Ayer el mundo completamente abierto,
hoy el refugio de los espacios cerrados
y otro mundo dentro que no muere. Si
unimos nuestras manos los ríos navegan
en nosotros como espejos que nos miran
para recobrar el misterio de la luz. Puedes
creerlo, pues no hay mentira que contradiga
a la memoria, ni fluir que amanezca más allá
de tus orillas, o de las mías, diques del amor
extasiado.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
martes, 14 de noviembre de 2017
En la fiesta
Ahora que está mi vaso vacío
-y ya es tiempo-
un cubo de hielo permanece allí
como un iceberg dormido.
Hay un rumor de palabras oscuras
que rebotan en la pared
y vuelven al círculo
tan lejano de mí.
Las risas, el alcohol, los labios rojos,
el esmoquin y la naftalina,
el sudor que amanece en las yemas
de unos dedos prensiles,
forman un coro que sobrevuela la música,
la luz y el espacio donde los cuerpos
se asemejan a un nido ya putrefacto.
Alguien roza mi hombro
y las golondrinas de la espera alzan
sus picos de hastío y locura .
Se astilla algo en mi interior
porque la piel escribe enigmas
y mis oídos cuelgan como campanas
que no quieren tañer,
que solo quieren la quietud del tiempo
deslizándose en las arterias,
sin noche, sin estrellas,
fluida hacia el destino inmediato
del solitario existir.
-y ya es tiempo-
un cubo de hielo permanece allí
como un iceberg dormido.
Hay un rumor de palabras oscuras
que rebotan en la pared
y vuelven al círculo
tan lejano de mí.
Las risas, el alcohol, los labios rojos,
el esmoquin y la naftalina,
el sudor que amanece en las yemas
de unos dedos prensiles,
forman un coro que sobrevuela la música,
la luz y el espacio donde los cuerpos
se asemejan a un nido ya putrefacto.
Alguien roza mi hombro
y las golondrinas de la espera alzan
sus picos de hastío y locura .
Se astilla algo en mi interior
porque la piel escribe enigmas
y mis oídos cuelgan como campanas
que no quieren tañer,
que solo quieren la quietud del tiempo
deslizándose en las arterias,
sin noche, sin estrellas,
fluida hacia el destino inmediato
del solitario existir.
sábado, 11 de noviembre de 2017
Si no estás
A ratos imagino que no estás
para no sentirme perro de tu siembra.
Una luz sin ti no se derrama,
no siente la herida,
no ilumina la corporeidad de los segundos,
no graba el silencio,
no concita el rumor de un latido,
solo es vaho en un cristal que se desangra.
Al soñar me deslizo por tu vientre
con un beso húmedo
o una boca de marfil,
cuando hablas el susurro se convierte
en galope interminable,
cuando callas son tus ojos
el misterio de no mirarnos nunca,
cuando no estás te sustituyo
por mi ausencia, para así vivir contigo.
para no sentirme perro de tu siembra.
Una luz sin ti no se derrama,
no siente la herida,
no ilumina la corporeidad de los segundos,
no graba el silencio,
no concita el rumor de un latido,
solo es vaho en un cristal que se desangra.
Al soñar me deslizo por tu vientre
con un beso húmedo
o una boca de marfil,
cuando hablas el susurro se convierte
en galope interminable,
cuando callas son tus ojos
el misterio de no mirarnos nunca,
cuando no estás te sustituyo
por mi ausencia, para así vivir contigo.
jueves, 9 de noviembre de 2017
Como un hada en el jardín de la claridad
A través de la luz tu cuerpo no se rinde.
Semáforos de ausencia y migas donde
se dibuja el camino. Alguien-que no eres tú-
recorrió los vértices y le habló a dios de
un enigma sin fe. Aprende el sol de su órbita
como el pájaro de su canto. No pongas la nieve
en el surco de agosto, deja que alcance el éxtasis
un cenit innombrable, el rayo que, tú sabes,
caerá siempre a destiempo. Al fin las ventanas
descubren lo que ya era un haz en agonía.
Y son las sombras un ramaje crepuscular
atentamente herido. ¿Me sueñas en la claridad?
¡Sí!, tus alas reconocen la huella que sobrevive
en transparencia, como un silencio de mariposas
latentes o un jardín que llegará a ser mustio,
pero que hoy es un resplandor entre los días
de este paraíso fugaz al que nosotros llamamos
el tiempo de las miríadas en flor.
Semáforos de ausencia y migas donde
se dibuja el camino. Alguien-que no eres tú-
recorrió los vértices y le habló a dios de
un enigma sin fe. Aprende el sol de su órbita
como el pájaro de su canto. No pongas la nieve
en el surco de agosto, deja que alcance el éxtasis
un cenit innombrable, el rayo que, tú sabes,
caerá siempre a destiempo. Al fin las ventanas
descubren lo que ya era un haz en agonía.
Y son las sombras un ramaje crepuscular
atentamente herido. ¿Me sueñas en la claridad?
¡Sí!, tus alas reconocen la huella que sobrevive
en transparencia, como un silencio de mariposas
latentes o un jardín que llegará a ser mustio,
pero que hoy es un resplandor entre los días
de este paraíso fugaz al que nosotros llamamos
el tiempo de las miríadas en flor.
domingo, 5 de noviembre de 2017
sábado, 4 de noviembre de 2017
El pis
Me gustaría que fuera
arco iris sobre la raíz árida.
No la fuga,
no la canción del óxido.
Es un acto de amor
sobre la porcelana,
el alivio de los pájaros
de un único trino,
la dársena que se vuelve sombra
en el rectángulo de una parte
que ya no eres tú,
las gotas
eternamente libres
de la desobediencia.
Te acomodarás como una estatua
que fluye, el desborde amarillo
criará fantasmas o manantiales
que en un segundo cesan.
Tú y yo, baño amigo,
entretejemos la intimidad,
y nos duele la insolencia de la luz,
el ruido que las cisternas concitan
igual que un arpegio
o una despedida fugaz.
arco iris sobre la raíz árida.
No la fuga,
no la canción del óxido.
Es un acto de amor
sobre la porcelana,
el alivio de los pájaros
de un único trino,
la dársena que se vuelve sombra
en el rectángulo de una parte
que ya no eres tú,
las gotas
eternamente libres
de la desobediencia.
Te acomodarás como una estatua
que fluye, el desborde amarillo
criará fantasmas o manantiales
que en un segundo cesan.
Tú y yo, baño amigo,
entretejemos la intimidad,
y nos duele la insolencia de la luz,
el ruido que las cisternas concitan
igual que un arpegio
o una despedida fugaz.
viernes, 3 de noviembre de 2017
El aullido del nonagenario
Esta piel ya no es la tuya.
Venció su holograma escarpado,
la insolencia del despertar reseco,
el estallido de un brote
entre las hojas acres del fémur.
Años sin memoria tras una luz perpetua,
gimnasia que no adivina en los espejos
la caries ni el rastro olímpico de un viaje
cuya eternidad supones.
Hasta la mejilla caída
o el círculo donde ahora reluce
este otoño que no creías vivo.
El lugar donde la grieta
es una verdad que agoniza
y aún no sabes cómo has llegado hasta aquí,
prisionero de esta lluvia que te empapa
con su raíz gastada y sus sombras azules,
el ataúd que ya todos ven alzarse
en las orillas de tu nombre.
Venció su holograma escarpado,
la insolencia del despertar reseco,
el estallido de un brote
entre las hojas acres del fémur.
Años sin memoria tras una luz perpetua,
gimnasia que no adivina en los espejos
la caries ni el rastro olímpico de un viaje
cuya eternidad supones.
Hasta la mejilla caída
o el círculo donde ahora reluce
este otoño que no creías vivo.
El lugar donde la grieta
es una verdad que agoniza
y aún no sabes cómo has llegado hasta aquí,
prisionero de esta lluvia que te empapa
con su raíz gastada y sus sombras azules,
el ataúd que ya todos ven alzarse
en las orillas de tu nombre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
