domingo, 17 de marzo de 2024

Jardín vacío

 

Un mirlo nació de ti

que te escapas

con el silencio de los pájaros en la boca.


Tu seno blanco de carne en flor

refulge como nieve al sol primerizo de una mañana

que llega con collares de niebla y frío de témpano en las alas.


Y cae la sonrisa de los árboles

igual que el fruto del desamor

cae de los labios rojos de una sed agotada.


Sin tu voz adolescente todo es memoria de jardines

bajo las pérgolas del ensueño.


Te gustaba el mar, su honda tristeza de agua salina

agitándose en rizos de coral y espumeante luz.


Yo prefería el misterio del bosque entre las ninfas

que elegían tu rostro para venir a mí

como el deseo viene a la fuente

de la que emana el trébol de la lujuria.


Y si me cruzo contigo soy la sombra que se esconde en las esquinas,

y si es el eco del pasado lo que escuchas

ya no hallarás en tu jardín vacío

mi voz para nombrarte, 

amada mía.

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