domingo, 31 de julio de 2016

El oasis

Es una metáfora la aridez de los campos.

Así el largo trayecto de mi ser,
desde la ternura que fluye simple en los juegos,
en las miradas, en la inocencia
hasta las horas en penumbra
cuando las habitaciones huelen a sal
y a memoria dormida.

Es una metáfora el mar inexistente,
su reflejo sobre las espigas,
el suave dibujo de las colinas
en lontananza
en este día completamente azul,
silencioso como una imagen
que fuera recordada con los ojos del interior
sin esperar movimiento, vida o transcurrir.

Solo el aire calla un lamento y se acuesta sobre la tierra roja,
enciende la flor de los olivos secos,
riza la piel de un ganado
que en otros tiempos pobló los senderos,
la fértil semilla que se volvió negra,
áspera de piedra sin labrar,
muerta de insectos, de gusanos y agua.

Sí, es una metáfora el horizonte sin pájaros,
los esqueletos de las casas que fueron abandonadas
como lo fue mi alma
cuando empecé a sentir las huellas del tiempo
en la soledad de mis días.

Yo sé que en algún lugar la vida fluye lo mismo que un río inmortal,
sé que en la densidad de los bosques
hay un canto de alegría allí donde mi amor resiste,
en ese lugar que nadie podrá arrebatarme
ni siquiera estos ojos que me niegan,
que niegan el futuro
como niega la sed el torrente que aún me posee.

Que sean estas letras el oasis donde viva mi nombre,
mi pasado, la historia que nunca conté
y que quisiera contarte.

Sí, es una metáfora este mundo yerto,
sin palomas ni sueños,
sin el dulce sabor de la locura.

Fragmento de "Tren nocturno" de Martin Amis

"El suicidio es un tren nocturno, un tren que te lleva velozmente a la oscuridad. No podrías llegar tan rápido de otra forma o por medios naturales. Compras el billete y subes a bordo. El billete te ha costado todo lo que tienes. Pero no hay trayecto de vuelta. Este tren te lleva al interior de la noche, y te deja en ella. Es el tren nocturno. Ahora siento que hay alguien dentro de mí, como un intruso, alguien que esgrime una linterna. Jennifer Rockwell está dentro de mí, y trata de revelarme lo que yo no quiero ver. El suicidio es un problema mental y físico que termina violentamente sin que gane nadie.Tengo que hacer que esto vaya más lento. Tengo que hacer que vaya más lento".

sábado, 30 de julio de 2016

La vejez

Es un pájaro negro que no vuela.
Se arrastra como si hubiera perdido
el alma. No la llames por su nombre
ni esperes que en la luz de sus ojos
crezca un relámpago. Eres tú o el destino
o la noche en que vives. Tu mañana.

Juego de luces(soneto)

Mientras lees la lluvia nombra un sol,
en el tren no es posible el resplandor
bajo las negras nubes, el candor
que la mirada enciende en el resol

de las ventanas, pálidas de luz,
ebrias de tu perfil, en el reflejo
que mis ojos proyectan, con el viejo
ensueño del cristal como un trasluz

que dibuja un temblor en tu mirada,
tenue, rota, perdida igual que un ave
sin destino ni fe. Sin un olvido

entre el hoy y el ayer, niña cansada
que busca una verdad, la dulce llave
que despierte su luz, su iris herido.

jueves, 28 de julio de 2016

Tu remanso

Aunque no te des cuenta llueve en mí
como un largo manantial que no cesa
en su denso caer, como una presa
que contiene la luz que vive en ti,

retenida, voraz, igual que un río
de invencibles orillas, casi rojo
que invade mi razón. Ser un despojo
de sangre, fiel y eterno junto al frío

entre las olas viejas, en un dique
que no ampara tu cauce, una galera
que se pierde en un mar negro, sin faro,

sin la serena calma que me indique
por donde tu remanso, tu frontera
que ponga en mí su límite, su amparo.

miércoles, 27 de julio de 2016

La calle

Hay alguien, ¿hay alguien detrás?
Solo dibujos en las paredes(mensajes
de artificio, huellas sin nombre).
Se oyen los pasos, sí, se oyen
como una campana ciega.
¿no lloverá aquí nunca?
El sol es una nube de fuego,
las escaleras no hablan,
un niño arroja su paloma de papel.
¿Quién vuela aquí sino la noche?

martes, 26 de julio de 2016

Una forma de existir(soneto)

Desde la noche intacta, como un sueño
en el silencio añil de la palabra,
se vive en soledad, en la macabra
duda, con el mutismo del ensueño

en los ojos azules, con la vida
que no calla mi voz, con el dolor
como un vestido gris tras el color
de los días ambiguos, con la herida

que se vuelve memoria de un pasado
que no busca el ayer tras el espejo
donde se acaba un nombre. Mi futuro

son las horas que vivo sin listado
como si fuera el hoy un sol añejo
que ya no tiene luz, un rayo oscuro.

lunes, 25 de julio de 2016

Fragmento de "La peste" de Albert Camus

"Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa".

domingo, 24 de julio de 2016

El mojito



Ya no sé si es medianoche, pero no importa. Un suburbio,
una calle sucia, el tatuaje en su hombro, un rótulo desvaído,
la atmósfera de un desamparo real. Ella es una máscara,
con su pelo de azafrán y su risa desnuda. Ella dice que
no servirá recuerdos, sobre la bandeja de zinc el licor
del olvido. Me gusta cómo hay una danza de amistad,
palabras que rebotan en los vestidos, en la piel, en el misterio
de por qué alguien espera un roce entre el acero de las sillas
o un mensaje de madrugadas, de penuria y naufragio. El ron
se vuelve verde mientras un espejo recita el otro sí y el otro
no de una pregunta.¿Qué es la búsqueda sino un reflejo
en los cristales de la noche? Solo existo para esta copa
que es un alma alegre. Qué necesidad la de la lluvia,
qué ola sin regreso busco. Soy el mar calcinado,
una sed que se sacia con la penúltima flor de esta
plaza encantada.

sábado, 23 de julio de 2016

El paisaje

Es un amarillo inverso lo que ves.

El sol implorando el agua de las fuentes,
los campos como un retal de enjambres
dentro de las espigas
y la sombría sed de los olivos.

El viaje supura sueños,
me sumerge en la luz,
en su iconografia estéril.

Siempre hay un destino en los pájaros que vuelven.

Mi vuelo cruza las carreteras sin alma,
regresa al eco del adobe,
se enseñorea con los campanarios vacíos,
deja en el horizonte una sentencia que no duda
en herir mis ojos fieros.

Para mí el azul de no sé qué agosto.

Si me dices que ha dormido el cauce su razón,
si un círculo serpentea con su verde de orfandad
entre murallas, torres, almenas, aliento.

Si la noche se recoge entre fachadas de ámbar,
si la virtud es el olvido de una llamada viajera,
si los duendes nunca amanecen en las manos
y el rumor de las pintadas solo es un laúd de piedra,
qué del estío, qué de los saltimbanquis,
qué de la singladura que me envía hacia esta luz
en la que tampoco habito.

En ningún lugar vive mi dios blanco,
mi delirio desnudo.















domingo, 17 de julio de 2016

Prometeo




La traición como el amparo de la debilidad.
El titán, el dios, la noche perfecta que desafía
a la luz. La astucia es un don, sí, como lo es
la magia en unos brazos sin símbolos. Una chispa
para que al ardor conozca todas las pieles, el fuego
que escribe en la caverna idilios de sangre, la especie
que conmemora la dádiva de un ser mitad tiempo
mitad ceniza.¿Ignoras que la venganza es un capricho
inmaculado? Pandora virgen, con sus alas de esplendor,
su adivinanza y su miedo, sus manos que asen el cobre
de un arca ensimismada, una pregunta en la niebla...
Cuando la armonía escoge sus flores no hay viento
que se aleje. Pandora, niña mártir, efigie en un sueño,
el sol de un alma débil. Epimeneo, corazón roto después
del silencio de la noche de las noches, el mal como
un cuervo que mata la luz. Pero tú eres la lógica
de las serpientes y callas mientras la piel y la carne
juegan al escondite y precipitan la macabra estulticia
de un dios, soberbio, infantil, cruel como las lágrimas
de un león. El castigo es la penumbra, el odioso
grito del águila, su repiqueteo insomne, su resistir
amargo. Nada sobrevive a los ojos nuevos, el héroe
menciona el destino de los hombres y calla el crepúsculo,
calla la miseria de la carne renovada, el eco hambriento
de su simplicidad, la enseñanza que acecha en los corazones.







sábado, 16 de julio de 2016

La playa

No se oye el mar.

Bajo el sol
la arena húmeda resiste.

El olor salino posa sus alas en los cuerpos.

El verde de las algas como el verde de la vida.

Mi piel se entrega al abrazo de la espuma.

Dentro del agua
la memoria es un tiburón perdido.

Nademos
hacia la luz de las horas
con los párpados de un ángel.

Que no acabe nunca este día azul, este día azul.

viernes, 15 de julio de 2016

Nosotros

El hilo invisible del silencio que llora, llora.

Como una telaraña entretejida de miedos,
así los dos.

Tú, angosta, libre, efímera
como los pájaros que saltan desde su desnudez.

Yo, sin meteoros, sin la luz ni la memoria,
sin ayer o casi.

Las caras de un poliedro que brillan bajo la luna fiel,
los absurdos espejos del día
que nos devuelven una imagen infantil.

La madurez de tu rostro
-lo podría dibujar en la niebla-
como el arquitrabe donde rompió el existir
su ternura.

Los años afilan ecos que no nos pertenecen,
yo sé de la pérdida y el horror,
de los eclipses y la luz.

Cae mi voz con un yugo en los labios
para ser indolencia y éxtasis en los rótulos del porvenir.

Qué cálido el aliento de esta noche eterna,
qué oscuro el sinónimo que me arrulla.

Tú y yo somos múltiples
porque somos uno y nada.


jueves, 14 de julio de 2016

Juntos en el tren(octavo soneto)

Subimos al vagón con esa calma
de los inviernos frágiles, de nieve
y de agua corredera, de luz leve
sobre campos azules, con el alma

perdida en un ayer que no te nombra,
con el cuerpo cansado, el malvivir
de los ojos ausentes, sin vivir
el albor de los días, con mi sombra

que se refleja en ti como un dibujo
sobre la piel vencida en un latido
que desborda su cauce. Como el flujo

de una memoria estéril, el tiempo ido
tras la voluntad ciega, tras tu influjo
que me convierte a mí en un sol caído.

martes, 12 de julio de 2016

El luminoso silencio(séptimo soneto)

Tantas horas calladas. El secreto
habita las paredes de esta casa,
su desnudo pasado es un boceto
de ribetes azules, la luz pasa

como alta claridad, sube al cristal,
a las leves molduras, a las cómodas
donde la caoba gime, al retal
rojizo de las sillas, a las rodas

de estos muros sin ángel ni pasión.
El sigilo no quiere otro cortejo
que su paso volátil, su codicia

no es materia o tapiz, solo ilusión
que puebla los rincones, un reflejo
en la piel de la noche. La caricia.

Vive

Tu mirada es de pájaros que no vuelan.
Sorbe la luz el instante de los niños.
¿Hubo otra felicidad en ti? ¿otro sol
que amamantara tu invierno?Sentado
en un banco del parque tú también
te sientes niño. Otra vez ríes, juegas,
saltas. Una extraña melancolía mueve
tus piernas nervudas. Porque es la hora
de los sueños, de toboganes que giran
al infinito como pájaros de luz, como
nubes sin memoria de ser carne y tiempo
en fuga hacia la muerte. Cierra tus ojos
y vive, vive.

lunes, 11 de julio de 2016

La añoranza(sexto soneto)

A veces el misterio es una herida
que se esconde, un escombro que maldice
la historia de los días, una vida
que oculta la palabra rota, el vértice

en que no existe albor ni claridad,
la sima del silencio, el rostro ajado
por un sol febril donde la deidad
cava su plenitud en el pasado.

En las horas del pálpito, en la fría
noche del pensamiento que resiste
como una telaraña, una baldía

ternura de no amar lo que tuviste
transita por tu edad. Se vuelve el día
un oscuro añorar lo que perdiste.

domingo, 10 de julio de 2016

El amor ido(quinto soneto)

Recorro los pasillos de la casa
totalmente desnudos, sin objetos
que vuelvan al pasado, sin secretos
que oculten la verdad, sin la carcasa

de la memoria en mí. Sin tu blancura
de piel amanecida que es la luz,
la flor clara, la llama, el tragaluz
de todos mis silencios. Sin la oscura

presencia de tu voz en los espejos
cuando hablas del hastío que envilece
las heridas, los últimos reflejos

que nombran tu raíz. Lo que amanece
en las paredes frías como añejos
deseos de un amor que ya no crece.

sábado, 9 de julio de 2016

La plaza al atardecer(cuarto soneto)

Como una boca dócil que no olvida,
como el agua caída de los caños
como la luz del tiempo sin los años,
igual que el bronce plácido de la vida

pasan las horas ciegas de la tarde
con sus agujas grises, su indolencia,
su mansedumbre pétrea, la esencia
de los siglos pasados, el alarde

de las estatuas yertas. Con el sol
vencido en los cristales tras el día
que muere sin pesar, con la ceniza

que resuena en la luz como un crisol,
un abrigo, un tapiz sin mediodía,
una sombra volátil que agoniza.

Sin memoria(tercer soneto)

Tantas cosas guardadas, tanta vida,
qué largo el existir de los objetos,
qué lenta la memoria que hoy olvida
la oculta palidez de los secretos.

Tantos significados que no explican
del tiempo su verdad, su luz exacta,
las figuras sin forma que me indican
que nada es material. Solo la intacta

imagen del pasado vaga inquieta
como un fantasma azul, una locura,
un espectro voraz, un alma quieta

en la que nada es fe, nada cordura,
nada la voz del tacto que me aprieta,
nada el recuerdo gris que nada dura.

jueves, 7 de julio de 2016

Lo que me recuerdas(otro soneto)

En la soledad ágil de tu nombre
encuentro dos imágenes que yacen
una es tu cuerpo núbil donde nacen,
la lascivia, el crisol, la edad de un hombre

que no quiere sentir la cruz amarga
en sus huesos sin fe, en su corazón
donde habitan el alma, la razón,
la locura, el desdén, la voz que alarga

su artificio sin luz, su fiel decir
de estatua muda. La otra son horarios,
noches, plazas azules, bares rojos,

la palabra infantil, el maldecir
sonoro de las gárgolas, los ríos
que se llevan el trébol de tus ojos.

miércoles, 6 de julio de 2016

El vergel(soneto)

Hay en la primavera flores rotas,
lo mismo que cadáveres azules
en un bosque repleto de abedules,
en un paisaje de tierras remotas.

Hay un flujo de pájaros sin hambre
sobre los acantilados del sueño,
hay rojos estandartes y un pequeño
ruiseñor que se posa en un alambre

como si fuera el sol de alegre trino
que ilumina un jardín de aves cantoras
que habitan un vergel. Vive el amor

su delirio de paz, su desatino,
su amanecer en todas las auroras
que niegan el confín del desamor.


* aunque suelo escribir en verso libre no me resistía a publicar en este blog un soneto(mal soneto)que escribí hace tiempo.

martes, 5 de julio de 2016

Fragmento de "El árbol de la ciencia" de Pío Baroja

“Antes para mí era una gran pena considerar el infinito del espacio; creer el mundo inacabable me producía una gran impresión; pensar que al día siguiente de mi muerte el espacio y el tiempo seguirían existiendo, me entristecía, y eso que consideraba que mi vida no es una cosa envidiable; pero cuando llegué a comprender que la idea del espacio y del tiempo son necesidades de nuestro espíritu, pero que no tienen realidad; cuando me convencí por Kant que el espacio y el tiempo no significan nada; por lo menos que la idea que tenemos de ellos puede no existir fuera de nosotros, me tranquilicé. Para mí es un consuelo pensar que, así como nuestra retina produce los colores, nuestro cerebro produce las ideas de tiempo, de espacio y de causalidad. Acabado nuestro cerebro, se acabó el mundo. Ya no sigue el tiempo, ya no sigue el espacio, ya no hay encadenamiento de causas. Se acabó la comedia, pero definitivamente. Podemos suponer que un tiempo y un espacio sigan para los demás. Pero ¿eso qué importa, sino es el nuestro, que es el único real?”

La familia

En la mesa redonda no cabemos todos.
Unos ocupan las palabras y la vida
y se multiplican como ecos. Otros se
empequeñecen, reducidos al abismo,
a la mirada torpe, a su yo frágil. Hay
quien, simplemente, no quiere estar.
Juntos somos tiempo, vida y tránsito.
Una multitud en un vaso de agua, una
atmósfera sin secretos, una familia
bien avenida.

lunes, 4 de julio de 2016

El tren



Es suficiente con el ritmo artificial
de estas vías anónimas.

La noche y la boca gris,
el vacío de las luces que no indican ningún camino,
la máscara de los árboles
que susurran un canto de despedida.

En mis bolsillos parece que llevara
las hojas de un calendario estéril,
por equipaje las palabras que desdeñé
como un aliento antiguo
que se petrifica en los labios.

La madrugada es un ángel hostil
que duerme recostado sobre el cristal frío.

No estoy solo.

No vivo solo en la respiración que se acostumbra a no herir,
mi voz calla(o se desdice cuando las mentiras del pasado
quieren ser flor o primavera o cruz amiga)
pero habla para sí con su claridad prístina,
con su perdón insomne.

¿Cuál estación entre la bruma,
qué sombras persiguen la huella de este tren fantasma,
cuántos túneles eclipsarán mis sueños
antes de que llegue el alba?

Yo sé que la isla gime
como una cría que se alza
sobre las olas en un esfuerzo de paz.

El aire, el sol,
el amarillo que cubre la tierra negra,
los pájaros inmensos,
el resplandor de una piel entregada,
la luz de los trópicos en vahídos sin fin.

Todo lo que crece cuando mis ojos viajan
hacia un sur que no existe
en otro lugar que no sea tu cuerpo salvaje,
tu boca azul, tus manos de niña.

domingo, 3 de julio de 2016

La madrugada

Tras la ventana el gris no cesa de pintar el día.

Es de mañana, muy de mañana
cuando las primeras luces posan su desperezo
sobre el manto frío de la ciudad
y los sonámbulos regresan con las axilas sudadas
por el desvarío de buscarse en sí
o en su memoria.

Es extraño recorrer las calles sin una voz,
sin cuerpos, en el silencio indiferente del alba.

Solo el crujido de la trituradora,
la mecánica de unos hombres que desprecian su trabajo
escribe una música de goznes y bielas
en el aliento simple del desahucio.

Todo se parece a una piel lisa: el mar en la bahía
como un ojo brillante donde espejea la luna,
las colinas en sombra se difuminan en lontananza,
los pájaros son muescas de vida
en la frente de un cielo petrificado.

Y yo como una vieja rata que deambula entre escombros
no encuentro el camino de la luz, de la gente,
de la claridad amiga.

Hay noches que perduran igual que una estratagema,
un cepo o un abrazo sin fin.












viernes, 1 de julio de 2016

El nido

Te acostumbraste a ser un nido vacío
donde llueven los sueños.

No verás otra cosa que un ángel blanco sobre ti.

Jamás piensas en la muerte,
porque el vacío es eterno
igual que el alma húmeda de las estrellas.

Algo pasa a tu través: el amor, la frustración,
la alegría, el sol quemante.

A tu nido llegarán los pájaros de la noche
y caerán como gotas de ámbar
en tus ojos ciegos.

Hay muchas formas de vivir, la tuya es de agua,
fluye sin saber adónde,
sin un cauce ni un destino,
sin un principio ni un final.