Me voy a desdoblar en un yo que habita el pozo
de su vientre, voy a cumplir con la oración
que en el interior del azogue aún repite la letanía
de la infancia, vuelvo a la mirada que dejé antaño
en su lisa piel, retorno a la imagen que murió
en un atardecer sin luz en mi habitación de niño,
recuperaré la ropa con que cumplí los diecisiete,
el llanto que no pude reprimir y que mojó su luna
con lágrimas de invierno, el misterio de la metamorfosis
en el perfil, en el rostro, en la sombra que dejó
de estar viva cada vez que me perdí en su regazo.
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