¿Qué hay allí sino el mismo aire,
la misma luz que atraviesa la sombra,
mi cuerpo que divide los dos planos
de un único mapa?
Cruzo el umbral y no hallo tu voz
en la habitación vacía.
No es un puente el dintel,
la oquedad reina
en su interior.
Ninguna llave abrirá su faz de espejo.
Nadie espera detrás,
nada existe
en el pozo
de lo no vivido.
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