un parpadeo de luz,

un ángel divino detiene tu acto brutal, es la palabra de Dios

la que en boca del enviado te indica el nuevo sacrificio.


El cordero espera ajeno a su suerte, ya la sangre que brota

no es mi sangre cuando penetra en el corazón más tierno tu daga,

por fin ríes, padre, me abrazas, me besas, me pides perdón

y soy yo quien por ti llora,

querido

padre

mío.















No hay comentarios:

Publicar un comentario