martes, 31 de marzo de 2026

Lo perdido

 

En lo sinuoso y en el atrevimiento se mide el temple

de la incertidumbre; nunca sabrás de la sílaba donde

crecen los istmos del frenesí, tampoco de la savia

que en el corazón del árbol fluye como sangre de abril;

de las horas únicamente podrás interpretar la sinergia

del eco, de mi piel en la que tatué la sonrisa de tu nombre

no habrá rastro en el frío silencio con que vistes tu desliz

de sirena ausente, y vendrá la lluvia a romper el delirio

de la sequedad, y por fin bajo la bruma donde la ciudad

ya no descubre los pasos de tu ausencia ningún vestigio,

ni raíz que florece adornará el sendero de las lilas que plantó

mi ansia para que el turbio ángel que te excusa no dejara

un nimbo de piedad en el triste destino de las hojas

que caen sin el falso púrpura del rubor en mis mejillas

para así atardecer junto a la sombra que dejó el ágil

devenir de un agua indemne que en el futuro solo será

el cauce seco de un río que se perdió en la noche.









lunes, 30 de marzo de 2026

Una historia de desamor

 

Te regalé muchos ramos de rosas rojas.


Y un vestido de Armani.


Y un fin de semana en Londres.


Y unos pendientes estilo art noveau

-de oro y piedra preciosas-.


Pero aunque los aceptabas

-quién no-

tú en el fondo no querías mis regalos.


Lo que tú querías era a alguien

musculoso, jovial, con gustos

actuales: reguetón, una buena película

de Torrente, cinco horas de gimnasio

al día…


Yo en cambio te hablaba de Torrente

-pero de Torrente Ballester-

de poesía, del cine de la Nouvelle Vague,

de la música de los ochenta

y los noventa…


Qué aburrido, dijiste.


Al fin comprendí que no estábamos hechos

el uno para el otro

y que el amor no se compra.


Aunque eso fue después de tragarme

la discografía completa de Bad Bunny,

toda la saga de Torrente

-no me refiero claro está ni a los gozos y las sombras

ni a la saga fuga de J.B.-

y de aguantar como pude

dos meses intensivos

de gimnasio.













domingo, 29 de marzo de 2026

El amor y las distancias cortas

 

Veo muy mal de cerca.


Seis dioptrías en el ojo izquierdo

y diez en el derecho.


Mis gafas

-como se suele decir-

son de culo de vaso.


Si estoy contigo

y te muestras cariñosa

no me las pongo.


Tú también ves fatal de cerca.


Diez dioptrías en el ojo izquierdo

y seis en el derecho.


Sin lentillas me miras muy raro.


Algún día haremos el amor,

yo con gafas y tú con lentillas.


Y será el fin de nuestro matrimonio.



sábado, 28 de marzo de 2026

Mi vida en Instagram

 

Una fotografía en la playa de Benidorm

dónde se ve cómo resaltan

mis abdominales.



Otra fotografía en el monte

haciendo senderismo

con ropa de marca.



Mis vacaciones en Hololulú,

fijaros en la camisa floreada

y el lei hawaiano.



Aquí una despedida de soltero,

alcohol a tope

-y otras cosas-

la striper que no falte.



Un video en la cocina

para enseñar cómo se hace

-estoy a la última-

un tartar de ternera

con huevo y mostaza de Dijon.



Otro video tirándome en parapente

desde un acantilado.



Más fotografías en un restaurante de moda

haciéndome pasar

por influencer.



Tengo tres mil me gusta.



Soy feliz, salvo cuando me miro fijamente en el espejo.



Porque entonces descubro al tío más idiota que conozco.






















viernes, 27 de marzo de 2026

Obituario

 

Ayer se fue.


Amante del color,

un pájaro sin rumbo,

frágil como una brizna

que mece el viento.


Nunca de sus labios brotó la noche,

era la luz que iluminaba

los días

más aciagos.


La quiero así

en el recuerdo

y no como la triste sombra

de la última vez

que nos vimos.


Le espera un ángel que ríe.


En su devenir de pájaro

todos los colores del mundo.


Como una brizna viaja

con las olas

del tiempo.


Será una luz

en mi memoria

ya

para

siempre.





















jueves, 26 de marzo de 2026

El soñador

 

En este juego de líneas donde el volumen se adapta

al espacio con la fe antigua de la perfección mi longitud

no reconoce la geometría de los poliedros que limitan

mi existir, vago por los caminos de la luz entre el color

y la densidad, rozo con mis mejillas el aire que busca

lo infinito en el azul del tiempo, me desnudo entre las olas

de un mar invisible porque detrás de mis párpados existen

océanos de nieve sin la espuma ni el coral de los arrecifes

del sur y vuelo con las alas de la fantasía buscando las rosas

que crecen en las nubes como fruto que expande un resplandor

de luna sobre mi faz cansada, y ya no sé si sueño o me vence

la ilusión de abrir esta jaula donde la vida pone un cristal

en mis ojos para que así lo visible se vuelva, sin remedio, cárcel.



miércoles, 25 de marzo de 2026

Mi enfermedad y yo

 

No sé si es que me odia

o simplemente

necesita un hogar nuevo.


Si le hablo con cariño se irrita y muerde.


Es cruel y despiadada.


Es como una aguja al rojo vivo

que no cesa de clavarse en mi interior.


Siempre con sed, a menudo aúlla como un lobo fiero.


Le puse un nombre a mi fiel animal de compañía: “Esclavitud”.


Y así seguimos, ella creciendo en mí,

yo aguantándola,

como dos esposos sin paz, 

hasta que la muerte

nos separe.













martes, 24 de marzo de 2026

La música de Adela

 

Adela, tal vez setenta años,

toca el piano todos los días

de tres a siete.


Es mi vecina del tercero.


En el segundo a cada poco se escuchan gritos,

son familia numerosa, y ya se sabe

compiten a ver

quien habla

más alto.


A los del primero casi no se les siente.


Qué maravilla.


Yo ocupo el último piso

-o sea el cuarto-.


Estoy entre la música de Adela

y el desván

por donde corren las ratas.













lunes, 23 de marzo de 2026

El desagradecido

 

Me tatué en un brazo la bola del mundo.


Tú en cambio elegiste un nombre.


El mío.


Lo llevabas en el pecho.


Lo llevabas en el alma.


El tuyo fue un acto de amor.


Poco puedo decir de mi propio tatuaje.


Tan solo que no aparece en él

tu nombre.





domingo, 22 de marzo de 2026

Nunca ceno solo

 

Soy un hombre de rutinas.


A las nueve en punto de pie.


La gimnasia matutina, el café cargado,

un poco de lectura y antes de comer

el vermú en una terraza.


El almuerzo frugal, una siesta breve,

más lectura, un rato de tele

y un par de vinos en el Mesón de mi calle.


Por la noche la soledad y yo cenamos juntos.


Y así cada día.



sábado, 21 de marzo de 2026

Amigas hasta la muerte

 

Allí están, como todos los días,

a media mañana

ocupando su sitio

junto a la cristalera

del bar de la esquina.


Hoy son diez- ayer once-

van muy arregladas

con sus coloretes en las mejillas,

los labios rojos,

las perlas y collares

y esa ropa de otro tiempo.


Las oigo hablar, reír,

que si su esposo,

que si sus hijos,

que si sus nietos,

que si fulanita...


Cuando el tema es político bajan la voz,

aunque uno ya supone de qué pie cojean.


Son felices así, con sus cosas.


Que dios me guarde de su juicio.





viernes, 20 de marzo de 2026

El súper

 

Vine aquí a comprar una palabra amable,

un abrazo, un perdón…


Y me encontré con el precio de la carne,

del pescado, de los embutidos,

de las latas, del pan…


No hay un súper para el alma.


No se puede comprar el cariño verdadero.


Ni con todo el oro del mundo.



jueves, 19 de marzo de 2026

Los desayunos sin Sol

 

El café con leche bien negro-como mi alma-.


Y sin azúcar-lo dulce eras tú-.


Unas gotas de aceite virgen en el pan de ayer.


Sin zumo porque me olvidé de comprar naranjas.


Y encima llueve.


Lo curioso es que contigo no tomaba el café tan negro,

el azúcar- ya lo dije- lo ponías tú,

lo de virgen era una metáfora,

el pan siempre recién hecho,

y el zumo para qué

si nos besábamos varias veces

antes de irme.


Tu nombre, Sol.







miércoles, 18 de marzo de 2026

Retrato sentimental

 

Tú eres mi Islandia.


Te percibo dura e inhóspita,

un géiser que se alza salvaje,

el viento ártico que asola mi mundo.


Tu piel blanca, casi albina,

tus ojos de un celeste polar,

el invierno tuyo que no cesa...


Y yo que buscaba tu calor

poco a poco

me voy muriendo

de frío.



martes, 17 de marzo de 2026

Las palabras ocultas

 

Esas palabras quedaron en mí y aunque las volví a utilizar no fue ante ti, en la hora exacta, en el momento en que debieron partir de mi boca para revelar lo que debió decirse cuando eran sin duda necesarias. Esas palabras son ahora una proclamación que llega tarde porque mi cobardía no supo encontrar la manera de comunicarlas. Y me dejé ir como la hoja caída de un árbol en el río de la costumbre. Sellar los labios, volverse mudo, no expresar el sentimiento verdadero sino aquel que finge para no tener que vivir la cruel certeza que distancia los destinos. Pero las palabras siguen ahí como la constatación rebelde de que nunca debieron ser condenadas al silencio. Para ti ahora serán un pensamiento al que no di vida, y fue así cómo oculté en mi interior lo que debió ser dicho en tu presencia, en este hogar que aún nos contempla, en un instante que ya es pasado.




domingo, 15 de marzo de 2026

Los sufrimientos

 

Es preferible el intenso que muere de su propio estallido,

el pausado se estanca como un agua negra en el corazón

que ya no sabe palpitar de alegría, a menudo nos roba

el sueño con su artificio de dolor, jamás finge ternura

cuando la soledad es un pozo donde nadan los recuerdos

que azotan el tranquilo acontecer de los días, pone lágrimas

en los pómulos como flores de un jardín marchito; son alfileres

que hincan su sed en las venas con el argumento hostil de la culpa,

solo el perdón anunciará su ausencia si llega hasta mí su mano salvadora.



sábado, 14 de marzo de 2026

El visillo en los párpados

 

Adivino lo invisible que hay más allá de la sombra.

Cómo las manos buscan en los pliegues de la tela

un mundo de fantasía, cómo sus dedos eligen

un altar donde el misterio sea para mí un ángel

de amor, cómo desnuda los hilos del organdí

con la caricia táctil del ensueño, cómo peina

las ondas que se deslizan por sus hombros

mientras la luz cruza la celada que ensombrece su labor.

Adivino lo invisible detrás de mis párpados cerrados.



viernes, 13 de marzo de 2026

Soledad

 

Infinito contorno que perfilas mi existir,

muda como una hoja perennemente reseca,

en tu acecho hay una doblez de páramo

en el oasis de la templanza, juntos nacemos

y morimos igual que esquejes de un árbol

que brotó único, en la lejanía del bosque,

no eres carne ni alma, no eres la flor alegre

que ilumina mi ser con voz de pájaro feliz,

pero siempre estás ahí como una sombra

que acude cuando nadie me escucha, solo

tú que nada dices después de que el dolor

asome con su rayo de luz inagotable eres

fiel, con tu presencia, al destino que cumplo.



jueves, 12 de marzo de 2026

Yo que fui huésped de un viejo hotel

 

Sin sonido, solo humedad y un pábilo de luz en el dintel.


El nombre está borroso, la puerta vibra con el temblor del cristal.


¿Son de cartón los espejos, el silencio un rayo que no escucha

el eclipse del ayer, acaso hay pájaros en las molduras

o un manantial bajo la alfombra de tapiz geométrico?


¿Y la música de un violín en la noche, el rumor de las conversaciones

en un idioma inaudible, la luna en la lucerna, la pared oscurecida

por el rastro del tiempo?


Pende de la araña un microcosmos de luz y yo santiguo el aire

con mi índice de niño, qué paraíso de almidón en la chalina,

qué rotundo el lazo en la nuez del servidor, qué palabras

de dulce ensueño anuncian la carta como un féretro que se abre

al pórtico de mi boca.


Y resplandece la cubertería y la cerámica gime,

y en el vidrio habita un fluido de lágrimas, y en el mantel

un mapamundi como una enagua de ribetes de coral

que tapara la pulida superficie de la caoba.


Oh! la fúnebre senectud de los cuadros, la columna griega-agrietada,

el estuco blanco y las flores en el brocal de un búcaro.


Ya voy al vientre de la nocturnidad después de la fugaz canción del hambre,

el mármol y la balaustrada en flor con el óxido del hierro

y la pintura enferma y ese quejido en el alma del edificio

cuando mis pies hunden su estilete en la madera rota.


Y yo sin el uniforme púrpura, y yo con el andrajo y los pantalones azules del mendigo,

y yo casi mudo como una estatua en el fósil iris de la edad,

y yo ángel que en su habitación escribe versos que caen al suelo

igual que nieve tibia, y yo que no respondo a la pregunta del barman

salgo a la lluvia como quien sale al adiós de una nave sin destino.


Y yo que conocí la sinrazón anacrónica que se instaló en la cortina de mis ojos,

me alejo de la luz, del rótulo con letras sonámbulas, de los números que son el epitafio

de las habitaciones vacías, del tordo que huye del alféizar, de mi sombra saciada,

y voy al encuentro del duende que no madruga con el corazón en calma

y en la voz un rosal ya sin espinas.









martes, 10 de marzo de 2026

La aparición

 

Poco a poco se perfila en el contorno del espejo.


Tú quisieras ver la infancia,

la plenitud de un hombre,

incluso la madura tez de un anciano.


Pero no, allí está para recordarte tu destino.


La maldita calavera.



lunes, 9 de marzo de 2026

Reloj de pared

 

Es la hora del Cuco, la letanía del péndulo en la ojiva,

el duelo de las agujas bajo el cristal, de haya o de caoba

su carne, de porcelana el fondo, la coreografía de los números

y el oro de las saetas, el carcaj omnisciente de las horas,

el sonido de un corazón sin alma y el canto del Cuco como

una risa triste que no volveré a oír si ya está aquí la eterna noche.

domingo, 8 de marzo de 2026

Mientras tú caminas bajo la lluvia nocturna

 

Y lloverá el álbum de la luz en tus tobillos

donde la sombra escribe nubes que viajan

por los rieles de la lentitud.



Ahora que el viento sabe nombrar las esquinas

que dibujan la corpórea sed de tu devenir

yo busco la geometría de los portales,

el excelso armazón de los arcos

donde la lluvia pierde el rumbo de su efímero destino

entre columnas de un rosa frágil.



La sinrazón de verte cumplir con los horarios del azar

describe mi sutileza cuando-imán de tu ser-

alcanzo la huella que se diluye al llegar mis pies

a lo que ya es tu sur, a la cuadrícula que en la gravilla

hunde tu firme desliz de hembra que dirige su talle

a la entrecortada luz de un farol que en el atardecer estira su lengua,

su cono como alfil sobre la plaza que espera tu huida.



Mientras los pájaros que no te olvidaron se asoman a los campanarios,

allí sus alas son hojas de un árbol nuevo,

allí nunca hay para ti el ocio de un badajo que no suena firme

pues en tu voz los ecos son un vestigio de azares

que llueven como clamores de una luna vieja.



Y tú que naciste entre olas de mar, mensajera de los faros,

haz que vigila cualquier deriva, la mía que te sigue más allá del perdón,

entre calles sin lucidez con los mil perfiles que rastrean

los hilos breves de la lluvia que se posó en tu ausencia.



Ajeno yo a ese murmullo que acompaña a la larga estela de tu agua,

toda tú río de un ramal que me hace perder el rastro primigenio

que, de pronto, es una línea de carmín que señala en donde morirá la luz

que ya no ilumina el deseo.











viernes, 6 de marzo de 2026

Viento

 

Me llevaras a la distancia mayor donde deje atrás las huellas

que me nombran, y viviré en tu azar como una golondrina

en la acrobacia de la luz, ante ti mis cabellos extienden

sus ramales, mis pestañas tiran de los párpados para no

sentir el aire frío que sopla entre las nubes viajeras,

los árboles bailan tu danza con el collar del ramaje

girando como los derviches de oriente, y yo me siento

espora, brizna sin latitud, papel desnudo con el que juega

tu invisible confín que da sentido y temblor a la fantasía.



jueves, 5 de marzo de 2026

El mendigo

 

Cómo ya es sequedad y temblor, una cuña de mugre

consolida la cicatriz eterna en su faz de atlante, cuando

los ojos se detienen en un punto retorna el alba de lo

que fue como un trasluz recóndito de niñez y sueños,

viste la tela ambigua que trastoca los nombres de victoria

y pérdida, en sus labios la grieta, en sus hombros el frío

de un enero sin paz, en su piel las islas del dolor como

llagas de un océano oculto bajo pliegues de costra y vómito,

ya no es el rubio jazmín que florecía junto al estanque de la juventud,

el mitón cubre sus dedos como alfiles, fuma la colilla última

del último cigarrillo antes de que los párpados caigan sobre

los ojos casi ciegos del penitente, nadie se para ni un segundo

a mirar cómo se acuesta entre los cartones que recogió esa misma

tarde del contenedor azul tan próximo al callejón del supermercado.



miércoles, 4 de marzo de 2026

El apátrida

 

Otra vez el aprendizaje, la mímesis para no ser diferente.

Sin familia, 
ni perro 
ni gato

El idioma que asumo con mi acento que canta,
los hoteles de tránsito, un trabajo temporal,
y después irse.

Hacia otro lugar.

Y de allí de nuevo partir
quién sabe en busca
de qué.

martes, 3 de marzo de 2026

A mi cuerpo

 

He visto tu alba, tu mediodía y tu ocaso.


Me contienes como un árbol de piel

-aunque no florezcan ya tus hojas-.


En tu interior la vida se estanca

como el cauce de un río

que agota su caudal.


Cuando el fin asome

-como los mejores amigos-

nos daremos la mano

antes de yacer juntos

para siempre

en la misma sepultura.



lunes, 2 de marzo de 2026

Reivindicación del misterio

 

Que la vida no se quite el velo, que la transparencia

no permita que lo nítido descubra la verdad íntima

del ser, que más allá de lo evidente exista un abismo

donde naden felices las mil sorpresas del azar.


Sin el revés no hay ensueño ni la imaginación podría convertir

en magia la realidad que tantas veces decepciona, sin lo oculto

que insinúa que existe luz más allá de la sombra ningún secreto

sería revelado, ni el clamor de las preguntas hallaría respuesta.

domingo, 1 de marzo de 2026

Tu imagen

 

Elígeme entre las rosas blancas,

desde el tren que atraviesa la luna de tu nombre

hasta la lluvia que crece bajo los aleros del azar,

con la vibración estéril de la linfa

y de la sangre cayendo en ramal por la oscura senda del deseo,

y en el arrebol la pálida caricia que viaja en nube

y en la distancia los visillos que ocultan los iris de tu ojos tristes.



Nuestra ciudad no llora, es alegre como un rizo que cae altivo

sobre la faz de la alegría, pero la otra ciudad callaba y en la bruma,

en el sudor de la piedra, en los arcos donde la lluvia proclamó su desnudez,

en la metamorfosis que va creciendo en tu alada trayectoria de mujer sin destino

antiguos vítores acompañaron el tránsito de tu imagen sin edad.


Tu imagen que ya no es abril entre arbustos de color,

que ya es eternidad de luces bajo una bóveda de ángeles

que nombran el callado río donde nada tu sonrisa

que huyó al morir de repente toda la claridad que un día reflejó el ideal

de un sueño vibrante y fugaz como el rayo que en la noche destella

sin la memoria de haber sido una cicatriz de luz

que vaga desde entonces por los intersticios del recuerdo.















sábado, 28 de febrero de 2026

Alma

 

Ahora habla el alma con la voz del silencio,

está ahí sin que pueda escuchar cómo dice

mi nombre, la sé real y la sé viva, la sé fiel

como una amante tímida que se abraza con vigor

a mi cuerpo, la sé tan eterna como yo efímero.

viernes, 27 de febrero de 2026

Cicatrices

 

Fueron la derrota de la armonía al abrirse lejos del cauce

íntimo por donde circula la sangre entre impulsos de azar,

la herida dejó una línea en la piel como un largo

aullido de agonía, son ciudades de muros ocres,

látigos que aún zigzaguean en el tapiz de la epidermis,

sonrisas tristes que reproducen símbolos únicos

en el mapamundi de un cuerpo que ya no es ese

territorio virginal donde amaneció la infancia,

solo el que ha vivido sabe que en cada cicatriz

hay todavía rosas que con la luz del ocaso florecen.

jueves, 26 de febrero de 2026

El sueño del Minotauro

 

Nunca vi los pasillos como túneles,

había luz de antorchas

y el olor puro de la carne tierna.



Logré salir al mar, la noche clara,

el corazón virgen.



Y navegué a la deriva

pero una luz me condujo

de vuelta a la isla.



En el laberinto solo estabas tú, esperando.



Por fin comprendí que lo único real era mi hambre.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Esos días que el recuerdo vuelve felices

 

No sonaron címbalos al amanecer ni buscó un ángel

mi áspera mejilla, ningún coro ni algarabía acompañó

la cadencia de los relojes, la luz no brilló más para

que mi sombra bailara alegre; sentí paz en mi interior,

flui como el caudal de un río en abril entre arbustos

en flor, sin esperarlo llegó el día del éxtasis como una brisa

leve, un latido en calma, la sensación a posteriori

de que vivir nos regala instantes que en el recuerdo

crecen y son consciencia de que la felicidad pasó

a nuestro lado de puntillas y así es que solo fuimos

capaces de disfrutarla cuando ya éramos futuro.

martes, 24 de febrero de 2026

El charco

 


¿Quién pudiera decir que solo es agua, lluvia quieta,

lágrima de gigante? Yo veo en él un mapamundi imposible,

una bruja al fondo de un cielo gris, tu rostro en la pátina

que oscila con el aire manso. Es huella fugaz, acuario

sin peces, cristal donde la luz nada como un ángel-niño.

La sed del sol y el azul solo le dan media hora de vida.




lunes, 23 de febrero de 2026

Ventana del alba

 


En el centro de la transparencia hay un mar de luz,

como la vulva de una invisible flor te abres al día,

la pureza del cuarzo recibe del sol una bendición

de claridad, mis ojos que ven cómo parte la noche.




domingo, 22 de febrero de 2026

Infancia

 

El territorio que transita por los ríos que juegan

a nombrar su inicio y su fin.



Las habitaciones con dibujos a medias como un arabesco

que crece sin saber en qué pared lucirá su filigrana.



Las huellas recientes del que todavía es liviano

y flota en el azar y será producto de un mañana

que perturbe la candidez de su ágil pensamiento .



El que sabe que la vida es un rocío temporal que se posa

en la inocencia con el agua que alegra la piel sin llagas del impúber.


Los ojos donde no existen barrancos negros, ni las pesadas hojas

de un árbol herido caen día a día sobre el frágil tapiz de la edad.


El confín como una isla entre la bruma y el que nada en el océano

sin avizorar aún en el horizonte su más que probable naufragio.









sábado, 21 de febrero de 2026

Miénteme

 

Un día aprenderás a cambiar el color de las flores,

nace el arrullo del canto más cruel mientras tú imitas

la albura que ha vertido la nieve en el cauce rocoso de mi nombre.



Yo sé que hay alas de ángel en tu verbo y que maquillas el rojo

para que no vea la sangre arder cuando la derrota provoque en mí

un ascua que licue en púrpura la fiebre que en mis ojos lagrimea

como un mástil de dolor en el navío del fracaso.



Y no es piedad tu larga cabellera de amor, no hay espadas o fusiles

que desde tu boca me inviten al delirio, no coses la seda del mal

a mi piel desnuda, toda tú eres palabra cándida que voló con los pájaros

de la infancia para dejar su sombra en mi jardín de estío.



Como un eclipse que adormece la luz del sol en el desierto de mi alma,

como si en el encaje de un hemistiquio tú fueras la palabra feliz

que ya no aviva el tizón del desencanto

honras el círculo de mi existir con la infantil canción de la mentira.



Miénteme hasta el fin, que nunca vea en mi espejo cómo crecen

los estériles cabellos de la congoja

aunque el precio sea desconocerme o negar lo que soy

bajo la claridad de una luz

-que yo lo sé-

iluminará a otro.

jueves, 19 de febrero de 2026

Crees que lo que te sucedió es único, aunque en realidad es compartido

 

Sin el denuedo, sin el plomo ni la raíz ni la flor de la lucidez.

Apenas un aire que pasa, la inclemencia de los relojes
que no fijan nunca el volumen, la dimensión de lo real
cualquier matiz, la palabra que por una vez extiende
su propia luz sobre el silencio sin dejar la huella del olvido.

El éxtasis que recorre las venas como un relámpago de infancia,
el placer que dura el exacto segundo en que ya se nombra lo muerto,
la epifanía de la realidad sin que la razón comprenda la magnitud de lo ido.

Y después, en la memoria, una sucesión de  soliloquios que duran lo que dura
una vida, tan similares a los que sirven de consuelo a otros muchos de tu especie.

miércoles, 18 de febrero de 2026

Tres son multitud

 

Tú y yo los únicos pasajeros

en el vagón de un tren de cercanías.



Ningún cliente mas que tú y yo

en el bar donde nos tomamos unas cañas.



Por la calle nadie

-solo tú y yo-

en los cien metros

que había hasta tu casa.



Y ahí fue que de pronto

se nos unió

-a ti y a mí-

lo que sería después

el inefable 

olvido.

































Todo lo perdido

 

La anchura del latido mas firme,

lo que ruge en la mitad del caos

y no teme al silencio del cobarde.



La fusión de los espejos que multiplican el ardor de un nombre,.



La perdida virginidad de la hembra que liberó el cáliz del deseo,

los ríos del ansia cuando los muros del azar ya no pudieron

contener los aludes infinitos.



La perfecta sintonía de voz y carne dándose a la vida

con el gemido irreal que colma en ósmosis nuestra piel enmarañada.



El último reflejo color carmesí en unos ojos que ya no serán míos,

la ciudad del sur bajo una lluvia convertida en ámbar por el ocaso.



Lo gris y el azul de tantos días alegres, las palabras que te dije

y que ahora resurgen como flores de abril en el ciclo inmortal del recuerdo.



Lo que fugaz llegó para irse sin que mis manos pudieran atrapar

el flujo de su existir.



Las huellas que dejaste en mi corazón ya borradas por el dolor de no tenerte.















lunes, 16 de febrero de 2026

Soy rico

 

Apenas cuatro o cinco libros en un estante,

un póster, una lámpara de pie

y un colchón en el suelo.


Y sin embargo qué feliz aquí contigo.


Tu desnudo es mi auténtico tesoro.





domingo, 15 de febrero de 2026

Tu baile

 

Celebra conmigo la natural forma de la lluvia,

a veces te desnudas con el silencio de la tarde,

entonces veo la frágil armonía de tus omóplatos

subir hacia la luz como las alas de un ángel,

y acude el viento al cristal y suena el ritmo

de un baile que en tu vientre posa la canción

de los pájaros sin nombre, en tu piel alba

maduran por fin las semillas del tornasol,

y giras con pasos breves en el círculo de la luz,

afuera la lluvia hace sonar su infantil

latido en la ventana azul de tus ojos.



sábado, 14 de febrero de 2026

A la contra

 

Yo evito la sed de los carámbanos,

corro sobre cristales pulidos por el mar del invierno.



Nado sin que las rocas con sus aristas de nácar

graben en mi piel cicatrices ambiguas de sal negra.



Vigilo desde el faro de mis ojos la corriente de las palabras

que visten mi soledad con ecos de algarabía.


En la luz soy sombra, en el arrabal un paraíso de pétalos al sol.



Soy el azúcar donde se endulza lo agrio,

el canto del ruiseñor que se une a los coros de la claridad.



Soy el círculo que viaja entre líneas paralelas

sin que ningún ápice acuda a herir el sueño

en el que vive el caudal

siempre en flor 

del que un día partió 

el tobogán de mi infancia.



viernes, 13 de febrero de 2026

La transmutación del espejo

 

Ahora soy yo quien se refleja en ti.


Encadenado a tu imagen me pierdo

en el fondo del azogue.


Y es así cómo recupero mi niñez,

mi juventud, incluso mi alma.


Y aunque un día muera

estaré en ti

para siempre.



jueves, 12 de febrero de 2026

La danzarina


Ondula su eje, gira, enhebra el aire y es armonía

que en elipse traza círculos de ansiedad.


Cubre la piel alba una blonda y un canesú de orlas

que caen como hilos dorados de carnaval.


El torso se anuda para que los pechos brillen en lo alto

con el haz de un sol amante.


En la zancada dos alas de ángel, en los brazos 

que comban la luz una letanía de perlas y nácar.


Alzándose en arpegio índices que dibujan vuelos de pájaro

sobre nubes carmesí, su capacidad de romper las estrías del aire,

su levedad que transita entre rosas de luz, su infantil voltereta

que extiende el volumen de su falda azul, los pies desnudos,

la cintura con pendientes que cuelgan al ras de la enagua.


Cómo su delgadez abre las piernas en manantial de arcos

meciéndose con el baile insólito que no necesita el ardid 

de una música vivaz.


En el discurrir la mística fluye con símbolos que claman al son

de un canto interior, el cuello erguido, la mirada fija,

el sudor blanco que cae indómito, la locura y el éxtasis.

 

El pábilo en los ojos, sin saber el porqué ni el nombre, la dirección, 

quién invoca a su intransitable danza si todo es paz bajo las hojas 

de estos árboles que han dejado de oscilar con el viento de abril.




martes, 10 de febrero de 2026

El día que conocí a la chica rubia

Aquí viene el aire que especula con la fría latitud del cristal.

Afuera no puedo oír a los pájaros de abril,
en sus nidos de alares rotos hay telarañas que tejen
la red del tedio con la húmeda constancia y el tesón
de los insectos atrapados en su cárcel de afán.

Me topo en la esquina con la rubia de maquillaje atroz.

Ella no finge ser paraíso ni oasis en el mar sucio
que nombra al arrabal con la voz dulce de una virgen ciega.

Sabe del instinto verde del éxtasis y de la cloaca azul
donde se baña el adúltero.

Sabe que en lo oscuro no hay carámbanos de sol
ni ojos que relampagueen como luces que giran
en las noches vertiginosas bajo un carrusel
donde el insomnio es una lámpara sin párpados
que proyecta, de pronto, un haz noctámbulo.

Y llora sin voz, y calla la niña que fue,
y fuma cigarrillos de nieve que se deshacen
como hebras de hielo sobre su piel tatuada.

Y nunca ve venir la luz de un alba
que nos la descubre así, otra vez 
yacente.

lunes, 9 de febrero de 2026

La gran tarea

Como armar del todo el mayor mecano del mundo.

O poner la última pieza de un puzle inmenso.

Así son los instantes que justifican una vida.

Pocos y aparentemente inútiles.

Y sin embargo, qué haríamos sin ellos.



domingo, 8 de febrero de 2026

No tan desconocidos

 

Hay un eco de pozo en tu voz

y en tu mirada caballos

que persiguen la luz.


De tu nombre imagino una vocal

que se hunde en mi lengua

como un beso mudo.


Sé que bajo la lluvia ríes

y que eres cómplice

del sol que calienta mis días.


Y aunque no te conozco

hablas siempre conmigo

igual que yo te hablo a ti

sin hablarte

nunca.

sábado, 7 de febrero de 2026

Metáfora del vivir

 

Porque el cuerpo sabe que no es roca ni levedad,

porque asume la razón de que al vivir recibe en sí

el regalo de la luz, porque siente en su piel la caricia del sol,

en los ojos los matices del color, en la boca la textura de lo dulce,

el aire perfumado, la armonía de los sonidos que llegan

como oleaje a su conciencia de ser, porque la vida

es un don, y así se ofrece a la carne, ya desnuda y libre,

como un pájaro que ha descubierto, por fin, el amor.

viernes, 6 de febrero de 2026

Cuchillo

 

Piensa que naciste cuchillo,

hoja que resplandece con la plenitud del día.


Una vez te vi sajar el aire en busca de la nube,

su perfil de corazón abierto a la herida,

el núcleo gaseoso donde late la virtud.


Eres duro y letal si introduces con ansia tu espolón

en la fina piel.


Eres un rayo de acero que penetra en lo oscuro

como lo haría el índice de un dios salvaje.


Te amoldas al revés de mi mano

y yo te acojo para hendir en la faz del alimento

tu alfil.


Un día se mellará tu filo y tu corte deberá repetir ese baile atroz

que tanto se parece al de una guillotina loca

que no cesase de caer nunca.

jueves, 5 de febrero de 2026

Hora punta

 

Ningún taxi en la parada.


El autobús va lleno y no hay otro en un buen rato.


A pie son alrededor

de cuarenta y cinco minutos.


Así que a caminar.


Cuando ya estoy en el Café

tú me llamas para cancelar la cita.


Por lo visto

al salir de casa

-como me pasó a mí-

no conseguiste ni taxi ni autobús.


Si fueras caminando desde tu casa

te llevaría una media hora.


Y encima no hace frío y luce el sol.


Fue en ese momento cuando descubrí

lo poco que te importaba.


miércoles, 4 de febrero de 2026

Descubriendo el azul

 

En la habitáculos o en las concavidades, ya hogar

de mis silencios, en la arquitectura que construyó

un ideal diestro con las cenizas del perdón, bajo

el alféizar que expande sus alas como un pájaro de fe;

y más allá con la luz que lloró al ver morir el alba

entre racimos de luna, está mi corazón que un día

descubrió el azul posándose en la tibia sangre, como

cielo en la aurora, como mar en el río de mis venas,

como capullo de flor añil en cada latido que fue travesía,

sin la paz virgen de la infancia hoy ausente, sin tu voz

acompañándome desnuda de sueños, porque el final

ya se atisba tras un árbol maduro que no dará

amparo al fluir encanecido de mis arterias.


martes, 3 de febrero de 2026

Tu Ítaca

 

Dicen que Ítaca es solo un peñón

en medio de un mar lejano.


Pero hay otra Ítaca en tu interior

que solo verás cuando la muerte asome.


A veces te sentirás como un náufrago.


Otras veces disfrutarás del viaje.


Mientras tanto, habrás vivido.


lunes, 2 de febrero de 2026

Instantes de luz

 

Ha sido tan leve el anuncio de que algo de pronto se derrama

en la luz como una gracia y así se muestra bajo el sol ambiguo,

en un destello o quizá en una ráfaga prístina que irrumpe

a través de la quietud y el ansia, sin preaviso, un parpadeo

inconsciente porque el misterio alza columnas de asombro

en los iris, analogías con el fuego a punto de volverse llama,

circunferencias al fin cumplidas como si fuesen un presagio

de luna llena, razones que existen en el aire y en la palabra,

aunque se digan para dentro, sin énfasis, con la naturalidad

de una sinfonía que brota al unísono y fluye a idéntico ritmo,

como si fuese la arena de un reloj que filtra diminutos granos

de tiempo a la vez, y en su caída interior halla un nuevo sol,

tan igual al que tú reconoces en tu propio corazón,

víctimas los dos de esa música que acompaña

a la edad y que nadie quiere ver en los espejos.


domingo, 1 de febrero de 2026

Manual de subsistencia

 

Que nunca me falten las ganas

de morder el corazón de la vida.


Que llore o que ría,

que sufra si es necesario.


Que la ilusión crezca en mí

como una ola irrefrenable.


Que el pavor no invada con su ácido mortal

la luz que ilumina la negrura de mi noche.


Que sienta como un sueño sin fin

todo lo que me ocurrirá y me ocurre.

sábado, 31 de enero de 2026

El aprendizaje no tiene edad

 

Es cierto, ya el aprendizaje es un tobogán que deslumbra

a la imberbe sed de los nacidos para vivir, y en el color la pasión

de celebrar lo múltiple, y en su plenitud los enigmas que darán

nombre al infantil descubrimiento, el arbitrio de un resplandor

que ciega el asombro, los misterios que danzan igual que olas

en el mar de los iris mientras la respiración se vuelve grito

y en los pilares del hogar dibujos nuevos descubren un orden

de primigenias raíces al sol, de pérgolas de pronto en flor

bajo las alas doradas de la juventud, de fuentes mágicas

donde el agua es un río de invisibles moléculas a las que aún

no se les dio nombre, los ojos aprenden del silencio a descubrir

la imagen única que por primera vez muestra su perfil, su geométrica

virtud, lo bello o lo que infelizmente no halló perfección, la palabra

que une significado y sentido para crear la armonía más volátil

en la piel del conocimiento, la sexualidad que brota como un rayo

salvaje entre las nubes húmedas que acogen a la semilla

de la especie, y nunca el final, jamás la noche cuando el día

es una equis en la luz que deberás despejar para vivir plenamente.