
Has pensado si son sangre también, venas finísimas
que estallan en color. Cientos, miles de miles
como un ejército que se expone al sol, al agua,
a un microcosmos o a una jungla impenetrable.
La edad atosiga su brillo, mata la raíz, ejerce
una costumbre de páramo y caen como árboles
exhaustos; sus hilos blancos, refulgen en la noche
son heridas del tiempo inviolable. En la juventud
crecieron libres, frondosos, esquejes que la luna premia;
después su hogar fue un hombro, la canción del peine,
un alud de añoranzas que cruza la oronda senectud
del cráneo. Sois un espejo de muerte o un símbolo
de infelices sombras. En esta fotografía acicalas
con el hueco de tu mano un rizo rebelde y piensas
que la vida es como el aire que se posa en la luz
y se escapa, así la almendra que tus cabellos dejan
en el arcoíris fugitivo del pasado.
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