jueves, 22 de enero de 2026

A ti, sombra mía

 

Tú siempre sobrevives al misterio de la luz,

incómoda por el largo perfil que somete a mi

arbitrio tu angosta silueta de niña amagas con liberar

las cadenas frágiles que sostienen el ciclo de mi ser,

el itinerario que transcurre donde la claridad deshace

tras un velo de sombría quietud los antiguos eclipses

del fulgor y la penumbra en una extraña dimensión

al sentir tú la dúctil naturaleza que recorre los espacios

de sinuosas latitudes cuando al capricho de mi cuerpo

persigues, sin tregua, el molde que envilece tu apátrida

sinergia de constituirte en la isla inmóvil de un océano

de carne para así liberar de mí tu espíritu, tu alma

virgen que sueña con los sueños de un pájaro feliz

en busca siempre de su propio y único horizonte.

miércoles, 21 de enero de 2026

El hogar luminoso

 

Sales afuera de mis pupilas y eres ya un mundo

que sobrevive al alud del tiempo.


Desde la ausencia crecen las lunas que no te di,

en tu interior la música es una piel que enmascara

mi porvenir con ríos que fluyen por las vocales

de mi nombre.


Y estás con tus espejos de oro, con los mil pasillos

que llevan a la infancia que viví en tus orillas,

con la ternura de los cuadros que reviven

al amanecer como ángeles de luz

en los párpados de la niñez;

con tu aroma que renace al evocar el soliloquio

que recitas por las habitaciones sin la voz clara

de una madre que llama al día con el acento feliz

de las flores abiertas al aire cálido de agosto.


Y aunque no exista ya la sombra que mi cuerpo dejaba en tu cristal,

algo, tal vez un gemido en la noche que despierte en mí

la memoria de lo que fue tu presencia

vuelva por un segundo a encender las luces de tu pórtico,

aún en llamas.


martes, 20 de enero de 2026

Si tú

 

Si tú hubieras querido, sin aún quisieras ser mandrágora

de la raíz más vital, si todavía en el lunar que vierte diez

cálices de lucidez encontrara tu rayo de pasión como un grito

cuyo único acorde fuera el del éxtasis, si ataviados del color

insomne de las estrellas por nacer pudiéramos sobrevivir

a la sombra que ocultó tu falsa mansedumbre bajo el azul

de un mar qué aún resiste en el pozo de una pupila que ya

no mira al nombre que soy, si al cruzar las calles con las

alas de un pájaro común una sola dirección se mostrara

en el ritmo unísono que atraviesa las ardientes colinas

del deseo, entonces, es posible, quizá, de ti a mí no

habría más distancia que la que la que hay entre dos

olas que derraman, a la vez, su espuma en la misma playa.


lunes, 19 de enero de 2026

La orfandad del poema

 

Unas letras sin amo ni deudas que pagar,

versos que no necesitan que los ampare ningún nombre.


Así será el poema el día en que se vuelva pájaro

y ya no regrese al nido que lo vio partir.


domingo, 18 de enero de 2026

El corazón del poeta

 

Evito el azar porque en la búsqueda del significado

azoto a las heridas del silencio, con el temblor de la aguja

o el filo, con la luz que atisba la honda quietud de mi voz

más íntima, en la penumbra de un alma fósil encuentro

mis letras de nieve, mis navíos de coral que transitan

el mar del lenguaje con oraciones de urdimbre frágil,

los silogismos con que trazo líneas de falsa virtud

en las praderas del poema, la ciénaga insomne de dónde

brota el perfil de un verso, la cesura que cruje como una arteria

de signos quebrándose entre las dos mitades de un pálpito,

esa flor que una rima elige para ser aroma celestial o círculo

que enhebra con los pétalos del artificio la consonante fiebre

de un éxtasis que inunda de poesía este corazón aún de niño.


sábado, 17 de enero de 2026

Mi único tatuaje

 

Solo lo podrás ver si te acercas a mi hombro

mucho, mucho, muchísimo...


No hay en él ninguna estampa,

ningún símbolo, ningún animal,

ningún nombre atravesado

por una flecha

dentro de un corazón.


Es tan diminuto como una gota de agua en el mar del olvido.


Son mis recuerdos los que aún permanecen en su interior.


Jamás lo borraré, porque si un día lo borro

al hacerlo también borraré lo que fui.


viernes, 16 de enero de 2026

Buceando en el espejo

 

Allí, en la profundidad del mercurio, atravesando las capas del tiempo

mi rostro llega a los rasgos sin definir de la infancia, y descubro

la semilla que brota, la lisura de la piel, el orden tan simple aún

porque crece como una flor al cenit del mediodía, y es futuro

antes de ser pasado entregándose a la luz igual que se entrega

un esqueje a la misión de convertirse en árbol senil; allí estoy

con mi imagen que muda como una crisálida que mañana

será hombre, sin la voz adulta, sin la vejez que ahora sonríe

al imaginar ante el espejo cómo fue una vez su rostro de niño.